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«El Superviviente de Auschwitz»: ser un yunque o un martillo

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Alex López-Reina
Alex López-Reina
Guionista con la curiosidad de un niño. Cine, ficción y entretenimiento en vena. Filosofía de vida de Rocky Balboa.
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Si tuviéramos que mencionar uno de los sucesos históricos más representados en la historia del cine diríamos sin duda que el Holocausto. Tragedia histórica que excepto con la reciente «Jojo Rabbit», todas estas películas representan el lado más trágico de lo que sucedió hace ya más de ochenta años. Ahora llega a España -y con algo de retraso a nuestro país- «El Superviviente de Auschwitz», biopic que relata la trágica vida de Harry Haft, un boxeador que tuvo que pelear para salvar su vida; no contra los soldados de las SS, sino contra sus propios compañeros del campo de concentración de Auschwitz. Una historia basada en el libro que escribió el hijo de Haft y que promete ser tan dura y especial como los derechazos que propina el púgil polaco.

Barry Levinson -el cual nació durante la Segunda Guerra Mundial- vuelve a ponerse tras las cámaras en este telefilm que resulta uno de sus mejores trabajos de los últimos tiempos. La vida de Harry Haft es una historia de búsqueda y supervivencia, que concuerda con la línea del trabajo del director, con personajes atormentados por su pasado (Sleepers), conflictos bélicos que rompen la vida de sus personajes (Good Morning Vietnam) o la mezquindad del ser humano para sacar dinero de ello (Rain Man). En sus películas, sus personajes bifurcan al cambio, no siempre de forma positiva, y los conflictos morales los acompañan el resto de sus vidas. El guion corre a cargo de Justine Juel Gillmer (La rueda del tiempo) la cual consigue hilvanar de forma correcta todos los fragmentos de la vida de Haft, sin caer en melodramas innecesarios ni en personajes opacos que aparecen en el ring sin justificación alguna.

El Superviviente de Auschwitz tiene un comienzo que te atrapa de lleno, con varias líneas temporales que exponen los secretos de la cruenta vida anterior de Harry Haft. Ben Foster (judío de ascendencia rusa) se transforma en Harry y su magnífico trabajo hace que te olvides una vez más que estás viendo a actores americanos haciendo de polacos y alemanes. Foster se gusta como un Jake LaMotta (Toro Salvaje) atormentado por un secreto que lleva consigo desde que escapó de los campos de concentración y tendrá que huir a Nueva York donde trata de ganarse la vida con lo único que sabe hacer: boxear. Y es que los tormentos que vive en el pasado le acompañan en forma de flashbacks en el ring y de ahí que su carrera vaya en picado. Todo el mundo le llama El Superviviente de Auschwitz, y nadie sabe lo que tuvo que hacer para lograrlo. En este caso cuando no solo se desvele el «que», sino el «como lo hizo», su mundo se vendrá abajo y solo tendrá una opción para sanar su alma y recuperar lo que le mantuvo con vida en el ring de Auschwitz.

El filme cuenta con un buen nivel de producción, con flashbacks diferenciados por una gama de blanco y negro en el pasado y color en el presente, con un Haft desmejorado y con heridas internas que siguen sin curar a pesar de haber rehecho su vida. La cosa se pone interesante una vez Haft es apadrinado -y entrenado- por un oficial nazi (Billy Magnussen) y le convierte en una máquina judía de matar para el entretenimiento de todos los oficiales nazis. Tendrá que ganar a todo el que se suba al ring si no quiere elegir entre la cámara de gas o la bala de una Luger. Estas peleas están rodadas como lo que son: una prueba fehaciente de que el ser humano hace lo que sea por sobrevivir, aunque para ello tengas que enfrentarte a tus amigos en un cuadrilátero. Este apadrinamiento ya se ha visto en otras películas de preso-comandante (o alcaide de prisiones) en el que el que está por encima somete al inferior en busca de un beneficio económico o de entretenimiento. Si en Cadena Perpetua el alcaide somete a Dufresne (Tim Robbins) para que le haga la declaración de Hacienda y se saque unos dineros, aquí el comandante nazi pondrá a su pupilo a repartir derechazos a cualquier judío por muy desnutrido que esté a cambio de ganar unas apuestas. Este tipo de prácticas abusivas de poder hacia los esclavos las hemos visto en el cine como Leonardo Di Caprio y los mandingos en Django: desencadenado, pero en El Superviviente de Auschwitz esta bifurcación conseguirá poner contra las cuerdas a Haft hasta lograr su salvación.

Uno de los momentos cumbre de la obra es el enfrentamiento real que sucedió entre Haft y uno de los mejores púgiles de la historia: Rocky Marciano, boxeador que nunca perdió un combate y con una de las pegadas más duras jamás vistas en un cuadrilátero. Hasta esa parte de la película, la historia nos tiene contra las cuerdas, pero una vez acontecida esta pelea corre el peligro de dejarnos KO contra la butaca. Con un «Jab» nos vuelven a enganchar a la historia de Harry Haft y nos adentramos en sus momentos Forest Gump del final. El camino hacia el desenlace nos enseña dos cosas básicas: que la violencia se transmite de generación en generación y que la vida es demasiado corta para vivir en el pasado. Ben Foster tiene una fiera dentro y debe sacarla como sea, tal y como afirmó Rocky Balboa en su sexta entrega. El trabajo interpretativo que hace Foster eclipsa cada plano y te hace comprobar lo importante que es tener a un actor entregado -y gustándose- a la causa. Ben Foster victoria por K.O.

En resumen

Si en algo acierta este biopic de supervivencia, es no adentrarse en sentimentalismos y forzados momentos épicos en la línea del Invencible de Angelina Jolie; algo difícil teniendo al genio Hans Zimmer a la batuta. Y es que en la obra notamos que tanto Ben Foster como Danny DeVito (con un papel pequeño pero entrañable) ejercen como productores ejecutivos.

Yunque o martillo. Dar o recibir. Matar o morir. Un conflicto moral que las generaciones más jóvenes no nos hemos tenido que replantear en nuestra corta existencia. Recomendable para aquellos espectadores cansados de fotocopias que encontramos -en ocasiones- en la taquilla, y a los que les gusta combatir contra las historias cruentas que aparecen en el ring de la vida. El Superviviente de Auschwitz se estrena el 22 de septiembre en España de la mano de Diamond Films.

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