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«Stella. Víctima y culpable»: ¿superviviente o monstruo?

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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¿Hasta donde estaría dispuesto a llegar para sobrevivir? Hoy en día, con el móvil en la mano, y tras la seguridad de los paredes de tu hogar, puede parecer una pregunta sin sentido y hasta ridícula. Al menos, para quienes vivimos en el oasis de occidente, en el que el mayor drama para algunos es quedarse sin wifi o que tu equipo favorito pierda un partido. Sin embargo, ¿qué pasaría si para sobrevivir tuvieras que convertirte en un monstruo? Eso es lo que trata de explicar «Stella, Víctima y culpable», película que narra la increíble historia de Stella Goldschlag, una joven judía alemana que traicionó a su propio pueblo para sobrevivir al genocidio nazi. Con una gran dirección artística, y una fantástica interpretación de Paula Beer, la película relata con crudeza y realismo, una historia desconocida para el gran público y que nos descubre a un personaje lleno de matices y claroscuros.

Al inicio de Stella, Víctima y culpable conocemos a Stella, una joven judía alemana, que crece en Berlín durante el régimen nazi. A pesar de la represión que ya sufre la población de origen judío, en un primer momento la vemos junto a sus amigos, cantando y bailando música swing, mientras sueña con triunfar en Broadway. En estos primeros compases del film, hay luz, esperanza y sueños en unos protagonistas, que apenas imaginan la tragedia que se avecina. Con su estupendo diseño de producción y gracias a la música, la cinta nos recuerda a la reivindicable Los rebeldes del swing de T. Carter, aunque una vez finaliza la euforia la crudad realidad se abre paso.

Los sueños se desvanecen, y vemos a Stella junto a otras mujeres judías trabajando en una fábrica. Ya no hay música, solo miedo y una insignia judía en solapa. Para escapar de la realidad, la protagonista de desprende de su insignia y se atreve a vivir la noche como una berlinesa más. Sin embargo, solo es un espejismo, la persecución contra los judíos aumenta y las deportaciones masivas a los campos son ya una realidad. Es febrero de 1943, y ante esta tesitura, Stella se verá obligada a pasar a la clandestinidad, y ahí dará comienzo su tragedia.

En estos momentos, en el camino de Stella se cruzará con un buscavidas, que sobrevive en la ciudad proporcionando documentos falsos a otros judíos a cambio de dinero. La vida de Stella se pone en riesgo cada día, mientras la guerra ya se siente en las calles de Berlín. Sin embargo, el espejismo se desvanecerá cuando es capturada y torturada por la Gestapo, y el horror se hace presente. El interrogatorio está filmado con un realismo brutal, que te pone los pelos de punta.

Será este el punto de inflexión de la película, y en el que se mostrará como la protagonista decide traicionar a su pueblo para salvarse a sí misma y a sus padres de la deportación a Auschwitz (aunque no pudo evitarlo). Stella se convertirá así en una «caza judíos», dispuesta a todo por sobrevivir. La moral y las reglas no existen, solo hay un camino para Stella y hará todo lo posible para no abandonarlo.

Conocida por la población judía de Berlín como el «veneno rubio», Stella Goldschlag denunció y capturó ella misma a cientos de judíos que vivían ocultos en la ciudad. La película no juzga sus actos y solo nos presenta los hechos, la cruda realidad de una joven que buscaba sobrevivir, y encontró una manera de hacerlo. ¿Son justificables sus actos? Sin valorarlos desde nuestra mentalidad actual ¿podemos entender lo que hizo? y ¿por qué lo hizo? En la propia cinta se nos muestra que ella no fue la única quien denunció a otros para sobrevivir, solo que Stella «vivió» de ello mucho más tiempo, y fue juzgada y condenada por sus acciones.

Para muchos la Historia solo es un duro trago que pasar cuando eres joven y tienes que estudiar. Para otros tantos, la Historia solo es una herramienta para retorcerla según sus propios intereses e ideologías. Solo para unos pocos el pasado merece ser estudiado con rigor y objetividad, para intentar que ciertos hechos no repitan. Inspirada en un personaje real, Stella, Víctima y culpable es una película dura, que hace reflexionar y que también remueve conciencias.

En resumen

Stella, Víctima y culpable es una película que narra en profundidad, la historia de una personaje real, poco conocido para el gran público. Dirigida con acierto, aunque con algún efectismo por Kilian Riedhof, en la película sobresale una cautivadora Paula Beer, que desde el primer momento hace suyo el personaje. Su mirada, su sonrisa, cada plano de la película es dominado por su presencia y te hace preguntarte si los monstruos nacen o se hacen. ¿Se puede pasar de ángel a demonio sin remordimientos? Stella, Víctima y culpable nos enseña que la vida es un cúmulo de circunstancias y que para sobrevivir, te puedes convertir en el monstruo que más temes.

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