Si hacemos uso del refranero español, la máxima de ‘nunca es tarde si la dicha es buena’ me viene ni que pintada para hablaros «The Show», la inclasificable película escrita por Alan Moore y que Filmin estrenó el pasado viernes dentro del Atlàntida Mallorca Film Fest. Y, la defino como inclasificable porque la cinta dirigida por Mitch Jenkins transita, a lo largo de sus casi dos horas de duración, por diversos géneros y estilos que convierten su visionado en toda una experiencia fuera de lo común. Más cercana al noir clásico, con toques fantásticos, «The Show» es una película difícil de ver, porque a pesar de contar con ideas interesantes, termina lastrada por una narración incoherente que te deja con la sensación de haberte perdido por un camino extraño y surrealista.
El nombre de Alan Moore, para un neófito en el mundo de los cómics, tal vez le suene de oídas. Sin embargo, si nombramos películas como Watchmen, V de Vendetta o La Liga de los hombres extraordinarios, puede que la cosa cambie. En este caso, porque hablamos de tres adaptaciones de obras del singular guionista británico de cómics. Retirado desde 2016, el escritor británico es sin duda uno de los autores más influyentes en la cultura popular de los últimos cuarenta años. Títulos como Miracleman, From Hell o La Broma Asesina, junto a los mencionados anteriormente, han marcado a varias generaciones, no solo lectoras de cómics, e influido en otros escritores, creadores y directores. Un personaje singular, enfrentando a su éxito y a las grandes editoriales, que se ha encargado de escribir el guion y formar parte del elenco de The Show, una historia concebida como el episodio piloto de una serie de televisión, aún en fase de desarrollo, que expanda el «fantástico» universo de la película
En The Show conocemos a Fletcher Dennis (Tom Burke), un detective que es contratado para encontrar una misteriosa joya que ha desaparecido. Su búsqueda le lleva a la ciudad de Northampton (ciudad natal de Alan Moore), un lugar que se encuentra en el corazón de Inglaterra y que, parece sacado de un cuento oscuro y tenebroso. Al llegar, Dennis se encuentra un mundo repleto de mafiosos que coquetean con el vudú, vengadores enmascarados, monologuistas veganos, vampiros nada convencionales y bellas durmientes en estado de coma.
Tras su paso por el Festival de Sitges, The Show, primer largometraje de la pareja creativa formada por el director Mitch Jenkins y Alan Moore, se ha podido ver en Filmin con motivo del Atlàntida Mallorca Film Fest. Una oportunidad de ver in situ una película que mezcla diversos géneros como la comedia, la fantasía o el cine negro (habituales en las historias de Moore), y que nos lleva a través de una narración enrevesada y alocada. Estamos hablando de Alan Moore, uno de los grandes escritores contemporáneos, y, sin embargo, su película me ha resultado tremendamente deslavazada. A ratos surrealista, a ratos soporífera, con momentos sorprendentes, y algún personaje que podría haber dado mucho más juego, The Show no consigue que nos introduzcamos del todo en su universo.
La película del dúo Jenkis-Moore utiliza como excusa, la investigación de un asesinato y la búsqueda de una joya (no pude evitar acordarme de El halcón maltés) para meternos de lleno en un mundo mágico nada convencional, en el que los sueños ocultan la verdad, y en el que la línea que separa la vida de la muerte es apenas perceptible. Con un presupuesto de algo más de un millón de euros, Moore ha comentado que «espera que todas las personas que han participado en este proyecto, incluyendo a sus extraordinarios actores, reciban el reconocimiento que merecen». Y, es cierto que, The Show cuenta con mimbres para haber construido una historia más sólida, sin perder un ápice de su imaginería de magia, cine negro, detectives con gabardina (si Rorschach levantara la cabeza) y referencias a Guy Fawkes. Sin embargo, el resultado final es bastante irregular y decepcionante.
En resumen
Sabiendo que la intención de Moore es que esta película funcione como piloto de una serie, puedo entender ciertos aspectos que no terminan de funcionar en la misma. El que haya personajes interesantes (el hacker enmascarado que hace justicia sin salir de casa) que queden en un segundo plano, o que el mundo mágico que envuelve a la ciudad de Northampton se dé por supuesto sin casi explicación para el espectador, cobran sentido con esta información en el bolsillo. Sin embargo, aun siendo este el caso, si estuviéramos ante el piloto de una futura serie de televisión, The Show no consigue en su conjunto engancharnos para seguir conociendo el mágico universo creado por Alan Moore. ¡Una lástima!
