Will Gluck está empezando a tener una carrera tras las cámaras muy enfocada a las comedias. Ha hecho de todo tipo: Desde cintas muy familiares como «Peter Rabbit», pasando por la más que interesante «Rumores y mentiras» con Emma Stone en modo estrella cuando aún no acaparaba premios y distinciones por doquier y acabando por esta «Cualquiera menos tú», que también coescribe y que llega a nuestras salas el viernes 19 de enero.
El bueno de Gluck no es un director que se caracterice por tener una gran firma autoral, sino que es un realizador que está sabiendo rodearse, al menos de momento, de unos castings muy bien elegidos y donde suele primar la química entre actores y el carisma de los mismos con los que suele llevar a buen puerto casi todas sus películas. La ya mencionada anteriormente Rumores y mentiras era una prueba de ello -también por un muy buen trabajo de guion- y la más floja, pero muy entretenida, Con derecho a roce también nos mostraba que podía hacer funcionar una película basándose casi exclusivamente en sus dos actores principales y la forma de relacionarse entre ellos.
En esta ocasión, con Cualquiera menos tú el realizador neoyorquino se queda más cerca de lo que fue en su día “Con derecho a roce” y construye toda la historia alrededor de las idas y venidas de los dos personajes principales a los que dan vida con mucho acierto las dos estrellas emergentes del momento -y sex symbols- Sydney Sweeney –Euphoria, Reality-y Glen Powell –Top un Maverick, Devotion-.
La cinta arranca con un encuentro casual en una cafetería donde los dos personajes se conocen y claramente conectan a todos los niveles. Después de una noche especial entre ambos, la cosa se rompe y se distancian creyendo que no volverán a verse hasta que la vida les vuelve a juntar en la boda de la hermana de una y de una amiga del otro, respectivamente, y donde tendrán que convivir y limar sus asperezas durante un largo fin de semana para no estropear la celebración con sus peleas y encontronazos.
La película, como podéis ver, no inventa la rueda. Es una trama que hemos visto cientos de veces y cuyos giros no inventan tampoco nada novedoso ni pretenden sorprender en ningún punto. Pero la gracia de esta cinta, y por lo que yo creo que funciona, es por como es capaz de construir los gags alrededor de su pareja de protagonistas para que no solo empatices con ellos, sino que te puedas reír con sus torpezas y sus ocurrencias. Además, la cinta también realiza mini grupos con algunos de los secundarios dándole cierta frescura a todo el asunto -el dúo del amigo de él y del padre de ella es tremendo- y acaba convirtiendo la película en algo más que la suma de sus partes. Todo ello aderezado con una buena BSO repleta de temas míticos de hace algunos años acompañándose de momentos un tanto «videocliperos» que aportan ese extra para los fans de las canciones pop.
Por otra parte, la química entre ambos actores es tremenda y, aunque quizá desde la dirección se peca en exceso de sexualizarlos a ambos -la película tiene desnudos integrales, muchos momentos provocativos y escenas subidas de tono que no siempre encajan del todo bien ni tengo claro que sean necesarias-, los dos actores levantan esta cinta con su trabajo y dejando la sensación en el espectador de que se lo están pasando muy bien rodando todo esto y eso se transmite hacía el propio público que, sinceramente, creo que se va a divertir con esta comedia desenfadada con momentos absurdos que funcionan francamente bien. Además, si os quedáis a ver los créditos finales que van acompañados de imágenes, podréis confirmar el buen rollo que se transmite durante toda la peli y la sensación de conexión que hay entre todo el elenco.
En resumen
Creo, sinceramente, que esta película funciona desde la autoconciencia de lo que es y de lo que pretende ser. Es cierto que no arriesga, que no tiene una gran puesta en escena y que su guion es previsible y simple. Pero igual que todo eso es cierto, también lo es que tiene multitud de gags que le funcionan a la perfección y que su dúo protagonista está tan cómodo haciendo el trabajo que eso traspasa la pantalla. Al final del día, lo que tenemos aquí es una comedia bastante disparatada que únicamente pretende darnos algo más de noventa minutos de entretenimiento y risas. Y vaya que si lo consigue.
