El imperio mediático del multimillonario primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, lanzará el próximo fin de semana un nuevo producto televisivo que podría ampliar aún más su dominio del mercado, transformando el modo en el que los espectadores ven los partidos de fútbol, el deporte nacional
Por sólo tres euros, cualquiera que quiera presenciar un partido en directo de la Serie A, la primera división italiana, podrá adquirir una tarjeta con la que podrá ver el partido que desee a través de la televisión digital terrestre.
Las tarjetas se han puesto a la venta este mes en quioscos y otros establecimientos de toda Italia y son miles los ciudadanos que las han adquirido. Los primeros partidos disponibles en el nuevo sistema se disputarán este fin de semana.
El producto es creación de Mediaset, el grupo mediático del sector privado líder en Italia, propiedad de la familia Berlusconi y considerado por muchos analistas como el más rentable de Europa. Su lanzamiento ha llamado inevitablemente la atención sobre la poco habitual posición en la que se encuentra Silvio Berlusconi.
Además de ser el jefe del Ejecutivo, es el hombre más rico del país, empresario líder del sector televisivo y, por último, aunque no menos importante, propietario del AC Milan, uno de los clubes de fútbol más importantes de la liga, cuyos derechos de emisión son propiedad de Mediaset.
Los tres canales terrestres analógicos de Mediaset controlan aproximadamente el 44% del mercado televisivo italiano, mientras que la cadena estatal RAI -que tiene que rendir cuentas a Berlusconi como primer ministro-controla el 45%. Los adversarios políticos de Berlusconi temen que, con el nuevo producto, Mediaset logre aventajar a la RAI. El sistema de pago para presenciar los partidos podría dar lugar a una batalla de audiencias entre Mediaset, la empresa de Berlusconi y Sky Italia, filial de la compañía de Rupert Murdoch, News Corp. Hasta ahora, los hinchas del fútbol que querían ver un partido de primera división en directo recurrían a Sky Italia, que emite los partidos por televisión vía satélite.
Sky Italia cobra a los telespectadores cerca de 50 euros al mes por varios paquetes en los que se combinan programas informativos, películas y otros programas de ocio tales como partidos de fútbol. Desde julio de 2003, fecha en que nació el canal, Sky Italia cuenta con tres millones de abonados -de los que 700.000 se han suscrito durante los últimos 18 meses- y afirma no temer al desafío de la televisión digital Mediaset.
En parte, gracias a la exitosa idea de Murdoch de instalarse en el mercado televisivo de Italia, los directivos de Mediaset se han animado a desarrollar lo que denominan el primer sistema de televisión digital de pago de fútbol del mundo.
Lo revolucionario de este sistema es que no es necesario que los seguidores firmen contratos a largo plazo con la compañía de televisión, ni paguen cuotas mensuales, ni utilicen tarjetas de crédito. Lo único que necesitan es un decodificador digital y algo de calderilla.
Televisión digital
La televisión digital en Italia aún está muy verde -hasta el momento sólo existe cerca de un millón de decodificadores-. Pero los expertos esperan que, en un plazo de dos a cinco años, las ventas se disparen.
El Gobierno de centro-derecha de Berlusconi muestra gran entusiasmo a la hora de promocionar la TV digital: ya ha aprobado la ley que obliga que, para enero de 2007, todas las transmisiones terrestres sean digitales; y ofrece subvenciones para adquirir decodificadores.
Mediaset también puede llegar a obtener beneficios a corto plazo del nuevo sistema ya que, el pasado mes de junio, compró los derechos de la TV digital de los clubes de fútbol más importantes de Italia por un periodo de tres años (AC Milan, Inter y Juventus). En total, reúnen a 26 de los 30 millones de hinchas italianos.
La 7, una pequeña empresa de TV propiedad de Telecom Italia, posee los derechos de numerosos pequeños clubes, como Cagliari y Palermo, de Sicilia, y Parma (el endeudado club puesto a la venta este mes por Parmalat, la compañía de alimentación objeto de un escándalo de fraude multimillonario).