La TDT española se prepara para sumar un nuevo canal nacional en abierto y el proyecto ya empieza a tomar forma más allá de la adjudicación de la licencia. La nueva cadena impulsada por el consorcio SIETE podría llegar bajo el nombre de «La Séptima» o con una marca estilizada como «LaSép7ima TV», una denominación que no parece casual y que apunta directamente a su ambición: convertirse en la nueva gran televisión generalista de referencia tras las cadenas que dominan actualmente el mercado.
Según informa OKDIARIO, el proyecto trabaja con la denominación «La Séptima» y uno de sus socios, el empresario argentino José Luis Manzano, habría trasladado a su entorno que el canal no difundirá «fake news contra Feijóo». La información sitúa el foco en la batalla por definir la línea editorial de una cadena que, desde su adjudicación, ha quedado rodeada de lecturas políticas, aunque desde el entorno de Manzano se defiende que la inversión responde a una lógica empresarial y no a una operación partidista.
Un nombre con mensaje televisivo
El posible nombre de «LaSép7ima TV» juega con una idea muy reconocible para el espectador: ocupar el espacio simbólico de la «séptima» gran cadena nacional. Más allá del recurso gráfico del número 7 dentro de la marca, el nombre busca transmitir posición, ambición y pertenencia a la primera división de la televisión en abierto. No se trataría solo de lanzar un canal más en la TDT, sino de construir una marca que nazca con vocación de competir en el terreno de la actualidad, el directo y los grandes formatos de opinión.
La elección del nombre también tiene una lectura de marketing evidente. En un mercado donde las marcas televisivas necesitan ser simples, memorables y fáciles de identificar en el mando a distancia, «La Séptima» funciona como una declaración de intenciones. El canal no se presentaría como una señal temática secundaria, sino como una televisión generalista que aspira a ser reconocida por el público como una alternativa más dentro del bloque principal de cadenas nacionales.
Actualidad, directo y debate como ejes
Los contenidos que se han conocido hasta ahora apuntan a una programación basada en la producción nacional, la actualidad en sentido amplio y los espacios en directo. La cadena no nacería, al menos de entrada, con una estructura clásica de grandes informativos, sino con una apuesta más apoyada en programas de análisis, tertulias, formatos de debate y comunicadores capaces de generar seguimiento diario.
Ese enfoque encaja con el presupuesto previsto para el proyecto, inferior al de los grandes grupos consolidados, pero suficiente para intentar construir una parrilla reconocible si acierta con sus rostros y con su posicionamiento editorial. La nueva televisión buscaría captar a una audiencia interesada en estar al día, con contenidos pegados a la actualidad política, social y económica, pero también con una vocación generalista que le permita competir por algo más que el nicho informativo.
Manzano defiende una línea independiente
La información de OKDIARIO subraya que el entorno de José Luis Manzano niega cualquier dependencia del Gobierno de Pedro Sánchez o de La Moncloa. Desde Integra Capital, el vehículo inversor del empresario argentino, se insiste en que se trata de un «proyecto a treinta años», por el que pasarán gobiernos de distinto signo, y que la prioridad es construir una televisión con recorrido, prestigio e influencia dentro del mercado español.
La línea editorial que se atribuye al proyecto se apoya en conceptos como «valores democráticos», «libertad» y «economía de mercado». También se habla de pluralismo y neutralidad partidista, una idea especialmente relevante en un canal que nace bajo una fuerte atención política y mediática. En ese contexto, la frase sobre no permitir «fake news contra Feijóo» funciona como un mensaje interno y externo: el canal quiere despegarse de la imagen de televisión alineada con el sanchismo que algunos medios le han atribuido desde la adjudicación.
Una nueva pieza en el mapa de la TDT
El Consejo de Ministros adjudicó la nueva licencia nacional de TDT al consorcio SIETE, acrónimo de «Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo». La concesión tiene una duración inicial de 15 años, renovable por otro periodo similar, y deja fuera a Mediaset, que también competía por ese espacio radioeléctrico. El nuevo canal deberá ponerse en marcha en los próximos meses, dentro del calendario marcado por el concurso público.
El consorcio está formado por varios socios con participaciones relevantes. En la parte internacional aparecen José Luis Manzano y Gustavo Scaglione, empresario vinculado a Telefe y América TV, mientras que la parte española incluye a Andrés Varela Entrecanales, Diego Prieto y Adolfo Utor, todos ellos relacionados en distintos grados con el entorno accionarial de Prisa. La inversión anual necesaria para sostener el canal se situaría en torno a varias decenas de millones de euros, con Manzano y Scaglione aportando una parte significativa del capital.
La TDT gana un nuevo competidor nacional
La llegada de «LaSép7ima TV», si finalmente se confirma ese nombre, abrirá una nueva etapa en la TDT española. El canal nace con la ventaja de una licencia nacional en abierto y con el reto de hacerse visible en un mercado muy concentrado, donde la audiencia se reparte entre grandes marcas históricas, temáticas consolidadas y un consumo audiovisual cada vez más fragmentado por las plataformas digitales.
Su verdadero impacto dependerá de tres factores: la fuerza de su marca, la capacidad para fichar comunicadores reconocibles y la claridad de su propuesta editorial. El nombre ya marca el terreno de juego: ser «la séptima» no significa solo ocupar un nuevo hueco en la parrilla, sino intentar entrar en la conversación diaria de la televisión española.
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Si es ese el logotipo final, es feo de narices.
Tiene pinta de ser algo de IA para rellenar mientras no ven si lo que hay en la OEPM bajo ese nombre es de ellos o si la empresa lanza comunicado oficial sobre el lanzamiento del canal con marca definitiva
«La TDT gana un nuevo competidor nacional» esto no es verdad porque un canal con una mesa donde sólo habla gente todo el día no compite contra nadie si no tiene contenidos de calidad con los que competir, (películas, series, deportes, concursos, documentales, etc)
Bueno, tampoco ayuda que el estándar actual (y de hace años) de la producción propia de diario de las grandes generalistas nacionales (tanto públicas como privadas, incluso autonómicas) sea el de una mesa con gente hablando todo el día. La verdad, ojalá innovaran, aunque sea un poco, o hicieran un revival actualizado de los grandes magazines matinales y vespertinos de los años 80 hasta mediados de los 2000 sin caer en lo mismo que hay ahora.
Esto va durar 2 telediario cuando este arruinado lo arrendaran
La norma actual implica que ha de pasar un tiempo antes de que se pueda alquilar o vender una licencia (aunque se puede hacer de tapadillo, como DMAX y DKISS). En el peor de los casos sería un Squirrel 5 (Squirrel 3 sería BOM y Squirrel 4 sería Veo7, que mucha promesa de hacer algo de producción propia (incluso hubo propuestas de programación en el foro que les saldrían por cuatro perras por ser cosas que ya están haciendo de todas formas) pero bien que siguen pagando a Mediapro para que les gestione el canal y no se vaya a negro y tener que devolver la licencia por no usarla…) hasta que venga alguien distinto a querer usar la frecuencia (que esa es otra).
Por eso buscaron a Telefe de alquiler disfrazado que no se note nada esto, si fracasa su programación tiene ya su plan b, le puede meter Telefe una programación de series y películas argentino, ser parte de los socio de esta compañía esto seria legal. porque siguen siendo misma compañía. quien pone la programación.
El problema con Telefe ahora mismo es que su producción propia no tiene mucho de ficción (hace nada retomaron el producir una telenovela tras años sin hacerlo, cuando antaño tenían un ritmo de producción y emisión de telenovelas parecido al de Televisa) y el resto son telediarios con una duración que sobrepasa de largo los estándares españoles, Pasapalabra (dudo que puedan emitirlo tal cual), magazines de corte social/actualidad/consumo, Gran Hermano y un programa de cocina. El resto son ficciones extranjeras y contenido infantil de Disney Junior. Al menos la versión internacional emitía contenidos de MTV y otras redes de Paramount que no se emitían en sus equivalentes en Latinoamérica entonces, antes de la venta de Telefe, y tras la venta el canal internacional quedó para la poca cosa que se ve hoy.
Por cierto, el empresario argentino este también fue uno de los fundadores de lo que hoy se conoce como Grupo América, por lo que también se podría tirar de ahí (aunque América TV de Buenos Aires no es que esté mejor que Telefe a nivel de producción propia de ficción).