La última película que dirigió Richard Lester nos presenta la gira mundial 1989-90 de Paul McCartney, a quien acompañaban Hamish Stuart (guitarra y bajo, ex colaborador de artistas como Aretha Franklin o Chaka Khan), Robbie McIntosh (guitarra -exPretenders), Paul Wickens (teclados y otros instrumentos, conocido por acompañar a Bob Dylan, Joni Mitchell o Bon Jovi entre otros), Chris Whitten (batería colaborador de muchas formaciones y de artistas de la talla de Tom Jones o Johnny Cash por decir solo dos) y por supuesto, Linda McCartney.
El listado de canciones de la gira comienza con Band on the run de la época de Wings, y nos va mostrando hacia el final de la canción un recorrido por las ciudades principales de la gira, saludando en los idiomas de cada país y mostrando público de Reino Unido, EEUU, Japón, Brasil, Holanda, España e Italia entre otros lugares.
Desde el punto de vista musical, no es necesario ser un acérrimo seguidor de la carrera en solitario de McCartney puesto que de las 23 canciones que se escuchan en la película (la última sin imágenes, solamente acompañando a los créditos), 17 están compuestas por Lennon-McCartney en la época Beatle. Y de las 6 restantes, 3 de ellas son de la época de Wings (la autoría de dos de ellas, firmadas junto a Linda). Por lo que de las canciones coetáneas al tiempo a esta gira solo vemos 3 temas en la película: Rough ride, Put it there y This one. Los tres pertenecientes al álbum Flowers in the dirt (grabado con la misma formación de la banda que vemos en el film). En todo caso, un listado de canciones muy fácil de disfrutar incluso si no son himnos conocidos de sobra por el espectador.
Por el lado audiovisual y de montaje, nos encontramos con muchas más sorpresas,
desde luego. Bien es cierto, que Richard Lester siempre ha sido un maestro del montaje y que ha sido considerado por muchos el padre del videoclip moderno (empezando por las películas de A hard day’s night y Help! que quizá tienen muchos más elementos de video musical que de narración de principio a fin con sus pies y su cabeza). En todo caso, de acuerdo con esta afirmación o no, Richard Lester además de un genial director, fue el primer montador de videoclips de The Beatles. Y se le nota la mano en esta película sin duda alguna.
Comenzando por el reciclaje -con sentido y muy bien puesto, eso sí- de escenas de las películas que hizo con the Beatles y de How I won the war con Lennon, bien insertadas y a tiempo y consciencia con canciones tocadas en directo por la banda.
Después, como espectador, me encuentro con momentos confusos muy propios de
la estética narrativa del clip musical de aquellos años, pese a que elevado al caché de Lester. Se anuncia un retorno a los 60 con The long and winding road, para acto seguido intercalarlo con escenas de la guerra del Vietnam (explosiones de napalm incluidas). Con Fool on the hill de repente vemos escenas de un discurso de Martin Luther King seguidas por antidisturbios ejerciendo violencia física a manifestantes negros de la norteamérica de los 60, y la lista suma y sigue, mientras yo me pregunto si estas elecciones audiovisuales serán cosecha de Lester, si habrá metido mano el matrimonio McCartney o bien cuál sería su intención última. De la que yo mismo no estoy seguro, pero seguro que no puede dejar impertérrito a ningún espectador el escuchar esas melodías mientras mira esas imágenes, presa de un puro naranjazo mecánico de manual.
Y en la cúspide de tal sensación, uno se encuentra nuevas decisiones visuales como poner imágenes de naturaleza y unión con los seres del planeta, bien una flor que se abre, bien un oso polar que patina (y quizá no sea lo único que patine aquí) y que uno no sabe si recibir como el Nuevo Testamento Jedi o como el anuncio de una famosa aseguradora. En todo caso, es una experiencia que no podría dejar de recomendar a nadie. Aunque solo sea para que luego quedemos y lo comentemos.
Bien es cierto, que cachondeo aparte, hay dos momentos muy memorables de estos
montajes, que destaco por la coherencia estética uno y por la serendipia espaciotemporal otro. El primero, a ritmo de Good day sunshine, nos muestra imágenes de reacciones de distintos miembros del público en diferentes partes del planeta mientras, a pantalla partida, los vemos siguiendo sus rutinas matinales en Japón, Canadá, Brasil… quizá dando la mayor sensación de armonía en el film.
Y por contraposición, escuchando Back in the USSR con imágenes de una antigua URRS incluso en aquellos días y que parece más presente que entonces a día de hoy. Escalofriante, ya no solo por ver desfiles militares y misiles nucleares mientras otras imágenes tiran abajo el muro de Berlín, sino quizá por escuchar la línea «and Ukraine girls really knock me out, they leave the west behind, but Moscow gris make me sing and shout…» no sólo por la semana de actualidad política, sino porque además estoy viendo estas imágenes el mismo día internacional de la mujer.
De todos modos, confusiones audiovisuales aparte (que por otro lado, quizá sean lo
más sorprendente y refrescante -o caluroso- de la cinta) es una película que entretiene y es tarareable, como casi cualquier producto en el que salga Macca. Y además con imagen y sonido remasterizadas. ¿Qué más se puede pedir?