La televisión digital terrestre que controla el hólding Auna, Quiero TV, atraviesa una complicada crisis que a medida que ha ido pasando el tiempo, ha aumentado de dimensiones. Desde que inició sus emisiones en mayo de 2000, la plataforma, según sus datos, ha logrado captar a 210.000 abonados (aunque otras fuentes aseguran que son 175.000), pero su futuro se presenta cada vez más complicado.
Tras realizar tres ampliaciones de capital en los últimos diez meses por un importe global de casi 44.000 millones de pesetas, Quiero TV espera cerrar el año con unas pérdidas de 22.512 millones de pesetas. Su deuda a proveedores a finales del ejercicio será de 14.950 millones y el volumen de crédito bancario superará los 21.630 millones de pesetas. Auna, y concretamente sus socios de mayor peso, han apostado por abandonar la televisión digital terrestre y mantener una mínima presencia por obligaciones impuestas en el pliego de concesión.
Auna, desde el pasado año, ha negociado la venta de su participación con Mediaset, sociedad que controla el italiano Silvio Berlusconi, y con el grupo sueco Skandia. En ninguno de los dos casos llegó un acuerdo. Pero desde el pasado verano ha vuelto a acelerar el ritmo para lograr deshacerse de la mayoría del capital en un proyecto que le lastra para sacar adelante otros.
El presidente del hólding, Luis Alberto Salazar-Simpson, ha realizado múltiples gestiones para ofrecer la mayor parte de su paquete accionarial en Quiero TV que es del 49%. Tal y como ha venido informando LA GACETA, Salazar-Simpson ha recibido respuesta inmediata de Sogecable, posteriormente de Telefónica, y a última hora, del grupo francés Bouygues, que cuenta también con una plataforma de televisión digital.
Si se analizan las ofertas recibidas por Auna, se constata que la resolución de la crisis de Quiero TV, que podría iniciarse con la entrada del nuevo proveedor de contenidos, se convertirá a su vez en la pieza que, como una ficha de dominó, modificará el panorama de la televisión de pago en nuestro país. Sogecable, que fue el primero en presentar oferta, está dispuesto a aportar contenidos gratuitos hasta 2004 a cambio de asumir en esa fecha el 29% de Quiero TV, lo que le convertiría en el socio mayoritario de la plataforma. Inicialmente, tal y como informó este periódico, la ministra Birulés bendijo la operación, pero luego ha sido enfriada desde Moncloa.