Corea del Sur está de moda. Al menos, en cuanto a la ficción audiovisual se refiere. Desde hace un tiempo, las propuestas más originales, controvertidas e impactantes están llegando desde el país asiático. Si hablamos de series, gracias a Netflix las ficciones coreanas se han convertido en un boom que ha llegado a millones de hogares en todo el mundo. «El juego del calamar», «Mi nombre», «Rumbo al infierno», «El Mar de la Tranquilidad» o «Estamos muertos», son los últimos ejemplos de una producción que parece no tener límites en cuanto riesgos y originalidad. En el caso del cine, el triunfo de Parásitos en los Oscar puso en el mapa a la cinematografía coreana que ya contaba con títulos tan diferentes como «The Host», «El extraño», «El Imperio de las sombras», «Tren a Busan» o la trilogía de la Venganza de Park Chan Wook. Películas que han cosechado grandes éxitos en festivales, alabadas por la crítica, en algunos casos dando lugar a remakes norteamericanos (caso de «Oldboy») y de escaso recorrido comercial, si exceptuamos tal vez a Tren a Busan. Sea como fuere, su producción no se detiene y nos llegan películas con la originalidad por bandera, como es el caso de «SpiritWalker», que llegó en exclusiva a los cines Cinesa el pasado 18 de febrero.
¿Qué pasaría si cambiaras de cuerpo cada 12 horas? Es la interesante y sorprendente premisa que nos plantea Spiritwalker, película coreana que se presentó en el Festival de Sitges de 2020. El film comienza con alguien despertando junto a un coche que acaba de sufrir un accidente. Es noche cerrada, y además del supuesto conductor del vehículo encontramos a un vagabundo que dice haber llamado a emergencias. El hombre que iba en el coche parece haber sido herido por un arma de fuego y no recuerda quien es. A partir de este momento, y cada doce horas, este hombre sin memoria, despertará en el cuerpo de una persona distinta, sin saber dónde se encuentra e incapaz de recordar nada de su pasado. Este espíritu errante empezará entonces una búsqueda desesperada de su propia identidad y de las respuestas sobre lo que está ocurriendo, mientras huye de una organización que ha empezado a perseguirlo e intenta a su vez ayudar a una mujer que podría tener la clave de lo sucedido.
El guion de Spiritwalker pretende jugar con nosotros desde el principio, mostrando al protagonista mientras «salta» de cuerpo en cuerpo cada 12 horas. Y, lo hace apareciendo en el cuerpo de personas, sin conexión aparente, desde un empresario común y corriente hasta un jefe mafioso pasando por un obrero, quienes será los «recipientes» del protagonista que no recuerda quién es, y que busca desesperadamente respuestas a lo que lo está ocurriendo. Aunque tranquilos, en la primera parte de la película iremos descubriendo quienes son aquellas personas que han ido siendo ocupadas por el protagonista. Y, también se revelará que hay una droga sintética que ha aparecido en el mercado que provoca diversos efectos, entre ellos trastorno disociativo. ¿Podría ser la responsable de lo ocurrido? ¿Cómo y por qué cambia de cuerpo el protagonista? Serán preguntas que nos haremos como espectadores y que nos irán desvelando, en un relato que apenas nos permite un respiro, gracias su ritmo frenético y casi sin descanso.
SpiritWalker es un thriller policiaco que utiliza elementos de la ciencia-ficción (con más o menos base científica) para elaborar un relato original, que nos atrapa desde el primer momento. Y, lo hace a través de la acción trepidante que apenas nos da descanso, sin apenas interludios que detengan la narración. En su segundo largometraje como director, Jae-geun Yoon (quien también firma el guion) consigue en todo momento que no nos aburramos, construyendo una historia llena de ritmo que avanza sin parar. Mientras que en el primer tercio el relato muestra los cambios de cuerpo que cada 12 horas sufre el protagonista, con alguna escena bastante cómica y su relación con un vagabundo que será clave en una parte de la historia, no es hasta bien entrada la película cuando se empiezan a desvelar detalles de lo que sucede. Será ya en el último tercio cuando se desate la tormenta, con tiroteos, luchas cuerpo a cuerpo, sangre y muerte a tutiplén. Incluso, la parte final y todo el tiroteo en el club recuerda a John Wick, tanto en la violencia como en el estilo de lucha del protagonista.
La película se toma su tiempo para contar lo que está sucediendo, aunque sin detenerse a que asimilemos la información que se nos va desvelando. Primero, como he comentado, explicando quienes son algunas de las personas en las que se introduce el protagonista. Y, no será hasta el último tercio cuando se descubra lo sucedido, que ocurrió unos días antes de que el protagonista despertara en el cuerpo otro tras un accidente de coche, y por qué ha ocurrido todo. La explicación nos puede parecer mejor o peor, pero la historia se esfuerza en resultar creíble y ofrecer un desenlace coherente y satisfactorio. Y, Spiritwalker lo consigue si nos metemos de lleno en el juego.
En resumen
Spiritwalker es puro entretenimiento con una premisa original y sorprendente. Acción trepidante, un misterio que desvelar y unos personajes eso sí, que sin demasiadas dobleces. Pero, Jae-geun Yoon no tiene intención en narrar una historia en ese sentido muy complicada, y muy pronto tendremos claro quiénes son los malos de la función, aunque la película no dejará de sorprendernos hasta el final. Con el estreno en nuestro país, de forma exclusiva en las salas de Cinesa, se vuelve a confirmar que la ficción coreana ofrece espectáculo, entretenimiento e historias originales que entretienen y que consigue que olvidemos nuestros problemar durante un par de horas. ¿Alguien da más?