Con una historia que engancha desde el primer momento, este documental muestra el arte tradicional contado a ritmo frenético.
Álvaro Longoria (Director), nos cuenta en su último documental The sleeper, El Caravaggio perdido el descubrimiento de un “nuevo” cuadro del gran pintor romano, Caravaggio. No es que el pintor haya resucitado y vuelto a pintar, se trata de una pintura que llevaba años en un salón de una familia madrileña y originalmente se había adquirido por 1500€. Cuando varios expertos y marchantes del arte evaluaron la pieza, la valoración de la obra salió a más de 300 millones de euros.
Este gran descubrimiento creó una carrera entre distintos pujantes para ver quién se haría con la obra primero.
A pesar de que la obra se encuentra actualmente en el Museo del Prado de Madrid, la trayectoria hasta el Prado, es emocionante, alocada y un perfecto relato de thriller que hace que nos olvidemos pronto de que estamos viendo una película de calidad documental, en el mejor de los sentidos.
Desde los espacios, hasta los testigos, Longoria se encarga de elegir las mejores opciones para que los espectadores disfrutemos de esta trepidante historia. Y de este modo, nos pongamos en los zapatos de expertos del arte, haciendo que queramos correr desesperadamente detrás de la obra.
Este documental obliga, gracias a la música, guión y óptica, a sumergirse en una experiencia asombrosa y a veces escalofriante, llena de sensibilidad artística que proporcionan las explicaciones, personas y el mismo arte que como resultado invitan no solo a participar en el filme, sino, también inspiran a llegar a tus propias conclusiones y crear tus propias historias.