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El momento de odiar Anora (o la previsible falta de crítica en esta nuestra era)

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Ferran Alcocer Gómez
Ferran Alcocer Gómez
De Nolan, Ducournau y Sorogoyen. Graduado en Comunicación Audiovisual y Periodismo. Mi vida se basa en esperar a que empiece el siguiente Festival de Sitges.
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Hollywood, en su reciente búsqueda de oro en los sectores ajenos a su ecosistema, decidió premiar Anora el pasado domingo con cinco Oscars, convirtiéndola en una de las ganadores más indiscutibles de los últimos años. Mejor película, dirección, guion original, actriz y montaje; cinco Oscars como cinco soles. Si no fuera poco este baño y masaje por parte de la Academia, recordemos que la película de Sean Baker se hizo con la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. La carrera perfecta (con el “pero” anecdótico de los Globos de Oro). Con este bagaje en sus espaldas, no parece descabellado catalogar a Anora como una obra maestra respaldada por la industria, la crítica y el público, pero acaba de ganar el Oscar, por lo que es buen momento para hacer el check-out de la cueva y sufrir el abrasamiento del sol. 

Odiar está de moda. Es un sentimiento tan humano como adictivo que da sentido a muchos de los discursos menos fundamentados y estimulantes de esta nuestra era. Lo positivo (que no bueno) del odio es que no necesita justificación para existir; es un sentimiento tan intenso e irracional que no requiere explicación para subsistir. Hoy, a principios de marzo de 2025, toca odiar Anora. ¿Por qué? Porque ha arrasado en los Oscars. ¿Tiene sentido esto? Acabo de decir que el odio no necesita justificación, así que qué más da. 

Anora (2024) | MUBI

Cuando vi Anora por primera vez, dudé en qué me intentaba explicar. Mi primera impresión fue que hablaba de la falta de comunicación entre generaciones. La brecha entre los adultos y los jóvenes provoca situaciones disparatadas donde todo el mundo grita y nadie escucha; como si unos hablaran en chino y otros en alemán. Más adelante pensé en el papel interpretado a la perfección por Mikey Madison (alma de la película y justa ganadora de su Oscar particular) y en su descorazonadora suerte, por lo que me negué a pensar que el film se ceñía a hablar de la brecha generacional.

Anora es un personaje incapaz de relacionarse fuera de su entorno. Volvemos al tema de la falta de comunicación, pero aquí es a un nivel individual, más humano. La protagonista de la función vive una pesadilla día tras día, por lo que la oportunidad que se le presenta es única para escapar de ese infierno. El tono de la película no es lúgubre, pero su fondo, el cual se va desenvolviendo poco a poco, lo es. Es una trastienda horrible e injusta, por lo que pensar que Anora es una oda a la prostitución solo está a la altura de aquellos que usan la palabra “oda” de forma no irónica. 

No pretendo adentrarme en la historia de Anora para justificar mi visión sobre ella. La película ya habla por sí sola, pero de nada sirve que te hablen si no quieres escuchar. Y ese es el problema de la crítica actual: que no quiere escuchar. El cine es una conversación, tanto entre el espectador y la pantalla como entre espectadores. No puede ser que salga por televisión una “reputada” cineasta y diga que Anora blanquea la prostitución. No es una crítica respetable, no porque no sea respetable, sino porque no es una crítica. Es un insulto gratuito fundamentado en la nada más absoluta. Y como este caso hay miles, cada vez en posiciones de poder más exclusivas e inaccesibles para la crítica real.

Desvelado el tráiler de 'Anora', la película de Sean Baker que se alzó con la Palma de Oro en Cannes.La crítica debe analizar el cine desde un punto de vista lo más concienzudo y reflexivo posible, pero siempre desde un terreno común: el amor al cine. Y hablo del cine como arte, no como arma políticosocial. La crítica no debe tolerar que sujetos que detestan el cine y solo quieren promulgar los discursos menos fundamentados y estimulantes de la actualidad se adueñen de este maravilloso arte. Cualquiera con una mirada mínimamente analítica sabe quién representa esta vertiente casposa y hater de la crítica cinematográfica actual.

No sé si Anora es la justa ganadora del Oscar a Mejor película. Eso solo lo sabe el tiempo. Tal vez debió ganar The Brutalist o Cónclave. O igual en dos años se habla de Anora como se habla de Parásitos. Imposible saberlo cuando no ha pasado ni una semana tras su victoria. Independientemente de la suerte que convertirá (o no) a Anora en una obra imperecedera, la falta de crítica en esta nuestra era es tan previsible como dañina. Puestos a odiar, odiemos a los que odian. Total, no lo tendremos que justificar.

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1 COMENTARIO

  1. No blanquea la prostitución lo siguiente.
    Nos tiramos 45 minutos de reloj. Viendo tetas, culos y follar, follar y follar, y después follar otra vez.
    Le sobra la hora a la película. No quiero romper el desarrollo del film, pero toda la parte de la » búsqueda «. Son pollos sin cabeza.
    La brecha generacional es de risa.
    No te preocupes que no va a pasar a la historia.
    Esto no es Apocalipse Now , Mr Nobody,
    Ni al final de la escapada, Annie Hall, Bergman, Passolini, Wenders, Bondarchuk, ni nada de nada. Tener 5 minutos de cine no es una película.
    Es lo que hay. Basura tras basura es el cine actual.
    No digo que sea mala. Tiene 4 oscars regalados .

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