Según Alex O’Dogherty, todos venimos de un sitio, pero en este documental recorre una travesía llena de ilusiones y desilusiones en la que llega a la conclusión de que venimos «de todos lados un poco», es decir, somos ciudadanos de algo más grande y misterioso de lo que nosotros conocemos.
Todo comienza hace varios años, cuando Alex y su familia encuentran un viejo artículo de periódico que habla de un familiar del clan O’Dogherty, a partir de ese momento, Alex e Iván Karras nos llevarán por un viaje en el que se busca de forma determinada, información sobre la raíces de Alex. Junto con declaraciones de O’Dogerthys (y sus variaciones) sobre el origen de su apellido e intervenciones de personas cuyas personalidades han madurado atadas a sus nacionalidades, Alex O’Dogherty nos explica no solo la procedencia de su apellido, sino lo que conlleva ser de todos lados un poco.
Es de agradecer que O’Dogherty sea el narrador de esta travesía que se llena de fechas y datos históricos porque debido a su continua intervención, toda la historia es muchísimo más entretenida y sencilla de entender. El uso de la agradable BSO junto a buenas y sencillas animaciones hace que el documental sea más fácil de seguir y hace que muchas veces, nos cree una gran intriga.
El documental en sí es una montaña rusa de emociones, empieza con emoción y ganas, luego tras la primera prueba de ADN a la que se somete O’Dogherty (por que sí, se somete a más de una para saber de dónde proviene) nos inunda la más profunda desolación. E viaje continúa y con la aportación de Vicenta N’Dongo, Emilio Buale, Alberto Jo Lee y Maika Makovski pasa de convertirse en una trágica historia a un relato esperanzador en el que nos queda claro que somos pequeñas consecuencias de grandes decisiones que tomaron nuestros antepasados.
De todos lados un poco es un documental que nos cuenta, aparte de la búsqueda del porqué de un apellido, nos explica lo que hace el sentimiento de pertenencia.