Tras su paso por festivales como BIFAN (Corea del Sur), Seminci (Valladolid) y el Festival de Málaga, y después de lograr nominaciones en los Premios Forqué y en los Shorts de los Premios Goya, «Una cabeza en la pared» se ha consolidado como uno de los cortometrajes españoles más comentados del año. Su director Manuel Manrique, aborda en esta obra el desarraigo, la identidad y el choque entre tradición y modernidad a través de la historia de un torero que ve cómo su mundo desaparece. Hablamos con él sobre el origen del proyecto, su cuidada estética y la expansión del corto hacia un largometraje ya rodado.
«Una cabeza en la pared» se presentó en varios festivales en Corea (Bifan) en Valladolid el (Siminci), festival de Málaga, nominado en los Forqué, en los shortis de los cortos de ficción en los Promios Goya ¿Qué sensaciones tienes?
M.M– Sí, o sea, sensaciones muy buenas, porque al final uno hace esto porque es su pasión y porque es el oficio que hemos elegido y no piensas tanto en los premios, en estas cosas, es una cosa que no estamos muy acostumbrados entonces todo lo que llega, guay, lo recibes feliz, que te reconozca, porque a veces haces cosas que no te reconocen, otras que sí, entonces súper contento, súper feliz de que la gente lo pueda reconocer y le dé apoyo, así que por ahí muy bien.
¿Cómo surge la idea de «Una cabeza en la pared»?, una historia distópica donde se prohíben los toros, lo que hace que Rafael pierda su lugar en el mundo.
M.M– A mí me interesaba, o sea, lo que me interesaba era eso justo, que una persona pierda su lugar en el mundo. Yo parto desde ahí, no ya del mundo de los toros, sino que parto de intentar contar una historia sobre eso, sobre cómo avanza el tiempo, cómo una persona se queda atrás, digamos cómo la sociedad está totalmente polarizada o que está en un punto en el que no valen los grises.
Entonces yo escribo una historia sobre eso y luego me viene lo de que sea torero, o sea, yo estoy escribiendo sobre otra cosa, sobre el mundo de la música y tal, que también cambia súper rápido y mucha gente se queda afuera, o los estilos musicales cambian y entonces las personas no pueden… De repente una persona que había creado un sonido, que había creado un estilo, que había conseguido algo importante, algo único, nunca llega a funcionar, o si llega a funcionar es por un breve corto de tiempo, y esto, entonces, se me ocurrió desde ahí y un día lo pensé, pasarlo a eso, algo que se prohibiese, como son los toros, o algo que se pudiese prohibir, que no se ha prohibido, pero que se pudiese prohibir, como pueden ser los toros, y entonces ya le sumé este elemento del mundo de la tauromaquia que es un mundo preexistente, entonces tiene mucha riqueza visual, mucha riqueza lingüística, mucha riqueza de todos los sentidos, entonces era como guay poder tener un mundo así.
El éxito que está teniendo, con las presentaciones y nominaciones, parte es por la historia porque aunque el personaje sea un torero, puede aplicar a uno mismo, alguien hoy en día que esté caminando por Madrid, por Barcelona, puede sentirse como se siente el protagonista. Luego es verdad que la tauromaquia hay mucha gente que lo asocia con los valores tradicionales, de una cultura, de una tradición.
M.M– Sí, sí, total, o sea, al final sí la tauromaquia ahora mismo representa eso, representa un poco la tradición, y un poco esta reivindicación a veces que últimamente están teniendo sobre esa tradición, eso era lo interesante, porque al final te lleva a algo que todo el mundo, aunque no conozcas la tauromaquia, eso no importa en la historia que estamos contando, o sea, no reconoces ese universo, reconoces lo que lo representa hoy día, tienes un manejo cultural para entender lo que ha representado en otros momentos de la historia, y entonces puedes, creo, puedes empatizar de esta manera con ese personaje y con ese universo, aunque esté totalmente en contra de ello.
Porque eso es lo que, yo creo que en esa dualidad, o en entender a las personas como seres duales, como seres complejos, ahí está un poco la idea, que se vea como un espejo en el que tú te puedes reconocer con algo que sea totalmente contrario a lo que tú piensas o a lo que tú haces, o no seas contrario a la tauromaquia, ni siquiera la veas en el Toros, ni conozcas nada de eso, pero aún así hay algo ahí, un espejo en el que te puedes ver reflejado.
Me ha llamado la atención el tratamiento, el cuidado de la estética que tienes, los colores que utilizas, incluso la vestimenta del torero que evocan a otra época, porque aunque se puede intuir que es actual, en ningún momento llegas a mostrar que puede ser algo de la actualidad.
M.M- Sí, en total, sí, eso es un poco la idea, no sabemos si es dentro de diez años, si es una radical alternativa a hace veinte, no se sabe. Dejarlo ahí, digamos, abierto y que, yo considero que cuando este tipo, o sea, crear un universo en el que puedas entrar de muchas maneras diferentes es lo que hace más rico, o así lo veo yo.
Y justamente juntar esto del folclore nacional con el futurismo o el retrofuturismo es lo que lo pone en un sitio donde cualquier persona puede entrar, creo yo, o caben muchas cosas en este universo para poder irte a muchos sitios diferentes.
Querer trasmitir todo lo que hemos comentado y la forma de hacerlo en un corto, ¿qué es lo más difícil en tan poco tiempo?
M.M- Pues la verdad es que los cortos tienen esa complejidad, que tienes muy poquito tiempo, y entonces tienes que ir a veces bastante directo, es verdad que lo bueno también es que te permite lanzar, o sea, tener ideas un poco más locas, ¿no? O eso debería ser.
Pero a mí los cortos que más me gustan son los que te abren un nuevo abanico de ideas, o ves algo que no habías visto antes, ¿no? Entonces esa parte es lo que más motiva a hacer un corto, que puedes, digamos, no hay nadie esperándolo detrás, ¿no? O sea, no hay como una cadena o algo que esté detrás, puedes explorar lo que quieras, y eso es lo guay y lo difícil también, porque claro, cuando quedas en un solo y en blanco, pues te vas a caer en muchas cosas, ¿no? Entonces yo creo que ahí está el reto, es una posibilidad y una dificultad al mismo tiempo, que hay muy poca libertad.
Es tu tercer corto, después de A ninguna parte, de Nada que ver, también has tenido buenas críticas, buenas valoraciones. ¿Tienes pensado seguir explorando el mundo de los cortos, o tienes en mente ampliar la historia de Una cabeza en la pared?
Sí, Una cabeza en la pared está vinculado a un largometraje, que es Una cabeza en la pared, que hemos tenido la suerte de poder rodar ya, lo hemos acabado de rodar en un momento largo, hace 20 días lo acabamos de rodar. Entonces, es guay porque hemos podido seguir con este universo, y que siempre, al principio se planteó con un corto, pero a mí esa vida, ya vi que me motivaba mucho y se me dio un largo, entonces fueron desarrollando un poco en paralelo el corte de lado, y al final hemos conseguido rodar el largo, estamos muy contentos también. Mientras ahora los proyectos, aparte de acabar este largo, pues es intentar hacer más cortos y más largos.
No sé, tanto largos como cortos, a mí me encantan ambos formatos, el corto, como dices, ya había hecho más, esos tres que he nombrado, y algunos más que quedan para mí, los principios, y algunas cosas paralelas que hemos hecho durante los años, pero el corto, digamos que lo tengo más controlado, que he hecho más, quiero decir, un poquito más de experiencia en el largo, este es el primero, entonces me encantaría seguir las dos, las dos líneas.