En 2016 llegó a los cines «Train to Busan», convirtiéndose al momento en un éxito de taquilla en su país de origen, Corea del Sur, y prácticamente en toda Asia. Estrenada en Cannes ese mismo año, la película de Yeon Sang-ho se convirtió en un fenómeno mundial, demostrando que el subgénero zombi en el cine aún tenía mucho que ofrecer. Algo, que años después, y también desde Corea del Sur, hizo la magnífica serie de Netflix «Kingdom». Ahora, llega a Movistar+ tras su premiere española en la Sección Oficial del Festival de Sitges de 2020, y su corto paso por los cines, «Península», película que nos sitúa cuatro años después de los sucesos ocurridos en «Train to Busan». Una secuela (aunque realmente no lo es), que, a pesar de ser bastante entretenida, se queda bastante lejos de su predecesora.

El género zombi (del que me reconozco fan), aunque pasan los años, sigue de plena actualidad, ya sea en el cine, la literatura, el cómic o la televisión. En mi caso, desde aquellos tiempos de mi infancia, en los que gracias al video comunitario pasé verdadero miedo viendo Dawn of the Dead de George A. Romero, película que versionó años más tarde con gran acierto Zack Snyder, hasta llegar al estreno de Península, ha llovido mucho. En todos estos años el género ha evolucionado, al igual que la representación de estas criaturas sedientas de carne humana, y aunque el mayor exponente ha sido duda el propio Romero, con su extensa saga dedicada los zombis (con el trasfondo de crítica social siempre presente), los fans del género han podido disfrutar de películas que, han ofrecido su visión particular de los caminantes, ya sea en película más serias como 28 semanas después, Guerra Mundial Z o La serpiente y el arco iris, como en comedias alocadas del estilo de Brainded, tu madre se ha comido a mi perro de Peter Jackson o Zombies Party de Edward Wright.

Sin embargo, fue el estreno en 2016 de la película Train to Busan el que revitalizó un género zombi, que parecía estancado en fórmulas repetitivas. Aquella película de Yeon Sang-ho, todo un espectáculo visual lleno de emoción y violencia, conseguía que empatizaras con los personajes que intentaban sobrevivir al holocausto que se les venía encima. Con un ritmo endiablado, Train to Busan supuso un antes y un después en el género, dando lugar a películas como Rampant o #Alive, y la gran serie de Netflix Kingdom, todo un portento que mezcla con estilo, el género histórico, con el género zombi. Gracias al éxito de Train to Busan, su director estrenó Seoul Station, película de animación que servía como precuela de está, narrando los hechos previos a lo sucedido en el tren Cuatro años después llegaba Península, que pasó por el Festival de Sitges, donde recibió críticas dispares.

El director Yeon Sang-ho volvía a su universo zombie con Peninsula, que consiguió grandes resultados en su estreno en la cartelera asiática. La película superó los 13 millones de dólares (1,8 millones de espectadores) en la taquilla de Corea del Sur durante los primeros cinco días en cartelera. La película que cierra la trilogía zombi de Yeon Sang-ho tiene lugar cuatro años después de los hechos acontecidos en Train to Busan, para ver como la península de Corea se ha convertido en un páramo postapocalíptico, y con los supervivientes malviviendo como refugiados en los diferentes países que los acogieron. Una propuesta increíble y una decisión desesperada, llevará a un grupo personas normales a convertirse en mercenarios, para adentrarse en la zona cero en una peligrosa misión para recuperar un camión perdido con un botín millonario. ¡No!, no es el argumento de Ejército de los muertos de Zack Snyder, aunque lo parezca.

Sin embargo, a pesar de la interesante premisa, y de un prólogo impactante, donde Train to Busan era vibrante y emocionante, Península se vuelve repetitiva y predecible. A pesar de tocar temas interesantes, como el desarraigo de los refugiados, y como los que debían proteger a los más débiles se transforman en seres violentos e insensibles debido al derrumbe de la sociedad, Yeon Sang-ho no profundiza en estos quedándose en la superficie. Sí es cierto que esa situación de encontrarse fuera de lugar en otro país, sin medios, odiados y sin esperanzas a partes iguales es el detonante que los lleva de vuelta a Corea, esto queda apenas como una anécdota, mientras que la historia de los militares solo sirve como excusa narrativa para mostrar que más allá de los zombies, el ser humano es el monstruo más peligroso.
A pesar de todo, su tono de Mad Max coreano, aunque resulta divertido, a veces roza lo cómico y no deja de provocar rechazo sí (la degradación del antiguo regimiento del ejército), pero sin que logres empatizar con los supervivientes ni con el supuesto héroe de la película. Hay mucha acción, persecuciones en coches al estilo Fast and Furious con zombis de por medio, que en cierto momento se vuelven algo pesadas y que cantan mucho en cuanto a CGI se refiere. Tampoco ayuda el clímax de la película, que se vuelve eterno, con una secuencia final larguísima (y no solo por abusar de la cámara lenta) y que te dan ganas de que mueran todos.
En resumen

Si os gustó Train to Busan, Peninsula puede que os defraude (a mi lo ha hecho a pesar de que ya estaba avisado) porque en su conjunto, está muy lejos de la anterior película de Yeon Sang-ho. La emoción, el dinamismo, el ritmo, la tensión, y la empatía para con los personajes, hacían de Train to Busan una gran película. En Península todas esas virtudes brillan por su ausencia, y aunque la cinta no deja de ser entretenida y contiene alguna escena espectacular (casi como un videojuego), no es suficiente para dar un buen resultado final.