En esta entrega Vaiana no es una simple ‘hija de’. Es una exploradora con una misión primordial, encontrar a más isleños a parte de los residentes de su hogar, Motu Nui.
Guiada por sus ancestros y dioses, se embarca (nunca mejor dicho) en una aventura en busca de más vecinos. Por desgracia Vaiana 2 no llega a cumplir las expectativas que ya había creado su primera parte.
Pero… ¿cual es el problema? Esa, también, es mi pregunta. Los personajes son igual de graciosos y carismáticos que siempre, la música es pegadiza, los colores y efectos especiales son tan espectaculares como siempre.
Así que, ¿qué falla?, después de una breve reflexión, llegué a la conclusión de que seguramente el «problema» sea nuestra esperanza por sorprendernos con algo novedoso junto a una estructura narrativa que ya conocíamos.
Al usar la misma receta, Disney nos ha conseguido entretener, pero no emocionar, cambiar o llamar nuestra atención como anteriormente lo hizo.
Sin embargo, sin creer en lo esotérico, puedo ver un futuro «próspero» en taquilla para Vaiana 2, e incluso, mucho aprecio por parte de los espectadores más pequeños. Pero lamentablemente, no cambiará la historia del cine de animación (al menos para bien).

