Empieza la verdadera cuenta atrás para Prisa en la segunda parte del capítulo negro que arrastra la compañía desde la adquisición de Sogecable, relacionado con las continuas prórrogas del crédito puente que solicitó en diciembre de 2007 para financiar dicha operación por 1.950 millones.
Las entidades acreedoras están presionando ahora al grupo que preside Ignacio Polanco para que éste presente antes del 20 de abril el famoso plan de viabilidad a tres años, el documento financiero con el que Prisa tratará de convencer a los bancos de la forma de recuperar su salud y así formalizar el 30 de abril una nueva prórroga anual del crédito hasta el 31 de marzo de 2010 con nuevas condiciones y garantías, según explican fuentes fi nancieras próximas a la negociación consultadas por Negocio.
El pasado 31 de marzo, día en que vencía el crédito puente, los bancos dieron a Prisa el plazo de un mes, y no de un año como aseguraron los portavoces de Prisa en su día, tal y como apuntaban medios online antes del periodo vacacional. Cierto es que el grupo consiguió in extremis una prórroga anual, pero sólo era un compromiso de los bancos españoles (Cajamadrid, La Caixa y Banesto). Para las entidades internacionales (HSBC, BNP Paribas y Natixis), se quedó en un acuerdo verbal, a tratar en un mes con un plan a tres años sobre la mesa. Prisa no emitió entonces ningún comunicado oficial.
Desde ese momento, Prisa se puso a trabajar en dicho plan de viabilidad sin la ayuda de asesores externos, que en la práctica es un documento con los diferentes escenarios posibles y, sobre todo, con la forma y los calendarios que maneja Prisa para reestructurar el agujero de la abultada deuda de 5.044 millones, que coloca a la compañía al borde del precipicio (la deuda es seis veces su ebitda), según explican estas fuentes. La piedra angular de este plan gira en torno a la posible venta de Digital+ a Telefónica y Viviendi, que lleva meses enquistada por falta de acuerdo en el precio (se habla de 2.000 millones).
Y más ahora con el nuevo escenario que arrancó de forma inesperada el pasado miércoles. Industria dejó la puerta abierta a la TDT de pago y animó a todas aquellas televisiones a solicitar la autorización. De hecho, La Sexta, de Jaume Roures, solicitará esta misma semana dicha licencia para emitir los contenidos de fútbol en la modalidad de pago para el próximo verano. Los planes de Prisa patinan más que nunca: Digital+, su mejor activo para vender, acaba de perder valor al crecer la competencia en el mercado de los contenidos de pago.
Este fuerte varapalo obligará a Prisa a trabajar en otras líneas maestras, que apuntan a la posible venta de las participaciones minoritarias (Mediacapital y Santillana). Junto a ello, Prisa podría ampliar capital, un paso rápido de poner en marcha, ya que el consejo tiene poderes para levantar hasta 2.000 millones de equity.
Más presión y control
El tiempo se agota: el 30 de abril, las entidades financieras tendrán que acordar de forma unánime el endurecimiento de las nuevas condicones. En esta línea, las entidades internacionales, las más duras en la negociación, llevan un par de semanas trabajando contracorriente en el diseño de las futuras condiciones y las garantías, que impondrán a Prisa. Supondrán aumentos de márgenes y cláusulas y garantías más duras, explican fuentes financieras.
Confiamos en llegar a una solución. Nunca se ha planteado concurso de acreedores, continúan dichas fuentes. Pero en varios círculos empresariales se comenta que la situación económica llega incluso a ser peor que la de Fadesa, que protagonizó el mayor concurso de acreedores de España. El modus operandi será sencillo: cada entidad analizará el plan y reportará al banco agente, el HSBC, sus conclusiones con la actualización de los nuevos costes del crédito puente para el 30 de marzo de 2010. Eso sí, de firmarse, los bancos controlarán en primera fila que la propuesta de Prisa se cumpla al pie de la letra. Habrá un fuerte control y seguimiento durante el primer año, continúan estas fuentes financieras.