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«Muy lejos»: Aquí también sabemos qué es emigrar

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Felipe José García
Felipe José García
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Hay muchos casos en los que la desinformación viene bien. El argumento de la ópera prima de Gerard Oms es mejor desconocerlo y seguramente será así ya que la mayoría de los espectadores irán a verla atraídos por Mario Casas, en un papel muy alejado de sus éxitos más taquilleros para jovencitas. Aunque conviene recordar que se llevó el Goya por su papel en la trepidante y recomendable «No matarás». Allí fue engatusado por la debutante y querida Milena Smit, muy lejos de su prototipo de interpretaciones que le han lanzado al estrellato desde su irrupción en «Los Hombres de Paco», para meter cizaña entra Lucas y Sara.

Aunque te pierdas los 10 primeros minutos puedes entrar de lleno en la historia de Muy lejos, encontrándote al protagonista cargando y descargando muebles en una furgoneta acompañado por un marroquí y varios sudamericanos. También puedes descubrir que están en un país extranjero, concretamente Holanda, donde las cosas están muy complicadas para los que vienen de fuera y no hablan el idioma. Una habitación compartida pagada por anticipado, trabajos sin contrato que corres el riesgo de no cobrar, que te echen a la calle y tengas que buscar donde dormir son situaciones que viven cada día miles de extranjeros en nuestro país y viene muy bien recordar que algunos españoles han pasado y están pasando por lo mismo. Al final todo mejora si tienes la suerte de encontrarte con alguien que te trate como lo que eres, una persona, y que no te vayan cerrando la puerta en la cara porque no hablas su idioma o no tienes el mismo color de piel. De paso te sirve para superar tus miedos, aquellos que provocaron dejar a los tuyos y marcharte o como en este caso, quedarte en otro país buscando una vida mejor. Por los agradecimientos la historia puede tener bastante de biografía de su creador y director.

Muy lejos entra dentro de la tónica habitual del cine español de contar una historia realista, como Los destellos o 20.000 especies de abejas, sin grandes sucesos donde la cámara acompaña al protagonista a lo largo de una parte de su vida y vemos actividades cotidianas sin relativa importancia, a priori. Evidentemente es una historia de liberación y de superación, pero cobra vital importancia que sea Mario Casas el protagonista. Nadie esperaría encontrarse al actor en un papel como este y eso juega a su favor. El factor sorpresa también lo hace, pero visto el tráiler tampoco es tan importante aunque sigue siendo recomendable ir a verla sin saber nada, que es lo que me ocurrió a mi y por eso me sorprendió gratamente.

No creo que sea el mejor papel de Mario Casas, pero si uno de los más contenidos. Cuenta más con su cuerpo y sus gestos que con lo que sale por su boca. Se nota la madurez del actor que potenció su carrera como ídolo con trabajos como la serie El Barco, o películas como 3 metros sobre el cielo o Tengo ganas de ti. Cuando realmente empezó a cambiar de registro fue en Las Brujas de Zugarramundi de Alex de la Iglesia, donde estaba francamente divertido rodeado de un plantel impresionante donde sobresalían Carmen Maura y la difunta y querida Terele Pávez. Unido a unos papeles más comprometidos, sin alejarse del cine comercial, culminó con el Goya por dejarse llevar por David Victori y sufrir mucho en No Matarás. Incluso se ha atrevido a dirigir a su hermano en Mi soledad tiene alas, que junto con este nuevo papel constata que Mario está buscando cosas nuevas, aunque no deja de protagonizar películas románticas como la reciente El secreto del orfebre.

Esto es cine de denuncia social, podría pasar perfectamente por una peli del británico Ken Loach, con la inmigración como tema central pero consigue rascar un poco más. Está muy bien acompañado por David Verdaguer, que le da el contrapunto perfecto al otro tipo de migración española con la caradura que nos caracteriza. Pero los que llegarán al corazón será Yusuf el compañero marroquí con el que se encuentra Sergio, el protagonista y su hada madrina, Thenna, una maravillosa Jetty Mathurin. Los dos me recuerdan a esas buenas personas que se cruzan en tu vida dando igual su nacionalidad y color de piel. De hecho son los que conseguirán que Sergio rompa esa coraza de prejuicios que le han inculcado, porque al final todos somos racistas, machistas y homófobos por educación. Por lo menos los de nuestra generación, aunque afortunadamente esperamos que cada vez menos. Para las nuevas generaciones la bisexualidad está a la orden del día y debemos seguir inculcando la igualdad entre todas las personas, más incluso de distintas razas, por eso el que un actor como Mario se salga de lo que uno espera de él es tan importante.

Muy lejos se estrena en cines el 11 de abril y puede encontrar su hueco entre tanta propuesta familiar con una historia necesaria que conviene recordar más que nunca como bien dicen La Ronda de la Boltaña y Rozalen en la canción La tumba de la golondrina: » No creas que así termina el cuento.¿Te he de recordar el niño ahogado que trajo el mar? ¿O a los que llorando vagan solos por el desierto? ¿Quieres cerrar la puerta? Piensa en tus hijos subiendo el puerto». Ahora también puedes pensar en ese primo que se fue a Amsterdan, esa amiga que lo deja todo para irse a Suiza o en este Sergio que decide romper con todo dejando atrás a su familia para intentar encontrarse a sí mismo descubriendo el mundo que le rodea.

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