Vale, igual he sido un poco cruel con el título de esta reseña, pero si hubiera puesto algo del estilo de «tremenda decepción», lo más seguro es que ni te hubieras molestado en darle al clic al enlace y leer lo que tengo que decir de la película de Samuel Bodin. Y hubiese sido una lástima, la verdad.
Pero ya que he sabido captar tu atención, déjame decirte que sí, No tengas miedo no da el más mínimo de miedo, pero eso no quita que tenga varios puntos positivos y de interés.
Y es que al principio la película juega a la perfección la baza de la confusión. Uno no sabe si está viendo una película de fantasmas, de padres psicópatas, de un niño que realizará una venganza contra los que le hacen bullying o de qué exactamente. La historia hace que tu atención vaya de un lado a otro y te mantiene del todo intrigado. He de decir que ese planteamiento me ha parecido muy bueno y que está ejecutado a la perfección, gracias al buen hacer de Bodin y, sobre todo, a la notable interpretación de Lizzy Caplan y del niño Woody Norman.
Poco a poco, No tengas miedo va mostrando sus cartas y dándonos pistas de hacia dónde va en realidad la historia que nos está contando y cuando finalmente descubrimos qué es exactamente lo que está sucediendo, consigue crearnos varias dudas más. La más importante es saber si algo muy concreto, que evidentemente no desvelaré, es cierto o no. Hasta ese momento, la película logra un aprobado sin mucho sufrimiento. Lamentablemente, en su último tercio lo echa todo por el retrete.
El clímax final de la película es un auténtico despropósito que se carga de un plumazo todo lo bueno que se había construido hasta entonces. Que sí, vale. Es muy loco y todo lo que queráis, pero no se puede comprar cualquier cosa ni a cualquier precio. Y el desenlace de No tengas miedo es incomprable. Hay cosas que suceden por la cara que dan hasta vergüenza. Pero eso no es lo peor. Lo más triste es la incapacidad por ofrecernos un susto, una truculencia o algo mínimamente sangriento. No nos da nada. Solo un grupo de personajes dando un recital de decisiones absurdas. Mención especial a la profesora del niño que es merecedora del premio al personaje más gilipollas del cine de terror del año 2023. Y cuando crees que la cosa ya no puede ir a peor, descubres para tú desesperación que estás equivocado.
La película parece no terminar nunca. Tiene una retahíla de falsos finales que solo consiguen que luzca más patética. Parece que está desesperada por gustar. Como tú en Tinder. Y si a ti nadie te da un like ni por pena, No tengas miedo no es menos y tampoco consigue enamorar a ningún fan del terror con un mínimo de gusto.
En definitiva
De verdad que es una pena. Porque si bien la película no da miedo en ningún momento ni es capaz de lograr la más mínima tensión, sí que ofrece un planteamiento y desarrollo original que logra que su visionado llegue a ser por momentos hasta placentero. La sensación final es otra cosa. No tengas miedo es totalmente intranscendente y perfectamente prescindible. Mejor dedicar el tiempo a otra cosa. A mejorar tu perfil de Tinder, por ejemplo.

