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Kirch pincha el globo de TV y fútbol

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La suspensión de pagos de KirchMedia, empresa madre del imperio fundado por Leo Kirch hace casi medio siglo, ha sacudido los cimientos del negocio televisivo en Alemania y ha puesto en evidencia los peligros de las sumas desorbitadas que se mueven en el fútbol. Políticos, editorialistas, directivos del deporte y expertos en comunicación coinciden en interpretar la crisis como una señal de alarma. El colapso del grupo Kirch muestra que la oferta televisiva tiene sus límites y que debe replantearse el fútbol de alta competición porque su multimillonaria financiación carece de base sólida.

A sus 75 años, y tras convertirse en un magnate gracias al comercio con derechos cinematográficos, Kirch ha mordido el polvo por su catastrófico error de cálculo con la televisión de pago y digital. En el fondo existe un problema de saturación de audiencia. Según un estudio de las cadenas públicas ARD y ZDF, desde mediados de los noventa, los alemanes ven la televisión un promedio de tres horas al día. Eso supone sólo una hora más que cuando empezaron a funcionar los canales privados, en los años ochenta.

Los expertos detectan un hartazgo del público. La gente es tacaña con su tiempo. No está dispuesta a sacrificar su sueño por un «talk-show» nocturno, prefiere cenar con los amigos a ver una película o da prioridad a una excursión familiar frente a la Bundesliga. A ello se añade que la mayoría de hogares alemanes, a través del cable o la antena parabólica, sintonizan ya una treintena de canales en abierto, nacionales y extranjeros. En estas condiciones son una minoría quienes aceptan pagar por un canal adicional. La cadena Premiere, que pierde más de dos millones de euros al día, se ha estrellado contra esta realidad. Según señalaba ayer el «Süddeutsche Zeitung», sin una inyección de 200 millones de euros la insolvencia será inevitable en los próximos días.

La caída de Kirch ha abierto un gran interrogante sobre el futuro de la Bundesliga, pues muchos clubes dependen de los ingresos por derechos de retransmisión. El presidente bávaro y candidato democristiano a la cancillería, Edmund Stoiber, ha advertido que clubes y jugadores «deben apretarse el cinturón» y poner fin a la espiral de fichajes y salarios. Franz Beckenbauer, presidente del Bayern Munich, admite que la crisis es una oportunidad para reflexionar sobre el futuro del fútbol europeo.

Además de pinchar el globo financiero del fútbol y la televisión, la suspensión de pagos ha reavivado otro debate económico más de fondo, la crisis del modelo «Deutschland AG» (Alemania SA). Es el sistema imperante en la RFA desde la guerra y se caracteriza por una estrecha interrelación entre bancos, empresas (incluidos los sindicatos) y el poder político en aras del consenso y la «paz social». Si una empresa grande se hallaba en dificultades, políticos y bancos salían en su apoyo. La «Deutschland AG» no preveía opas hostiles extranjeras y otros «traumas» de la globalización. La compra de Mannesmann por Vodafone fue una gran fisura en este modelo. El desenlace de la crisis de Kirch -sobre todo si da entrada a socios extranjeros como Murdoch- indicará si Alemania se sigue alejando de su tradición.

La crisis de Vivendi empuja a dimitir al director general de Canal Plus Francia

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El director general de Canal Plus Francia, Denis Olivennes, dimitió de sus funciones en el grupo de televisión y como miembro del comité ejecutivo de su matriz Vivendi Universal, que perdió en 2001 13.600 millones de euros.

Olivennes informó a Jean-Marie Messier, presidente de Vivendi, de su decisión de dejar sus cargos, indicó hoy el «número dos» mundial de la comunicación, mientras que el presidente de Canal Plus, Pierre Lescure, dijo que esa dimisión «me entristece profundamente pero la respeto». Olivennes, de 41 años, empezó su carrera como consejero en el Tribunal de Cuentas en 1988 y en 1992 trabajó en el gabinete de Pierre Bérégovoy, ministro socialista de Economía y Finanzas, quien luego sería primer ministro hasta 1993. En ese año entró en Air France, donde llegó a ser director general adjunto encargado de la política social.

El presidente de Vivendi señaló el pasado mes de marzo, tras anunciar 13.600 millones de euros de pérdidas en 2001, que la dirección de Canal Plus tenía que salir de los números rojos «en los dos próximos años», y que tenía «la responsabilidad y los medios para conseguirlo, con las implicaciones que eso conlleva».

Por otro lado, Vivendi recuperó hoy un 4,98% en la Bolsa de París, después de haber perdido un 20,25% en las ocho sesiones precedentes y un 40,2% desde comienzos de año. Las razones de ese hundimiento bursátil están en la desconfianza por los resultados de 2001, pero también la circulación de una serie de rumores, algunos de ellos falsos, como la venta de una parte del capital que tiene en su filial Vivendi Environnement. Todo eso ha llevado a cuestionar la continuidad de Messier al frente de la empresa.

Eutelsat incrementa en un 6% su participación en Hispasat

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Eutelsat ha finalizado la transacción que le permite aumentar su participación en Hispasat, pasando del 21,15% al 27,69%, lo que consolida la posición estratégica del grupo europeo como principal accionista del operador de satélites semipúblico español.

Eutelsat cerró en agosto de 2001 la compra de una primera participación en el capital de Hispasat con la posibilidad de aumentar su inversión. La empresa europea ha ejercido definitivamente esta opción, tras lo cual la representación de Eutelsat en el Consejo de Administración de Hispasat pasa de 2 a 3 miembros. El coste total para Eutelsat de la compra de acciones de Hispasat -pertenecientes a Admira, Auna y BBVA- ha sido de 260 millones de euros.

El operador satelital europeo desea una integración de sus equipos, en particular los comerciales, con los de la española Hispasat. En ese sentido, el presidente de Eutelsat, el italiano Giuliano Berretta, explicaba en uno de sus últimos encuentros con la prensa española que sus planes respecto a Hispasat pasan por integrar «la capacidad financiera, operacional y comercial de los dos equipos, en especial de los comerciales», que comenzaron a trabajar juntos en enero.

Preguntado por si estaba al corriente de una eventual reducción de la participación de los accionistas públicos en Hispasat antes de su salida a bolsa en unos dos o cuatro años, el presidente de Eutelsat dijo que «algo he leído en la prensa» española y dejó claro que «tendremos algo que decir» sobre la fecha de esa salida a bolsa. De todas formas, Eutelsat se tomará «con calma» un eventual nuevo aumento de su participación en Hispasat.

El ente antitrust italiano podría aceptar la fusión Telepiú-Stream

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La fusión de las dos plataformas digitales italianas está supeditada al calcio. La instancia antitrust italiana estaría dispuesta a aceptarla si los clubes pueden rescindir sus contratos con la nueva plataforma al final de cada temporada.

Según la «Repubblica», la instancia de regulación ha comunicado que las conversaciones siguen y que la cláusula «fútbol» no esta todavía aceptada. Hasta ahora, los contratos entre un club de primera división y un difusor televisivo eran establecidos para 3 años. Una duración suficientemente larga como para regular un sector muy propicio a las fuertes subidas inflacionistas y asegurar una política de fichajes eficaz para los clubes.

La voluntad de recortar la duración legal de los contratos deportivos pretende favorecer la llegada de un nuevo actor en el audiovisual italiano. Así, este tendría la oportunidad de poder competir con el nuevo Telepiú, nacido de la fusión, para la adquisición de los derechos de retransmisión de los partidos de la liga italiana. Y sin estos derechos, ningún operador de televisión de pago podría competir contra la oferta satelital de D+ / Telepiú (Grupo Canal+) en Italia.

El ente «Antitrust» ha encontrado una solución al potencial monopolio de Telepiú en la televisión de pago italiana. Pero volver a renegociar cada año los contratos con los mayores equipos del «Calcio» podría provocar excesiva especulación sobre los derechos y poner en peligro al propio Telepiú. En Italia, cada club es propietario de los derechos de difusión de sus partidos a domicilio y los negocia individualmente. Volver a empezar cada año una negociación con cada club podría ser muy problemático y especialmente ahora, cuando las relaciones entre los clubes y los operadores de televisión son muy tensas por culpa de la reciente quiebra de Kirch en Alemania y la suspensión de pagos de ITV Digital en Inglaterra.

Por lo menos, este principio de solución suena como una buena noticia en este interminable proceso de fusión italiana entre Canal+ y News Corp. (Rupert Murdoch) aunque ambas partes reconocen que «si hay fusión, no será a cualquier precio».

La instancia de regulación tiene que transmitir sus conclusiones definitivas el próximo 8 de mayo al Consejo Superior del Audiovisual italiano. Después de varias semanas de examen, este último dará o no su visto bueno a la fusión. Si la espera de la decisión de las autoridades es muy larga, las pérdidas de Stream y de Telepiú podrían ser considerables. En la actualidad, estas pérdidas son de 50 millones de euros por mes para la primera plataforma y de 30 millones mensuales para la segunda. Es decir, que se podrían alcanzar casi mil millones de euros de pérdidas si la fusión no se consigue durante este año. Al final de 2001, las perdidas reconocidas y acumuladas de ambos operadores llegaban aproximadamente a los 2000 millones de euros.

Telefónica pidió un contrato en exclusiva de contenidos a cambio de comprar Quiero TV

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César Alierta negoció directamente con Auna la compra de Quiero TV por parte de Telefónica. El presidente de la primera compañía española de telecomunicaciones condicionó la adquisición de la plataforma digital terrestre a la obtención de un contrato en exclusiva en virtud del cual Telefónica sería el suministrador único de contenidos para las empresas de cable de Auna.

Según ha podido saber ABC la pretensión de César Alierta se extendía durante un plazo de ocho años, periodo en el cual Auna Cable dependería totalmente de la producción de la nueva división de contenidos audiovisuales constituida por Admira y al frente de la cual el presidente de Telefónica ha situado hace sólo unos días a Joaquín Faura.

Entre los accionistas de Quiero TV. siempre ha existido la convicción de que la alternativa de Telefónica era la única que podía asegurar la viabilidad del proyecto empresarial. Sin embargo, hasta el momento la única oferta en firme que figura sobre la mesa de negociaciones es la del grupo Anschutz Investments, cuyo representante en Europa para Tecnologías y Telecomunicaciones, Robert Wardrop, se reunió ayer en Madrid con Joan-David Grimà, el responsable ejecutivo de Auna. El planteamiento de Telefónica fue rechazado por Auna dadas las exigencias de Alierta. En realidad, la exclusiva que pedía Telefónica suponía un hipoteca que lastraba las expectativas de futuro de Auna Cable.

A diferencia de lo que ocurre con Quiero TV, donde aguantar equivale a perder dinero, en Auna Cable la estrategia se orienta bajo el lema de «aguantar para ganar». La empresa ha llevado a cabo inversiones muy cuantiosas que tienen una fase de maduración en el tiempo y Grimà ha considerado que Auna Cable merece, cuando menos, el «beneficio de la duda». Por otra parte, Unión Fenosa, el otro accionista de referencia junto a Endesa y SCH dentro de Auna, siempre ha defendido la convenciencia de apostar por el cable y aun cuando el debate dentro del grupo está abierto lo que no tiene discusión es que la «propuesta» de Alierta no era de recibo para Grimà.

En estas condiciones, la esperanza de Quiero TV ha sido Anschutz Investments, pero la oferta del grupo inversor norteamericano pide una reestructuración total de la plataforma digital terrestre. Auna ha trabajado durante los últimos meses en la gestión interna del grupo y también en la refinanciación de la deuda, lo que ha facilitado un saneamiento del balance que ahora permite vender la empresa prácticamente libre de cargas.

El problema de fondo es que Quiero TV necesita también una revisión a fondo de todo su proyecto industrial, lo que obliga a otros acuerdos con empresas de televisión que están fuera del margen de maniobra de Auna. en realidad la salida de Quiero pasaría por una integración de plataformas digitales teniendo a la filial de Auna como eje de esa fusión, que hasta ahora se ha demostrado inviable.

Por lo tanto, si la compra de Anschutz no prospera, Quiero tendrá que ser liquidada de forma ordenada tal y como es el planteamiento de Auna. Los accionistas de referencia de Auna consideran que la liquidación deberá ser acordada por una Junta de Accionistas que sería la encargada de ratificar el acuerdo de cierre y poner en marcha los requisitos pertinentes para el nombramiento de liquidadores.

Antes de que esta liquidación sea efectiva cabe pensar que el Ministerio de Ciencia y Tecnología pulsará de nuevo el interés de Telefónica en un último intento por salvar Quiero de la quema. Para Anna Birulés la muerte anunciada de Quiero representa un fracaso tangible del gran proyecto de la Sociedad de la Información bajo el que se abandera su Ministerio. Es toda una gestión gubernamental la que está en juego con Quiero, pionera de la TV digital terrestre en España.

Auna y el fondo Anschultz negociarán la venta de Quiero hasta finales de abril

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Joan David Grimà, máximo ejecutivo del grupo Auna y responsable directo de las gestiones de Quiero TV, y directivos del fondo estadounidense Anschultz mantuvieron anoche una reunión en la que se decidió ampliar el plazo para estudiar la venta de la cadena hasta finales de abril.

Auna entregó a los directivos el balance de la compañía con nuevas pérdidas para que fuera analizado. Fuentes cercanas a la operación reconocieron que la teleco tiene más interés en vender la TV que en liquidarla sin más. De hecho, Auna como principal accionista de Quiero, piensa realizar todos los esfuerzos necesarios para intentar llevar a la junta de accionistas de la cadena que se celebrará el próximo día 24 un principio de acuerdo.

Si no prosperan las negociaciones, Auna devolverá la licencia al Ministerio de Ciencia y Tecnología en mayo. Esta devolución simbolizaría el fracaso del plan diseñado por el Gobierno para popularizar la televisión digital, una de las banderas del acercamiento tecnológico a la media europea. La última gota que ha colmado el vaso de la crisis de Quiero ha sido la auditoría que Andersen ha elaborado sobre la compañía y que fue presentada el pasado jueves en el consejo de administración de la plataforma.

Andersen echó para atrás la pretensión de los gestores de Quiero TV de convertir las pérdidas de la empresa en crédito fiscal para desgravar impuestos en un futuro. El famoso auditor, más conspicuo que su homólogo de EEUU (protagonista del caso Enron), planteó de forma cruda la realidad: sin crédito fiscal (para que sea aceptado por Hacienda tiene que haber un plan creíble de viabilidad y rentabilidad), las pérdidas de la TV de pago pasan de los 160 millones de euros anunciados semanas atrás a los 215 millones de euros reales, es decir, un 34% más de lo previsto.

Ante esta situación, los principales accionistas de la compañía, liderados por el grupo Auna, controlado por el SCH, fueron conscientes de las dificultades añadidas que supondría cerrar una nueva ampliación de capital para capitalizar más pérdidas.

Así las cosas, el consejo celebrado hace ahora una semana decidió que ya sólo había dos alternativas: la «liquidación ordenada» de la empresa o la venta a Anschultz Investment. Por ello, fuentes conocedoras del proceso confirmaron ayer las mediaciones realizadas por Ciencia y Tecnología para evitar la devolución de la licencia y contribuir a acercar posiciones entre Auna, que posee el 49% de Quiero, y el único posible comprador en liza, tras obviar la oferta Admira y Prisa, entre otros.

Vía Digital no logra reducir el precio del Mundial 2002

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Vía Digital no ha conseguido finalmente reducir el precio que en su día pactó con el grupo Kirch por los derechos del Mundial de Fútbol de Japón y Corea 2002. Después de que el grupo germano admitiera que no podía evitar que las emisiones por satélite de determinados canales que emiten por el Astra se captaran en nuestro país, Vía Digital intentó renegociar a la baja el precio pagado inicialmente por esos derechos, 165 millones de euros, el más alto de toda Europa.

En las últimas semanas Vía Digital, junto con la productora Mediapro, presionó a Kirch, incluso bajo amenaza de demanda, para que le rebajara el precio de 165 millones de euros al no poder garantizarle la exclusividad, pero finalmente se acordó negociar un descuento en el precio a pagar por los derechos del Mundial de Alemania 2006 sobre el que Vía Digital tenía una opción preferente de compra.

Vía Digital aseguraba ayer que había conseguido hacerse con los derechos del Mundial 2006 a un precio muy ventajoso, pero no quiso revelar el montante. Fuentes de la operadora aseguraron a este periódico que el precio que habría abonado Vía Digital, incluyendo pago a intermediarios, rondaría los 80 millones de euros, cifra considerablemente inferior a la pagada por el Mundial 2002 y que refleja que la plataforma televisiva pagó un alto precio por esos derechos al ser la primera en negociar con Kirch.

Vía Digital compra a Kirch derechos fútbol Mundial 2006

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Vía Digital, la plataforma de televisión digital de pago controlada por Telefónica , ha comprado a una filial del insolvente grupo de medios alemán Kirch los derechos para España de la retransmisión de los partidos de fútbol del Mundial de 2006, dijo la empresa en un comunicado.

El comunicado no dijo el importe de la operación, pero señala que «está en línea con las condiciones conseguidas por otras televisiones europeas recientemente». La cadena de televisión de pago ya compró a Kirch los derechos exclusivos para España del Mundial de 2002 y contaba con una opción para los derechos del Mundial 2006, que se celebrará en Alemania. Vía Digital nunca reveló el importe pagado por el Mundial de Japón y Corea pero, según informaciones de prensa, superó los 150 millones de euros.

Según otras fuentes, Vía Digital habrá pagado ahora menos de la mitad por los derechos de 2006. Esta rebaja sería consecuencia de los problemas que tiene Kirch por no poder garantizar al 100 por cien los derechos de exclusividad en España ya que las cadenas alemanas retransmitirán los partidos del Mundial a través del satélite Astra, que es libremente sintonizable en España. «Para resolver este problema, ambos lados han mostrado su disposición a dialogar y el resultado es un acuerdo beneficioso para Vía Digital, que ha pagado menos de los 78 millones de euros mencionados hoy por algún medio de comunicación,» dijo una de las fuentes a Reuters.

Tras el elevado precio pagado por los derechos del Mundial de 2002, Vía Digital sigue ahora en conversaciones con diversas operadoras españolas, incluyendo la pública RTVE, para compartir los mismos.

Auna y Anschutz deciden hoy el futuro de Quiero TV

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Después de meses de negociaciones y tira y afloja, hoy puede quedar escrito el futuro de Quiero TV tras una reunión entre los responsables de la plataforma de televisión y el representante del fondo Anschutz en Europa para el negocio de Tecnologías y Telecomunicaciones, Robert Wardrop.

La maltrecha plataforma de televisión digital terrestre Quiero TV quemará hoy su último cartucho antes de que su accionista mayoritario, Auna, que preside Luis Alberto Salazar Simpson, promueva un plan de liquidación ordenada de la compañía, que viene siendo elaborado ya desde hace varias semanas.

El consejero delegado y primer ejecutivo de Auna, Joan David Grimà, ha trabajado con dedicación plena para sacar a la compañía audiovisual de la órbita del grupo de telecomunicaciones. Quiero TV pierde cinco millones de euros cada semana y Auna no puede soportar esta sangría durante más tiempo. Por eso, si la venta no prospera, como parece, la única solución será la liquidación de la empresa, que se llevará a cabo atendiendo los pagos a los acreedores y los compromisos con los trabajadores, según han reiterado fuentes de la compañía.

En cualquier caso, la apertura del procedimiento de suspensión de pagos queda descartada y, de producirse, el cierre de Quiero TV se realizaría después de devolver al Ministerio de Ciencia y Tecnología la licencia de emisión que le fue concedida, para evitar así un incumplimiento de la ley de Contratos del Estado.

Precisamente con la intención de salvar la compañía, hoy se celebra una reunión crucial entre los responsables de Auna y el representante en Europa del fondo de inversiones norteamericano Anschutz Investments, Robert Wardrop, según ha podido saber ABC. Cabe destacar que en España los intereses del fondo están representados por Mónica Ridruejo, ex directora general de RTVE y presidenta de Dragonaria, quien ya anunció en estas mismas páginas la importancia de mantener Quiero como eje de la nueva oferta digital en nuestro país. Wardrop es el responsable de las vías de negocio de Tecnología y Telecomunicaciones para Europa.

En cualquier caso, el plazo previsto por Auna para el comienzo de la liquidación ordenada de Quiero no superará los diez días, periodo durante el cual la plataforma deberá negociar el reembolso de la deuda con sus acreedores. Este aspecto está resuelto en gran parte con las ampliaciones de capital llevadas a cabo este año y que sirvieron como se recordará para capitalizar gran parte del endeudamiento contraído por la compañía con sus propios accionistas, básicamente el Grupo Auna.

Por otra parte, la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, afirmó ayer que la televisión digital terrestre de pago Quiero TV deberá devolver su licencia y sus 14 frecuencias a la Administración si sus propietarios deciden interrumpir la actividad. Asimismo, advirtió que todo cambio en la propiedad de la operadora alternativo a su cierre debe ajustarse a la legislación vigente, que prohíbe participaciones de la misma compañía en varias cadenas de televisión privada, informó Ep.

En declaraciones tras asistir al Foro «e-Business» sobre las aplicaciones de las Nuevas Tecnologías en la empresa, organizado por el Grupo Intereconomía, Birulés se refirió a las dificultades de Quiero para llevar adelante su actividad y explicó que está en negociaciones con compradores o pensando lo que es una liquidación ordenada de su actividad y «eso significaría que si no desarrolla esa actividad, debería devolver la licencia, debe devolver las frecuencias a la propia Administración».

Alierta crea una filial de Telefónica para contenidos al margen de Admira

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Un hombre de su plena confianza, Kim Faura, tendrá la capacidad de decisión sobre la creatividad y la compra de derechos para todas las actividades del grupo (medios, móviles, Internet, etc.), y lo hará desde una filial que dependerá directamente del presidente y que estará por encima de Admira.

Después de semanas de mensajes ambiguos sobre la iniciativa de Admira de crear una filial de contenidos, el presidente de Telefónica, César Alierta, ha puesto fin a la polémica. Un hombre de su plena confianza, Kim Faura, tendrá la capacidad de decisión sobre la creatividad y la compra de derechos para todas las actividades del grupo (medios, móviles, Internet, etc.), y lo hará desde una filial que dependerá directamente del presidente y que estará por encima de Admira.

Coincidiendo con el viaje que el presidente de Admira, Luis Abril, realiza estos días por Latinoamérica, Alierta ha hecho pública la creación de una unidad de negocio con poder de decisión sobre todos los contenidos del grupo, que se situará por encima de Admira, la filial de medios de la operadora.

En una prueba inequívoca de la importancia que, en los últimos tiempos, da el presidente de Telefónica a la creación de contenidos (o a la compra de derechos para su reproducción) en las diferentes compañías del grupo (Media, Móviles, Terra, TPI, etc.), esta nueva unidad de negocios no estará localizada en Admira, como se había previsto en uno de los diseños iniciales.

Alierta quiere tener el mayor control sobre esta área de actividad y por ello ha situado al frente de la nueva estructura corporativa a Kim Faura, un hombre de su total confianza. Faura fue director comercial de Tabacalera y director general de Cigarrillos de Altadis en los momentos en que Alierta dirigía estas empresas y, según los especialistas del sector, fue uno de los artífices de la recuperación de su cuota de mercado.

Luis Abril ha sido el principal impulsor de la concentración de la creatividad del grupo Telefónica en una estructura orgánica diferenciada. Su ausencia de España en estos días obedece al intento de enderezar la delicada situación por la que atraviesan algunas de las principales inversiones de Admira en Latinoamérica y especialmente en Argentina.

La comunicación de la decisión de Alierta se produce al día siguiente de la nota pública firmada por el periodista José María García, anunciando que suspende sus actividades en las empresas de Telefónica. Este comunicado ha creado malestar en la dirección de la compañía, que reclama una mayor capacidad de reacción de sus ejecutivos en el tratamiento de sucesos como el citado «que se repiten con demasiada frecuencia», según fuentes cercanas a la dirección de la empresa.

Los deseos de que la unidad de negocio de contenidos estuviera situada orgánicamente bajo la estructura de Admira quedaron ayer nuevamente de manifiesto en la reseña publicada en el Borme (Boletín Oficial del Registro Mercantil), en la que se anunciaba la creación de Gran Vía Media.

Esta filial de Admira tiene como objeto social «la promoción, distribución, compraventa y explotación de producciones televisivas, cinematográficas, canales de televisión, así como derechos audiovisuales en general». La empresa, que nace con 3.010 euros de capital, está dirigida por la plana mayor de la filial de medios de Telefónica, con Luis Blasco como presidente y Carlos Lavilla como consejero delegado.

Los planes iniciales que se manejaban para la creación de una estructura de medios de comunicación se han ido modificando notablemente a lo largo del debate interno en Telefónica. Primero se concebía una gran sociedad en la que se incluiría Endemol; posteriormente, se aceptó que la productora holandesa quedara al margen, y ahora triunfa la tesis de que la filial de contenidos será manejada desde la corporación.

Fuentes de Telefónica han asegurado que la unidad de contenidos tendrá una estructura de personal mínima. No tendrá configuración de holding ni se le adscribirá ninguna de las empresas de Telefónica que tienen como principal actividad la creación de contenidos o la compra de derechos. Sin embargo, concentrará todo el poder para definir, comprar y adecuar a las distintas plataformas los programas audiovisuales o de servicios en tiempo real que consume un gigante como Telefónica.