La Conferencia Episcopal acaba de comprar el 51% de 13TV, la TDT nacional generalista de inspiración católica que ha debutado este mismo año. Los Obispos han suscrito la ampliación de capital que ha lanzado la compañía el 17 de febrero y el montante invertido alcanza los cuatro millones de euros.
Fuentes cercanas a la operación han explicado que este movimiento responde al viejo deseo de los Obispos de contar con una televisión de alcance nacional que les ponga al mismo nivel de los grandes grupos de Comunicación. Esta compra se ha producido además en el marco de una transición ordenada y planificada de la Conferencia Episcopal para reconducir su inversión en televisión desde sus actuales frecuencias de Popular TV hacia la nueva 13 TV. En este sentido ha sido la propia Conferencia Episcopal -y no la COPE- la que ha comprado el paquete accionarial, con el objetivo de no comprometer ni interferir en la actual marcha de la emisora que en estos momentos enfrenta un ERE temporal y que vuelve a los beneficios después de los duros ajustes generados tras la crisis económica y publicitaria.
De esta manera el 51% de los Obispos se suma al 8% que ya tenía COPE en la cadena 13TV desde su nacimiento hace unos meses. Si sumamos los dos porcentajes, la Conferencia Episcopal tendría indirectamente el 59% de 13TV y el restante 41% está en manos del equipo fundador de la cadena entre los que se encuentran José María Mas Millet, el empresario Antonio Marín, el grupo de Nicola Pedrazzoli y el propio Alejandro Samanes, director general de la cadena.
Respecto de la gestión de 13TV, de momento está seguirá en manos de Alejandro Samanes y su equipo, pero se creará un órgano de supervisión de la propia COPE y dependiente de Fernando Jiménez Barriocanal, quien después de la transición y desde su puesto de Presidente de la COPE y de vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal pasará a controlar en nuevo grupo audiovisual resultante.
13TV es la TDT más novel que veía la luz a finales del pasado año bajo la supervisión de Alejandro Samanes y definiéndose como una televisión católica que apuesta por los contenidos familiares. Para funcionar han alquilado una de las frecuencias del multiplex de Unidad Editorial, algo que es posible gracias a las últimas modificaciones de la Ley General Audiovisual y que terminan con la obligatoriedad de entrar en el capital de empresas audiovisuales para poder utilizar sus licencias de TDT.