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Crónica del Asian Film Festival de Barcelona (Parte 1)

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Enrique Paniagua Martin
Enfermo del cine y la literatura y, en menor medida, de las series. Fanático de Harry Potter, Friends y Marvel. Adorador de Fincher, Scorsese, Eastwood, Spielberg, Nolan, Tarantino y Céline Sciamma. Veo casi cualquier tipo de película y me encanta salir de mi zona de confort cinéfila. En Twitter soy: @QuiqueMartin27
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Corría el año 2011 cuando nació, de la mano de Casa Asia, el Asian Film Festival de Barcelona -en aquella época llamado aún “Asia Film Week”- y con él un festival pequeñito, pero absolutamente lleno de amor por el cine del continente asiático y con un montón de propuestas que podrán saciar tanto a los espectadores más devoradores de cine como a aquellos que estén buscando simplemente ver un par de películas que sean muy distintas a las propuestas que nos suelen llegar a la cartelera de forma habitual.

Desde Mundoplustv nos hemos acercado estos días al festival y hemos cubierto ya una serie de películas francamente interesantes. Este será el primer post que haremos del evento (luego seguramente vendrá uno o dos más, según las pelis que podamos ver de aquí al final del festival) y en él os intentaremos explicar brevemente qué pelis hemos visto ya y que nos han parecido para que, sí os apetece, aún tengáis tiempo de pasaros por alguna de sus sedes antes del domingo 5 de noviembre y ver alguna de las películas que aún quedan por emitir. Toda la información tanto de las distintas sedes físicas, (como online, ya que colaboran con Filmin durante el mes de noviembre) y la programación está en la web oficial del festival: https://asianfilmfestival.barcelona/2023/ En cualquier caso, vamos a entrar en materia.

La primera película que vimos fue la cinta inaugural del certamen llamada Yangzi’s Confusion, opera prima de su directa Li Jue y una película realmente especial que nos habla de la relación que se establece entre una madre y su hija cuando la segunda encuentra el diario de la madre y lo lee.

El gran acierto de la cinta es ir indagando poco a poco en esa relación ahondando en el pasado de la madre a través de la lectura de su diario por parte de la hija y trazando ciertos paralelismos entre ambas retratando, de paso, a la sociedad china en el proceso. Una sociedad donde durante el metraje podemos ver que tiene profundas sombras en este tipo de temas y que la directora va señalando con su cámara.

Por otra parte, la cinta creo que peca de un montaje tremendamente extraño que acaba por quitar fuerza a algunos momentos que, considero, deberían ser más emotivos y conectar con mayor facilidad con el espectador. No es ningún drama, ni algo que arruine la película, pero a veces se siente como que las imágenes y la narración van por caminos distintos y se alejan un poco de nosotros.

La segunda cinta que hemos visto en este festival es la surcoreana Toxic parents. Una película francamente interesante sobre el suicidio de una adolescente y sus causas y consecuencias. La cinta, eso sí, tiene un problema con la gestión de la información tanto dentro de la cinta como fuera de la misma -en lo que el espectador sabe cuándo va a verla si ha leído sinopsis y visto imágenes- porque te facilita y adelanta una serie de información que no deberías tener con anterioridad para que el relato golpease más al espectador. Aclarado lo anterior, y asumiendo que es un pequeño hándicap, la película retrata muy bien el clima de los institutos del país asiático y cómo a veces entre unos y otros vamos pasando desapercibidas las señales que estaban ahí. Además de retratar, a posteriori, esa búsqueda de culpables cuando una desgracia así golpea. Es una peli dura y cruda, pero a la vez inteligente y respetuosa con el espectador y con el tema tratado.

En tercer lugar, vimos Adagio también proveniente de Corea del Sur. Esta cinta es, quizá, junto con la primera la más flojita del festival hasta la fecha, pero es de esas películas que son como un gran abrazo. La película, que arranca con la historia de dos desconocidos que por una serie de circunstancias quedan muy unidos en un momento muy particular de sus vidas, va explorando mediante la comedia en algunos momentos y mediante el drama en otros, como las personas a veces se encuentran y conectan entre sí. Todo ello con la música clásica como catalizador de situaciones y con una fotografía francamente potente. Debo decir, eso sí, que funciona mejor en su parte dramática que en la parte cómica. Aunque en ambas consigue atrapar al espectador y darle un buen rato en su butaca.

En cuarto lugar tocó ver Blaze, cinta australiana que nos narra la historia de una niña que presencia una violación/asesinato y que queda completamente traumada por ese hecho. La película que cuenta con una directora mucho más artista que narradora juega muchísimo con el onirismo de las imágenes que representan la lucha que se está produciendo en la mente de Blaze alejándose de un guion mucho más convencional como el que suelen tener este tipo de películas. Es una cinta con unas imágenes bellísimas y turbadoras ante las que es posible que cueste entrar pero que, una vez entras en el juego que propone su directora, quedas completamente atrapado. Cinta dura pero muy recomendable.

En quinto lugar, llega la que, para mí, es de momento la gran película del festival. Nos llega desde Hong Kong y se llama In Broad Daylight. Una película que retrata mediante una investigación periodística y basada en hechos reales el estado de las residencias en el país asiático. Estamos ante una cinta durísima que pone nuestra mirada en las manos de la periodista protagonista que se infiltra en una de esas residencias tratando de descubrir que está ocurriendo en su interior. Es una cinta muy compleja, que no da puntada sin hilo y que no duda en retratar no solo la residencia en cuestión sino todo un sistema que funciona francamente mal. Por momentos recuerda a cintas como Spotlight tanto en la pasión de su protagonista como en su propia evolución vital mientras va descubriendo más y más hechos. Muy recomendable.

Por último, al menos de momento, nos despedimos con The point men cinta basada en hechos reales que nos narra el secuestro de 23 civiles coreanos a manos de los talibanes en Afganistán en el año 2006. Es una cinta con una clara influencia del cine estadounidense de acción y suspense y que apuesta casi todo a ese manejo de la tensión constante mientras el tiempo de agota y cada vez las soluciones para intentar salvar la vida de todos los rehenes tienen que volverse más imaginativas. Si no conocéis los hechos reales, puede dar más de una sorpresa en su guion y mantenerte completamente atrapado durante toda la película.

Y esto es todo por el momento. De corazón os animo a pasaros si podéis por el festival y disfrutar de algunas de las buenísimas películas que seguro quedan por verse. Seguiremos informando.

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