No es la primera vez que una serie tiene que reinventarse por distintos factores y termina mejorando. La apuesta de Mediterráneo por un dramón centrado en la fortaleza de las madres ha tenido que ir soportando durante sus tres temporadas muchos cambios de protagonista. En esta nueva temporada se desechó hasta el «Ruido» de Amaral en su cabecera. Recupera a su protagonista inicial, Aida Folch, y la convierte, por fin, en una suerte de «Urgencias», cruzándose con «House», donde lo realmente importante van a ser los nuevos residentes que acompañaran a la antigua pediatra en su nueva vida profesional.

Es muy complicado crear personajes que enganchen. Esta cuarta temporada, que llega en exclusiva a Prime Video antes de su paso por Tele 5, lo consigue. Gran acierto la nueva hornada de residentes de cirugía que acompañará a la doctora Alicia en su cambio de especialidad. Sorprenderá a los que sólo han visto episodios puntuales. Si alguno se zampó la primera temporada, aguantando hasta que salía la cabecera con la música de Amaral y dándole al siguiente episodio pudo disfrutar de la paisana Clara Alvarado haciendo de ayudante de la dominadora madre a la que daba vida Mónica Cruz. Tras su paso por las dos primeras de La casa de papel, y breves papeles en La que se avecina, Cuéntame o Selfie, algunos seguimos deseando ver a esta deleitoseña de corazón en alguna de las múltiples ofertas audiovisuales que nos llegan. Su paso por el Festival de Málaga bien podría servir para relanzar la carrera de Clara como actriz, aunque de momento se ha centrado en su vena musical con el duo Biuti Bambú y colaboraciones con Ismael Serrano.

Este paréntesis sirve como muestra para ver la cantidad y calidad de los actores que se han cruzado con estas Madres. Esta nueva temporada poco tiene que ver con las anteriores, donde siempre había un conflicto madre-hijos con alguno de los pacientes. De hecho cuesta reconocer a la serie, salvo por el hospital donde se desarrolla y por el tira y afloja amoroso de Folch con el enfermero al que da vida Alain Hernández. Son los únicos que se mantienen desde el principio. Ha sabido madurar, dejando de lado un pasado que no consiguió enganchar, pero que le ha permitido sobrevivir.

Para ello prescinde de Belén Rueda, la madre que era su buque insignia. Si algunos creen verla bajar de una deportivo en el primer episodio es por algo. Su hija, Belén Écija, da vida a una de esas nuevas residentes con solvencia. Su personaje y el que interpreta Eric Masip, son los más carismáticos de esta nueva hornada. Gran trabajo de casting para revitalizar una serie que parecía estar destinada a un target completamente distinto al que se enfoca actualmente. 
Por supuesto meten a otra madre, Nuria Roca, un poco con calzador. Su historia será la que va a ir lastrando la trama durante los larguísimos 13 episodios. La larga duración de las series españolas, impuesta por las televisiones donde se emiten aquí, una vez más, juega en su contra. Igual que ha copiado un montón de tramas de Urgencias, podría haber copiado también su ritmo trepidante. Eso sí, hay que reconocer que engancha. Pero al final vuelve a ser un intento de querer ser algo parecido a Élite. Se agradece el esfuerzo de tratar temas como la ablación, la adicción al juego, el menosprecio a las mujeres por ser madres y una trama gay que podría pasar a la historia por bien contada y actual. Ideal para ventilarla de un tirón, que es como la estrena Prime Video, para inmediatamente olvidarla.