SkyShowtime sigue buscando su sitio en la ficción española… y de momento sin demasiado éxito. Después de «Camino a Arcadia» con William Levy, la comedia «Nails» y «Matices», el último intento por parte del servicio de streaming que llegó a España en febrero de 2023 es «El Homenaje». Una de esas series que llegan envueltas en cierto ruido previo, con la sensación de que tienen algo que demostrar. Tras el precedente de «Matices», con el mismo creador y gran parte de su elenco, esta nueva serie llegó a SkyShowtime el pasado 23 de abril con cuatro episodios iniciales, a los que se sumarán otros cuatro el 30 de abril, completando así una historia que intenta jugar en la liga del thriller familiar cargado de secretos, traiciones y giros inesperados.
Desde el primer momento, es inevitable establecer comparaciones. Y aquí conviene ser claro: El Homenaje es en conjunto, mejor que Matices, algo que, siendo sinceros, tampoco era especialmente complicado después de la (mala) experiencia que nos dejó aquella serie. Matices abusaba de personajes exagerados, diálogos impostados y una trama claramente tramposa, elementos que terminaban expulsando al espectador en lugar de atraparlo. En ese sentido, esta nueva ficción logra al menos dar un pequeño paso adelante, aunque sin terminar de corregir del todo los errores que presentaba aquella.
El Homenaje es una serie que llamará la atención de los amantes del drama y el misterio. Esta producción además representa el último trabajo del icónico actor Eusebio Poncela, que aquí da vida al patriarca de una poderosa familia, cuyo pasado ha vuelto para ajustar cuentas. La serie intenta plantear preguntas profundas sobre la familia, la lealtad y los secretos que todos guardamos, aunque las respuestas que ofrece están envueltas en giros de guion bastante forzados y en una excesiva grandilocuencia, más propia de telenovela que de una ficción actual.
La propuesta vuelve a apostar por un reparto coral, esta vez centrado en una familia poderosa con demasiadas sombras en el pasado. La reunión por el 80 cumpleaños de Adolfo Novak sirve como detonante para una historia que, sobre el papel, lo tiene todo: secretos enterrados durante décadas, muertes sin resolver, relaciones tensas, lealtades cuestionables y un inevitable estallido final. Y es ahí donde la serie funciona mejor, cuando se centra en el juego de miradas, en las dinámicas familiares y en ese ambiente cargado de tensión que anticipa que algo no va a salir bien.
El reparto es, sin duda, uno de sus principales atractivos. Eusebio Poncela, en lo que supone su último trabajo en ficción, lidera un reparto en el que también destacan Miriam Giovanelli, Juana Acosta, Enrique Arce, Raúl Prieto, Luis Tosar, Luisa Mayol y Elsa Pataky, junto a incorporaciones como Manu Ríos, Álvaro Rico, Ángela Molina, Óscar de la Fuente o Georgina Amorós. Hay talento de sobra y momentos en los que se nota, especialmente cuando el guion les da espacio para respirar.
El problema es que el texto no siempre está a la altura. El Homenaje vuelve a caer en uno de los pecados más evidentes del género en nuestro país: un dramatismo excesivo que convierte los diálogos en algo artificial y poco creíble. Personajes que funcionan más como vehículos de información que como personas reales y situaciones que, en lugar de fluir, parecen construidas a golpe de giro forzado. Todo esto resume el trasfondo de El Homenaje, una serie que pretende ofrecer un drama familiar con pátina de thriller, en el que nada es lo que parece. Y, por eso, en gran medida la serie funciona, ya que a pesar de las evidentes costuras que presenta la historia, su misma forma de ir dejando caer detalles de uno y otro protagonista, nos obliga a seguir viéndola, aunque el viaje sea tan irregular como el tren de la bruja de feria.

La serie intenta construir un universo complejo, pero en ocasiones da la sensación de que sus personajes existen más como arquetipos que como individuos. Tampoco ayuda la introducción de ese personaje que parece saberlo todo. Funciona como narrador encubierto y acaba siendo clave en el giro final, pero su presencia resulta forzada. Más que sorprender, termina desdibujando todo lo anterior y dejando la sensación de que la historia se sostiene sobre un truco. En ese punto, la serie intenta acercarse a propuestas como la excepcional La caída de la Casa Usher de Mike Flanagan. No, claro está, en la base literaria inspirada en la obra de Edgar Allan Poe, sino en el trasfondo que va más allá de un drama familiar al estilo de Succession. Y, sobre todo, por la presencia de una figura que podría recordar a Verna (Carla Gugino), pero más amistosa y nada siniestra, que termina siendo un recurso que nos aleja de la realidad.
Aun así, hay que reconocerle cierta capacidad para mantener el interés. La estructura episódica, con revelaciones dosificadas, una historia que arranca desde el final y unos flashbacks que nos van narrando el oscuro pasado de la familia Novak, consigue que el espectador quiera avanzar. No es tanto por lo que cuenta, sino por cómo decide ocultarlo y cuándo decide mostrarlo.
En definitiva, El Homenaje es una serie que mejora a su predecesora pero que sigue arrastrando problemas estructurales. Tiene un punto de partida atractivo, un reparto sólido y una atmósfera que por momentos funciona, pero tropieza en los mismos lugares de siempre: escritura irregular, personajes poco naturales y una tendencia a forzar el drama en lugar de dejarlo crecer. Se deja ver y engancha a ratos, pero vuelve a quedarse muy lejos de lo que podría haber sido.