Para determinar si existe monopolio, los economistas utilizan el índice «Herfindahl Hirschman». A partir de 1.800 se considera alta concentración. Según el voto discrepante de los cuatro vocales del Tribunal de Defensa de la Competencia, al que ha tenido acceso Libertad Digital, la nueva Sogecable alcanzaría los 10.000 puntos en ese índice, lo que equivale a la creación de un monopolio perfecto.
El pasado 11 de noviembre, el pleno del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) decidió aprobar la absorción de Vía Digital por Sogecable. Por cinco votos contra cuatro, el TDC aconsejaba al Gobierno que permita la unión de las plataformas digitales, aunque con diez condiciones. Alborozado por la feliz noticia, el Ejecutivo se apresuró a filtrar dichas condiciones a través de la agencia Efe, anunciando que la unión de las plataformas ya tenía el beneplácito del TDC. Sin embargo, también se ocuparon de ocultar los motivos que habían llevado a cuatro vocales a votar en contra. Este dato es muy importante a la hora de valorar la operación, ya que los vocales responsables del voto discrepante son técnicos en materia de competencia. Son Miguel Comenge Puig, Luis Martínez Arévalo, Antonio Castañeda Boniche y María Jesús Muriel Alonso.
Antes de que se reuniera el pleno, los cuatro vocales estudiaron la concentración de Vía Digital y Sogecable en una ponencia y elaboraron un informe totalmente contrario a la fusión digital porque daría lugar a un monopolio perfecto en manos de Jesús Polanco, patrón del Grupo PRISA y propietario de Sogecable. Ese durísimo informe se elevó al pleno del TDC, que lo rechazó en la votación antes mencionada (cinco votos contra cuatro). Los vocales que votaron en contra de este informe fueron Francisco Javier Huerta Trolez, Antonio del Cacho Frago, Julio Pascual y Vicente, José Juan Franch Menéu y el presidente del tribunal, Gonzalo Solana González, que fue quien decidió finalmente inclinar la balanza a favor de la operación. No obstante, y pese a los esfuerzos del Gobierno por ocultar los motivos del voto discrepante, Libertad Digital ha tenido acceso al documento íntegro donde los cuatro vocales mencionados explican el porqué de su oposición a la fusión.
En dicho documento, los cuatro vocales afirman que «la absorción de Vía Digital por Sogecable supone que la empresa resultante de la operación controlará el 80% del mercado por número de suscriptores y el 95% por cuantía de ingresos». Para estudiar la operación, los economistas del TDC aplicaron el llamado índice Herfindahl-Hirschman, el más utilizado para analizar el grado de concentración de dos empresas. Generalmente, cuando este índice alcanza el nivel 1.800, ya se habla de alta concentración. Pero en el caso de la nueva Sogecable, los técnicos dicen que supera los 8.500 puntos y alcanza los 10.000 en algunas regiones de España donde el cable no está presente, lo que se traduce en que Jesús Polanco va a disponer de un monopolio perfecto si finalmente logra absorber Vía Digital. «Tales indicadores suelen bastar para que las autoridades comunitarias se opongan a la concentración», dice el informe que acompaña al voto discrepante.
Los cuatro expertos del TDC analizan en sus conclusiones la existencia de importantes «barreras de entrada» a la hora de que otras empresas puedan intentar competir en el mercado audiovisual frente a la nueva sogecable. Entre tales «barreras», las principales son los derechos del fútbol y el cine. Con respecto al fútbol, los cuatro miembros del TDC creen «necesario constatar que el mercado se encuentra ya altamente monopolizado como consecuencia de la existencia de una empresa, Audiovisual Sport, que gestiona los derechos de transmisión de una serie de acontecimientos futbolísticos clave». Según exponen, la absorción de Vía Digital «debilitaría aún más un competencia, ya de por sí frágil en este mercado». Es decir, que, ante esta afirmación, las condiciones finales que el TDC impuso en materia de derechos de fútbol suenan a risa.
Sobre el cine, el voto particular hace hincapié en que, en otras ocasiones de similares características, el TDC «ha tendido a ser más riguroso precisamente por la necesidad de preservar la competencia en mercados ya excesivamente concentrados». Señalan que por las características de los contratos firmados por la empresa resultante de la fusión con los siete grandes estudios de Hollywood (se habla de siete u ocho en distintos puntos del expediente), resultaría «el cierre absoluto del mercado de forma que los competidores existentes o potenciales sólo pueden acceder a esos contenidos cinematográficos a través de Sogecable». Además explican que el hecho de que «en la situación previa a la fusión, la parte de esos contenidos correspondiente a Vía Digital fuera mucho menos que la de Sogecable no impide el juicio negativo que merece la operación». Es decir, precisamente demostraría la tendencia a la concentración, objetivo a evitar por el TDC.
El voto discrepante advierte también de que «la operación es susceptible de obstaculizar el mantenimiento de la competencia efectiva en, al menos, tres mercados importantes». Entre otras cosas, la absorción de Vía Digital por Sogecable obstaculizaría el negocio de los operadores de cable, afectaría a Internet e incluso al mercado de las comunicaciones vía satélite, porque Hispasat -participado por Telefónica- saldría extraordinariamente beneficiado. Por eso, y como conclusión de su informe, los cuatro técnicos dicen que la imposición de condiciones por parte del TDC es difícil, «ya que las únicas (condiciones) aceptables serían aquellas que desvirtuasen esencialmente la operación».