Aunque no lo parezca, también hay vida lejos de los focos mediáticos de los grandes blockbusters que llegan arrasando a los cines. Más allá de Marvel, Cazafantamas y los mundos de Matrix, existen otras historias que ofrecen historias más cercanas, con un estilo sencillo y personajes reales. Una de estas películas es «My Beautiful Baghdad» que llegó a los cines el pasado 29 de diciembre. Un relato que mezcla el drama de los emigrantes en un país ajeno y la trama de una investigación antiterrorista, mostrando el desarraigo de unos y los excesos de otros, siempre desde una perspectiva vitalista y de esperanza, pero sin caer en exagerados maniqueísmos ni en tópicos recurrentes y almibarados. Una historia sencilla y conmovedora, capaz de remover conciencias y recordarnos que la libertad empieza por uno mismo.
Del director del multipremiado documental Iraquí Odyssey, Samir, My Beautiful Baghdad nos traslada a la ciudad de Londres, y al interior del ‘Abu Nawas;, un acogedor café del centro de la capital británica. Popular punto de encuentro para los exiliados iraquíes donde comparten su anhelo de libertad y su deseo de dejar atrás su pasado en Baghdad. Un local que sirve como vía de escape de la realidad que les espera fuera, como bálsamo para curar las viejas heridas y las nuevas, y que supone un lugar de encuentro para los desarraigados. Entre sus cuatro paredes se dan cita varias formas de vida, tradicional y moderna, atea y musulmana, que chocan entre sí dando lugar a una serie de acontecimientos que cambiarán por completo la vida de muchas personas.
Resulta demasiado fácil para nosotros desde Occidente colocar en una balanza mediatizada nuestra forma de ver el mundo musulmán. Ya sea por la influencia de los medios de comunicación, o ya sea simplemente por desidia para ir más allá de lo que nos llega de forma sesgada, no somos conscientes (o no nos importa) de nuestros prejuicios. Y, precisamente My Beautiful Baghdad explora la realidad de un grupo de emigrantes de origen iraquí en Londres, que de una forma u otra intentan vivir, olvidar y seguir adelante. Su lugar de encuentro es el café ‘Abu Nawas’, que lleva el nombre del poeta persa del siglo VIII, famoso por su poesía báquica y dedicada al amor homosexual. Algo que sirve para ver más allá de nuestros prejuicios religiosos o culturales, y que expresa una intención de abrir nuestra mente a un mundo que solo vemos a través de las noticias o de películas en las que solo importa reflejar un punto de vista
My Beautiful Baghdad a través de un relato lleno de sensibilidad (que no sensiblero) expone los tres grandes tabúes del mundo musulmán: el papel de la mujer en la cultura árabe, el manejo de la homosexualidad y las diferentes formas de profesar la religión. Estos tabúes están representados por un grupo de exiliados iraquíes que cada día acuden al pequeño café, donde encuentra su refugio, y una familia lejos del hogar. El propio director reconoce que «la película trata sobre cómo los personajes viven con contradicciones internas y externas y cómo deben soportarlas. Y eso, por supuesto, no es un tema exclusivamente árabe, ¡sino absolutamente universal!». La cinta muestra estas contradicciones a través de las vivencias de Amal (Zahraa Ghandour), una joven arquitecta que huyó de Iraq buscando la libertad, algo que en el fondo para la mujer musulmana no es tan fácil; Muhanad, un joven iraquí que mantiene una relación homosexual con un londinense, pero que debe esconder su condición por temor al integrismo; y Taufiq, un antiguo disidente político, condenado por comunismo durante el régimen de Sadam. Poeta de corazón, Taufiq es el hombre sabio a quien acuden los demás, aunque como en el caso de Amal, un hecho del pasado le persigue de forma implacable.
Samir a lo largo de la cinta tampoco se olvida de mostrar los excesos (y la hipocresía) de los imanes en las mezquitas de occidente, ni la homofobia del integrismo, ni la falta de libertad de la mujer en el mundo musulmán (con el personaje de Amal y su relación con un cristiano), ni por supuesto el racismo más que presente en la sociedad británica con un país inmerso en su adaptación al Brexit. My Beautiful Baghdad explora qué hay detrás del integrismo y nos hace preguntarnos qué razones llevan a un joven musulmán criado en occidente a radicalizarse. ¿Es suficiente sufrir la agresión de un grupo de ultraderecha? ¿Es la forma en la que la sociedad occidental ha construido su escala de valores? En este caso, Samir no ofrece una respuesta concreta, pero si plantea preguntas que nos harán pensar más allá de nuestro pensamiento habitual.
En resumen
My Beautiful Baghdad resulta un conmovedor retrato del emigrante, en este caso iraquí, y de cómo se las apañan para sobrevivir lejos de su ciudad, de su hogar y de sus costumbres. A través del drama, pero sin perder el sentido del humor, la película es capaz de acercarnos a una realidad desconocida para el público occidental, tratando temas de gran calado en el mundo musulmán, y a la vez rememorando con nostalgia un pasado que ya no es posible, y mirando al futuro con la esperanza como bandera. Con una maravillosa Zahraa Ghandour al frente, My Beautiful Baghdad nos enseña que el dolor del exilio puede mitigarse gracias a la amistad y al amor.
