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Sogecable lanzará en septiembre la oferta combinada de Internet y TV

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Sogecable apostará por la combinación de Internet y televisión a través de la plataforma CCN + Broadband, que tiene previsto lanzar en septiembre. De esta forma lo explicó ayer el director general del área multimedia de Sogecable, José Goizueta, en una mesa redonda en la que subrayó que la banda ancha incrementará la demanda de contenidos, ya que, sobre todo en el caso de los audiovisuales, facilitará la distribución y los hará «más factibles».

Sogecable es la sociedad promotora de Canal+ y Canal Satélite Digital y tiene un conjunto de sociedades vinculadas a los ámbitos de la producción audiovisual en sus diferentes registros. Goizueta, de todas formas, puso una pega a la situación que generará la nueva propuesta: considera que el ADSL «no garantizará el modelo de pago» para recibir los contenidos en medios como Internet.

«Sabemos que los usuarios están dispuestos a pagar por recibir contenidos de televisión, porque es un medio de consumo fácil», expuso, pero no escondió sus dudas acerca de que estos mismos usuarios estén dispuestos a pagar por los contenidos que puedan recibir a través de la red Internet o del PC.

Pese a estas dudas de futuro entre la capacidad de la tecnología y los hábitos de los usuarios, el director general del área multimedia de Sogecable manifestó que «cuanto más mercado de pago haya, mejor». Sogecable también tiene previsto participar en em mercado de la banda ancha como proveedor o empaquetador de contenidos. Goizueta indicó que su grupo está diseñando una oferta de servicios ADSL para los abonados y que está negociando con operadores para conseguir una oferta o comisión que le permita actuar como un simple distribuidor.

Añadió que otras líneas de mercado serán la posibilidad de distribuir contenidos futuros mediante la venta de canales o productos, y producir contenidos audiovisuales en áreas como la música, el cine, los juegos y el deporte.

A la mesa redonda «Contenidos y banda ancha: ¿Cómo se verá afectado el negocio de Internet?», celebrada ayer en Madrid, también asistió el consejero delegado de Zeppelín TV, José Velasco. Velasco destacó que la adaptación de la banda ancha cambiará el modelo de contenidos actual ya que introducirá la capacidad de la interactividad y permitirá que el usuario realice la selección directa de los programas y de los contenidos audiovisuales que quiera en cada momento. «Todo ello derivará en una dinámica de consumo», concluyó.

En la misma línea, Velasco avanzó que el usuario dejará de ser un sujeto pasivo, como se le considera ahora, para convertirse en activo con la capacidad de solicitar los contenidos deseados de forma directa a través de un dispositivo o bien por contrato.

Martín Marín presidirá Admira, que se dividirá en dos para consolidarse en los medios tradicionales

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El actual responsable de Hispasat, Pedro Antonio Martín Marín, ultima los preparativos para erigirse como nuevo presidente de Admira, filial de medios de Telefónica. Luis Abril, una vez alcanzado el preacuerdo para la fusión de las plataformas digitales, se centrará en su cargo de director general de la Secretaría General de la Presidencia de Telefónica.

El presidente de Telefónica, César Alierta, nombrará en los próximos días a Pedro Antonio Martín Marín nuevo responsable de Admira. La filial de medios de comunicación de la operadora ha cerrado una etapa con Luis Abril al frente, a quien le fue encomendada el pasado mes de enero la difícil tarea de encontrar una solución a la sangría que Vía Digital supone para las cuentas de Telefónica (perdió 320 millones de euros en 2001).

Ahora, tras el principio de acuerdo alcanzado con el Grupo Prisa para la fusión de las plataformas digitales, Alierta considera que es el momento de consolidar Admira como un grupo de medios de comunicación tradicionales, una vez desprendidas las participaciones accionariales del Grupo en aquellos activos que resulten improductivos.

Este propósito no es nuevo en la sede de Gran Vía, donde desde la salida de Juan Villalonga se contemplaba a Admira (entonces Telefónica Media) como una mera federación de inversiones sin cohesión. Este cometido le ha sido encargado al actual presidente de Hispasat -donde Admira controla el 16,5 por ciento del capital-, Pedro Antonio Martín Marín, quien tomará las riendas de la nueva Admira. Está previsto que la filial de medios se divida en dos: Radio y TV y Contenidos. En la primera línea de negocio se integrarían Antena 3 y Onda Cero como plataformas de difusión y transmisión audiovisual, mientras que en la segunda quedarían todas las estructuras operativas dedicadas a la producción y desarrollo de contenidos.

Con esta reorientación de actividades, Alierta pretende dar un cambio de timón en la estrategia de Telefónica dentro de su filial mediática, apostando por el valor añadido de los contenidos y dejando en un segundo plano los soportes de distribución. El presidente de la operadora ya mostró su interés por mantener directamente el control sobre los contenidos cuando el pasado mes de abril creó la nueva unidad corporativa de Contenidos de Telefónica, situando como director general a Joaquín Faura, un hombre de su entera confianza. Faura se incorporó al equipo de Alierta el pasado año, como director general de Consumo y Marketing de Telefónica de España.

Aunque la operación todavía se sigue perfilando desde Telefónica, la unidad de Contenidos quedaría en manos de Luis Abril, quien, como Alierta, comparte la filosofía de que en el futuro del sector lo importante será la gestión de los contenidos; esto es, el tráfico que pase por las autopistas de la información. En esta unidad ocupa un lugar primordial la participación de Admira en Endemol, uno de los principales proyectos del anterior equipo gestor de Telefónica por el que Villalonga pagó 900.000 millones de pesetas en plena carrera mundial por la búsqueda de posiciones preeminentes en el mercado de las telecomunicaciones,

No obstante, en una fase posterior de la operación, Telefónica prevé la venta de un importante paquete accionarial en Endemol, una de las productoras y distribuidoras de contenidos de televisión más importantes de Europa, y que aportaría liquidez inmediata a Admira, que cerró el pasado ejercicio con unas pérdidas de 347 millones de euros. En los tres primeros meses del año, las pérdidas han aumentado un 112 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior (en buena medida fruto de la crisis en Argentina) e incluso Antena 3 ha entrado en números rojos.

Desde su posición en Telefónica como director general de la Secretaría General de la Presidencia, Luis Abril tendría manos libres para gestionar los contenidos a través de los distintos soportes con que cuenta la operadora: cable, ADSL, TV digital y TV analógica.

Los cambios en Admira no quedarán ahí, ya que también se racionalizará la compleja estructura de la compañía, con participaciones en cerca de doscientas empresas, especialmente en lo que respecta a la gestión de los derechos del fútbol televisado. Tras el anuncio de Telefónica de desprenderse de su parte en Audiovisual Sport (40 por ciento del capital) en favor de Sogecable, los responsables de Admira han encontrado un terreno abonado para recortar gastos en esta y otras divisiones relacionadas como Admira Sport, cuyo primer responsable, José María García, ha firmado su salida definitiva.

Al frente de Admira quedará Pedro Antonio Martín Marín, profundo conocedor del sector de la comunicación cuyo trabajo en Hispasat se ha saldado en el primer trimestre del año con un beneficio antes de impuestos de 9,2 millones de euros, lo que representa un incremento del 36,8 por ciento en relación con el mismo periodo del año anterior. Hispasat se reparte entre el capital privado, con un 73 por ciento de las acciones, y el público, que controla el 27 por ciento restante. Los accionistas de la compañía son Auna (22 por ciento), Eutelsat (21,2), Admira (16,5), BBVA (13,4) y los ministerios españoles de Defensa (17,3), Hacienda (7,8) y Ciencia y Tecnología (2).

El Gobierno pondrá 5 condiciones a la fusión de las plataformas digitales

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Las autoridades españolas estudian la aplicación de media docena de condiciones si la fusión obtiene el visto bueno de Bruselas El secretario general del PP dice que no puede impedir la unión de empresas con pérdidas.

El Gobierno está dispuesto a limitar la fusión digital anunciada hace unas semanas por la cual el grupo Sogecable se hará con el control de las dos plataformas de televisión digital terrestre mediante la imposición de al menos cinco condiciones. La primera consiste en la regulación de las tarifas de abono que la nueva plataforma cobre a sus afiliados, de manera que los precios permitan la entrada de nuevos competidores. Las nuevas condiciones pretenden facilitar la TV por cable o la vuelta a la explotación de Quiero TV por otro operador. Los expertos consultados consideran que estas condiciones, en caso de confirmarse, serían asumibles por la nueva plataforma. El PP salió ayer en defensa de la operación.

La primera de las condiciones, la regulación de las tarifas de pago por televisión, es una de las condiciones usuales puestas en todas las empresas públicas que ostentan un mercado en condiciones casi monopolísticas, como ocurrió con Telefónica en su momento.

El Ejecutivo pretende con esta condición fomentar la competencia en el sector y, sobre todo, facilitar la entrada de una nueva empresa que se haga con la licencia de Quiero TV, la plataforma de televisión digital, de la que el grupo español Auna ha solicitado la devolución de la licencia después de obtener sustanciosas pérdidas y considerar inviable su explotación. El Ministerio de Ciencia y Tecnología aún no ha respondido a la solicitud de Auna.

La regulación de la tarifa de televisión por pago va encaminada también a preservar y consolidar al sector del cable, que en estos momentos tiene cerca de 800.000 abonados, de los que casi medio millón tienen televisión de pago.

Apoyo a Quiero y al cable

Otra de las condiciones hace referencia a la incompatibilidad recogida en la Ley de Televisiones Privadas que prohíbe a una empresa tener participaciones en más de dos televisiones de difusión por ondas hertzianas, a la par que limita al 49 por ciento el porcentaje máximo en cada cadena. De acuerdo con esta normativa, Sogecable tendrá que desprenderse de Canal Plus y Localia, o Telefónica de Antena 3 Televisión.

El Ejecutivo había anunciado un cambio en esta normativa sobre el límite para las participaciones directas. Sin embargo, las participaciones cruzadas en empresas de sectores estratégicos están limitadas por ley al cinco por ciento. Con el nuevo acuerdo, Telefónica tendrá hasta el 23 por ciento de Sogecable, lo que sería incompatible con su porcentaje en Antena 3 Televisión.

La última de las condiciones hace referencia a los derechos del fútbol. La unión de las dos plataformas implicará la cesión del porcentaje que Telefónica tiene en Audiovisual Sport a Sogecable, que controlará más del 80 por ciento de esta sociedad. El Gobierno quiere obligar a sacar a subasta los derechos del fútbol en manos de Audiovisual Sport. Esta última condición no plantea dificultades, ya que el actual contrato concluye en 2003 y los derechos actuales fueron cedidos a ONO y Retevisión para evitar precisamene problemas con Competencia por prescripción de Bruselas.

La fusión de Canal Satélite Digital y Vía Digital ha provocado una fuerte división en el Gobierno. El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, ha mostrado su rechazo frontal a la operación, al señalar que «los monopolios públicos son rechazables, y por eso no forman parte de la política del Gobierno, pero los monopolios privados son insufribles». Este grupo de miembros del Gobierno solicitan, por contra, que se limiten los derechos de la nueva plataforma para que no pueda controlar los contenidos, de manera que actúe únicamente como gestor de la señal y del negocio, y que todos los programadores tengan posibilidad de emitir sus contenidos.

El secretario general del PP, Javier Arenas, anunció ayer a los dirigentes de su partido que el programa electoral defiende la libre competencia, «pero no puede prohibir las fusiones entre empresas con pérdidas».

A la espera de Bruselas

El Gobierno no se podrá pronunciar sobre la fusión hasta que Bruselas decida al respecto, ya que el acuerdo adquiere una dimensión europea al estar participada Sogecable por Canal Plus Francia. El vicepresidente segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato, adelantó que reclamará a Bruselas que las autoridades españolas sobre Competencia se pronuncien sobre este compromiso. Una vez que las empresas de TV digital remitan a Bruselas el acuerdo de fusión, el Gobierno cuenta con un plazo de tres semanas para reclamar el expediente. El comisario de la Competencia, Mario Monti, puede aceptar o denegar la petición. En otras ocasiones, como fueron las fusiones de Promodés-Carrefour y Heineken-Cruzcampo, Bruselas accedió a la petición de España.

Por contra, en el caso de Hidrocantábrico con EnBW y EDP, se opuso. En el caso de que apruebe la concesión del expediente a España, se iniciaría un procedimiento ordinario que retrasaría durante un plazo de cuatro meses la autorización del acuerdo de fusión. Los servicios de Defensa de la Competencia del Ministerio de Economía han recibido los informes de Telefónica y Sogecable sobre la fusión de sus plataformas digitales. Las condiciones de las autoridades italianas de la competencia han roto la fusión entre las dos plataformas de televisión vía satélite, Stream (Murdoch) y Telepiú (Vivendi).

Economía ha encargado un informe a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT). Su presidente, José María Vázquez Quintana, manifestó ayer que la televisión digital «no está maduro» y que «no tiene perfiles claros», y comentó que el regulador lo que tiene que hacer es «estudiar si hay cabida para dos plataformas».

El concierto de Operación Triunfo en Sevilla bate récord de ventas

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Cerca de 55.000 hogares españoles siguieron a los chicos de la Academia a través de Canal Satélite Digital.

Canal Satélite Digital ha batido su récord de ventas de eventos musicales con la emisión en directo y en exclusiva, el pasado viernes 17 de mayo, del concierto de los chicos de Operación Triunfo en Sevilla. Cerca de 55.000 hogares españoles conectaron con el concierto a través de la Taquilla musical del operador digital, lo que supone sólo el 8% menos del aforo total del Estadio Olímpico sevillano.

En la historia de la Taquilla musical de Canal Satélite Digital ningún evento había reunido tanta expectación. Desde que en marzo de 1998 se estrenara este servicio con el concierto de las Spice Girls, hasta mayo de este año, Canal Satélite Digital ha ofrecido en su sistema de pago por visión nueve eventos musicales de distintos géneros, con un total de 77.698 entradas vendidas.

Hasta ahora, la lista de las superventas de la Taquilla musical de CSD estaba encabezada por las Spice Girls y Los Rolling Stones. El concierto de Las Spice era el primer concierto en directo del grupo británico en Estambul y contó 6.331 espectadores en la ventana de Canal Satélite Digital. Mientras que The Rolling Stones Bridges, una cita con los incombustibles Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Wood en la ciudad alemana de Bremen, programada en septiembre de 1998, congregó frente a la televisión digital a 6.944 hogares españoles.

Tras estas cifras, la cita sevillana con los chicos de Operación Triunfo ha convertido la Taquilla musical de CSD en un «segundo Estadio Olímpico» y ha supuesto tal éxito, que Canal Satélite Digital continúa con su emisión para todos aquellos abonados que deseen disfrutar de él en diferido.

La fusión pondrá en jaque a parte de los canales que se emiten en las plataformas

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Hace menos de un año, la mayoría de los responsables de los denominados canales temáticos admitían que la oferta del sector estaba «algo inflada». Ahora, con el anuncio de la fusión de Vía Digital y Canal Satélite, unida a la quiebra de Quiero, esa sobreabundancia parece estar definitivamente amenazada por la desaparición de dos de sus principales clientes. Una sola oferta significará, sin duda, una reducción del número de canales. Y aquellos que queden fuera tendrán serias dificultades económicas para sobrevivir porque en el mejor de los casos les quedará como ingreso principal los contratos con los operadores del cable.

Los analistas y directivos consultados coinciden en afirmar que la posible unificación de la televisión de pago vía satélite será una prueba de fuego para los productores y «empaquetadores» de contenidos. Pero no sólo detectan consecuencias negativas para el sector. «La fusión significará con toda probabilidad una mejora de la oferta. Los responsables de esta operación tienen que justificarla y, por tanto, harán todo lo posible para que la opinión pública quede contenta con la nueva situación», asegura un consultor.

Además, el máximo responsable de los cuatro canales de Disney que emite Canal Satélite, Simón Amselem, considera que una plataforma única significará la aglutinación de los abonados y, por tanto, los canales podrán ser más rentables al conseguir reunir una mayor audiencia y, con ello, un aumento en los ingresos por publicidad.

Sin embargo, la preocupación sobrevuela en el sector. Hay un hecho concluyente: si al final se consuma la fusión, la nueva plataforma única no ofrecerá más de setenta canales, prácticamente la mitad de los que reúnen las dos plataformas. Y algunos de ellos ofrecen el mismo tipo de programación: los informativos 24 horas (VD) y CNN+ (CSD), los deportivos Sportmanía (CSD) y Teledeporte (VD), Grandes Documentales Hispavisión (VD), Odisea (VD), Documanía (CSD)… Los expertos aseguran que un cierto número de canales corren el serio peligro de desaparecer. El nuevo cliente tendrá que desecharlos aunque, a medio plazo, con o sin acuerdo de por medio, parte de ellos estaban condenados a muerte, señalan.

Los consejeros socialistas de RTVE no han tardado en mostrar su preocupación por el futuro de los cinco canales del ente que pueden verse en Vía Digital (Grandes Documentales Hispavisión, Canal 24 horas, Canal Clásico, Nostalgia y Teledeporte). Por su parte, los responsables de la televisión estatal afirman que, en el peor de los casos, si se rompiera el contrato con la plataforma de Admira (en vigor hasta finales del 2003), la supervivencia de los canales no está en peligro porque se emiten en red de cable y plataformas del continente americano. En este proceso de selección «contará la fortaleza de la marca, la calidad de los contenidos o los niveles de audiencia, así como el coste que supone cada canal para la plataforma», concluye Amselem.

Los cableoperadores estudian medidas para limitar el poder de Sogecable

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Los operadores de cable ven con preocupación el proyecto de fusión de Canal Satélite Digital y Vía Digital liderado por Sogecable. Auna Cable y ONO pedirán a las autoridades que se impongan fuertes restricciones en el campo de los contenidos para garantizar la libre competencia.

Auna Cable y ONO, los dos grandes operadores de cable en España, están a la espera de que las autoridades de competencia les remitan, en tanto que partes afectadas, el expediente de concentración de Vía Digital y Canal Satélite Digital para emitir sus comentarios.

Los responsables de Auna Cable y ONO son muy críticos con el proyecto. No tanto por la fusión empresarial en sí, sino por las repercusiones que puede tener de cara a la concentración de contenidos.

Silvio González, director de Márketing, Contenidos e Internet de ONO, explicó ayer, en unas jornadas organizadas por la APD (Asociación para el Progreso de la Dirección), que «si actualmente el mercado no admite dos plataformas, no es tanto por la capacidad del mercado, sino porque las plataformas realizaron unos acuerdos de contenidos imposibles de rentabilizar».

Los operadores de cable han visto con buenos ojos las medidas que se han impuesto en Italia a los grupos Telepiú y Stream en contenidos. Las condiciones, que han hecho que se cancele el proyecto, contemplaban, entre otros aspectos, limitar a un máximo de dos años los contratos de contenidos.

Para los responsables de ONO, además, un problema que surgirá será también el de las ventanas desde las que se difunden luego los contenidos. «Telefónica tendrá todas las ventajas posibles. Desde el ADSL hasta la televisión en abierto, pasando por la televisión de pago e Internet», explican en ONO. Además del análisis que haga el Ministerio de Economía sobre la fusión, la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones también elaborará un informe.

El presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), José María Vázquez Quintana, afirmó ayer en las jornadas de la APD que el mercado de la televisión digital «no está maduro» y que «no tiene perfiles claros», y comentó que el regulador lo que tiene que hacer es «estudiar si hay cabida para dos plataformas». En las mismas jornadas de la APD, los responsables de los principales competidores de Telefónica destacaron que el futuro de las telecomunicaciones pasa por la banda ancha (gran capacidad de red).

Los principales competidores de Telefónica pidieron que se cumpla la normativa vigente y que se endurezca la regulación para que no se estrangule el mercado y aumente la competencia, especialmente en los nuevos servicios. Los directivos de Retevisión, Jazztel, ONO y Uni2 alertaron del riesgo de que este mercado sea un «monopolio de Telefónica, con el resto como revendedores».

«Si Telefónica tiene el 95% del mercado de banda ancha falla algo en las medidas liberalizadoras», indicaron. Por su parte, el director general de Empresas de Telefónica de España, José Rocillo, reconoció que la «competencia es dura», pero destacó que el mercado del ADSL sólo se ha puesto en marcha cuando Telefónica lanzó su oferta minorista.

Arenas dice que la fusión de las plataformas de TV no incumple el programa del PP

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El debate político sobre la fusión de las dos plataformas digitales en España se planteó ayer en el Comité de Dirección del PP, que encabeza cada semana Javier Arenas. El coordinador de Estudios y Programas, Eugenio Nasarre, sacó el asunto para fijar una postura oficial, una doctrina que imponer a todas las estructuras del partido, como suele hacer habitualmente con muchos temas espinosos. Arenas respondió: «No se puede decir que no se cumple el programa electoral del PP porque el programa no tiene por qué meterse en la fusión de dos empresas privadas».

Arenas sí enfatizó que el programa del PP defiende los principios generales del «pluralismo y la libertad de empresa». Y apuntó, en esa línea, que ahora es necesario esperar el pronunciamiento del Tribunal de Defensa de la Competencia, para velar por los intereses de los usuarios, y que la plataforma resultante mantenga los criterios de la pluralidad, especialmente en los informativos.

No hubo discusión. Ni Arenas ni ninguno de los coordinadores o secretarios presentes mencionó la posición crítica con este acuerdo del ministro Francisco Álvarez Cascos. Un dirigente del PP explicó que Arenas justificó la virtud del pacto si cumple esos requisitos «para evitar la pérdida de dinero».

Por otra parte, el consejero delegado de PRISA, Juan Luis Cebrián, manifestó ayer que es mejor «la paz digital que la guerra digital», en referencia a la fusión de las dos plataformas digitales. Antes de presentar en Cádiz el libro El futuro ya no es lo que era, junto al ex presidente Felipe González, Cebrián declaró que tiene esperanza en que las autoridades que velan por la competencia acepten la fusión de Vía Digital y Canal Satélite Digital.

«Si aceptan la fusión en condiciones razonables será un buen futuro, si no, yo me temo que el futuro va a ser tan complicado como el presente», dijo Cebrián en referencia a la quiebra de varias televisiones digitales europeas en los últimos meses, como es el caso del Grupo Kirch en Alemania ó Quiero TV en España. En este sentido, Cebrián insistió en que «sobre todo creo que es mejor que las empresas funcionen y ganen dinero a que tengan que quebrar».

El Gobierno se opuso a la fusión días antes del pacto Polanco-Alierta

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Seis días antes de que se anunciara públicamente la fusión por absorción de Vía Digital por Canal Satélite Digital, el Gobierno comunicó al presidente de Telefónica, César Alierta, su posición contraria a un posible acuerdo. No era la primera vez. Tres semanas antes, el Ejecutivo volvió a evitar en el último momento la firma de un pacto entre Prisa y Telefónica en términos similares a los finalmente suscritos por ambas compañías.

Jesús Polanco se quejó abiertamente en la última junta de accionistas de Prisa, celebrada el pasado 18 de abril, de que la fusión de las plataformas digitales no se podía hacer por razones políticas.Exactamente, Polanco dijo ante un nutrido auditorio que los impedimentos para llegar a una fusión «no proceden, ni lo harán nunca, de Prisa. Su origen es, con frecuencia, de naturaleza extra empresarial».

Polanco había pretendido anunciar en la junta del 18 de abril el ansiado acuerdo, lo que, en última instancia, se frustró tras una tensa discusión mantenida por un ministro y el presidente de Telefónica. Sin embargo, las conversaciones nunca llegaron a romperse por completo. Todo lo contrario. El fin de semana inmediatamente posterior a la junta de Prisa se reanudaron con renovados bríos.

Días después de reiniciarse la negociación, Alierta visitó a José María Aznar en el Palacio de la Moncloa y le expuso la, en su opinión, dramática situación por la que atraviesa su compañía. Fue en esa reunión en la que Alierta anunció que los resultados de Telefónica iban a registrar un recorte cercano al 80%.A pesar de que el presidente de Telefónica manejó ese argumento para convencer al presidente del Gobierno de la necesidad de llegar a un acuerdo con Polanco y poner fin a la sangría que supone Vía Digital (cuyas pérdidas para este año alcanzarán los 520 millones de euros), la visión oficial sobre ese asunto no varió aparentemente.

Por eso, cuando el jueves 2 de mayo Alierta volvió a consultar sobre la eventualidad de un posible acuerdo, el Gobierno le dio la misma respuesta que ya le había dado en el mes de abril. Algo debió ocurrir entre el viernes 3 de mayo y el miércoles 8 de mayo, para que la posición del Gobierno girase 180 grados en relación a un asunto de enorme envergadura con repercusiones no sólo empresariales y mediáticas, sino también políticas.

Según diversas fuentes, la única razón para que el Gobierno no pusiera esta vez impedimentos previos al acuerdo fue la insistencia de Alierta en que Telefónica no podía soportar por más tiempo las pérdidas de Vía Digital «Alierta nunca se ha sentido a gusto con el negocio de medios. Ni lo conoce y ni le gusta. Cree que si es el presidente de la compañía tiene que actuar con criterios de rentabilidad y, por tanto, hacer caso a los analistas que le han recomendado desprenderse de su participación en la televisión digital», afirma un ejecutivo cercano al presidente de Telefónica.

El caso es que Luis Abril (presidente de Admira) y Javier Díez Polanco (consejero delegado de Sogecable), continuaron la negociación en maratonianas reuniones de mañana, tarde y noche. Curiosamente, en el curso de las negociaciones no participó en ningún momento ningún representante del grupo Vivendi, accionista mayoritario de Canal Plus. La complejidad del pacto hizo que el martes 7 de mayo los grupos de trabajo dieran por rotas las conversaciones. O, al menos, así se le informó al Gobierno.

Ese mismo día, el ministro Portavoz, Pío Cabanillas, partió en viaje oficial a Nueva York para participar en una Sesión Especial en Favor de la Infancia, organizada por la Unicef en la sede de Naciones Unidas. En realidad, a ese acto debía haber acudido el ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, pero el titular de Economía reclamó su presencia en Madrid en virtud de la complicada situación creada por los sindicatos tras anunciarse la reforma del sistema de cobertura del desempleo. Al día siguiente, el 8 de mayo, a las nueve de la noche quedaba cerrado el acuerdo entre Telefónica y el Grupo Prisa.

En medios políticos, la noticia cayó como una bomba. A la sorpresa inicial siguió el desconcierto. Sobre todo, en el seno del propio Gobierno, donde siempre se había mantenido una posición muy firme en torno a un pacto con Polanco. Las declaraciones del ministro de Fomento, Francisco Alvarez Cascos, en contraposición a la primera reacción del Partido Socialista, por boca de su secretario de Organización, José Blanco, fueron una clara muestra de esa situación de confusión: a una parte del Gobierno no le gustaba el acuerdo, mientras que al PSOE sí.

Qui prodest, se preguntaban muchos dirigentes y militantes del PP que no salían de su asombro ante la eventualidad de que el Gobierno hubiera dado luz verde a ese pacto contra natura. En medio del revuelo generalizado se produjo el Consejo de Ministros del día 10 de mayo. En él, Rodrigo Rato hizo una exposición de los términos del acuerdo y sus posibles implicaciones. Fue una intervención fría y en la que quedaron en el aire muchas incógnitas.Tras el titular de Economía, intervinieron Cascos, el ministro de Exteriores, Josep Piqué y el responsable de la cartera de Justicia, Angel Acebes. Todos fueron críticos con la fusión.

Mariano Rajoy tuvo que salir, en medio de la reunión, a un acto organizado por la Guardia Civil. Volvió a Moncloa justo cuando la sesión del Consejo estaba a punto de concluir. Cabanillas no había acudido a la reunión porque volvía ese día de Nueva York, así que tuvo que ser Rajoy el que afrontara la ingrata tarea de responder a las preguntas de los periodistas sobre un asunto del que nadie (a excepción del presidente y Rato) tenía todas las claves.

El vicepresidente del Gobierno, por tanto, se limitó a enunciar las generales de la ley: «El Gobierno es respetuoso con los acuerdos que firman las empresas privadas, pero defenderá los intereses de los consumidores».

Tratando de aclarar el misterio, un alto funcionario cercano al presidente señalaba hace unos días: «Telefónica es una empresa privada y, por tanto, puede hacer lo que crea conveniente. Ha comunicado su intención de llegar a un acuerdo porque las pérdidas de Vía Digital lastraban sus beneficios. Tal vez alguien ha interpretado como una autorización implícita un mensaje que es muy simple: Haced lo que queráis, que nosotros haremos lo que tengamos que hacer».

¿Significa eso que el Gobierno dará luz verde a la fusión de Vía Digital y Canal Satélite Digital sin condiciones con la concentración mediática que ello implica? Eso es muy dudoso. Según fuentes solventes, Rato ha pedido al Servicio de la Competencia que reclame el asunto a Bruselas, precisamente porque el Gobierno quiere tener parte activa en las limitaciones que se impondrán a la fusión. En una reunión mantenida el pasado lunes en el Ministerio de Economía y a la que acudieron, además de Rato, los altos cargos del Departamento, el ministro ordenó que se solicitase también un informe a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones para tener una base sólida sobre la que decidir en torno a la colisión que supone el acuerdo firmado con la ley de Televisión, que impide la participación de un mismo accionista en más de una cadena.

El próximo miércoles, Rato tendrá que contestar a una pregunta formulada por el PP sobre la fusión. Todo hace pensar que el ministro de Economía ha querido hacer explícita su posición ante la Cámara sobre este asunto, dado que, en círculos políticos del PP, se le ha atribuido a él la luz verde para que Alierta y Polanco firmasen el pacto.

«Este no es un cáliz de gusto para Rato. Sabe que sus enemigos están esperando que meta la pata y que todos los focos están apuntando sobre él. Estoy seguro de que adoptará una decisión irreprochable», afirma un hombre cercano al ministro de Economía.

En todo caso, las duras condiciones impuestas por el Gobierno italiano para la fusión entre Tele Piu y Stream (que, de hecho, han supuesto la ruptura de la misma), marcan una pauta a seguir en España. «Probablemente tengamos que hacer algo parecido aquí, pero entonces que nadie se sorprenda si una de las dos plataformas va a la quiebra», afirma un funcionario conocedor del asunto.

El PP llevará al Pleno del Congreso la fusión de las plataformas digitales

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El PP ha decidido plantear en el Pleno del Congreso la reciente fusión de las plataformas digitales de televisión (Canal Satélite y Vía Digital), pidiendo explicaciones al Gobierno sobre las medidas que piensa adoptar al respecto. En concreto, la diputada del PP Fátima Báñez ha planteado una pregunta para la sesión parlamentaria de control del próximo miércoles sobre las actuaciones que piensa llevar a cabo el Gobierno ante la anunciada fusión de las plataformas digitales.

Aunque la pregunta no tiene destinatario concreto, todo apunta a que será contestada por el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, quien adelantó en los últimos días su intención de reclamar a la UE el examen de las condiciones de la fusión por si pudieran incurrir en problemas de libre competencia.

Hasta ahora, el criterio del Gobierno sobre este asunto se limita a respetar acuerdos de empresas privadas y esperar a conocer los informes de los servicios de defensa de competencia, pero uno de los ministros, en concreto el titular de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, ya adelantó su oposición abierta a la fusión argumentando que podría constituirse en monopolio privado, vulnerando los compromisos electorales del PP.

Canal Plus Francia confía en el éxito de la fusión de las plataformas digitales en España

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El grupo Canal+ Francia, filial del gigante Vivendi, confía en el éxito de la operación emprendida en España para fusionar las dos plataformas digitales, Canal Satélite y Vía Digital, según puntualizó un portavoz de la compañía. «La situación es muy diferente en los dos países», señaló 24 horas después de romperse los planes para unir las dos plataformas en Italia: Telepiù (Vivendi) y Stream (controlada por el magnate Rupert Murdoch y Telecom Italia). Además, el grupo francés acometerá una reorganización y asegura que Telepiù seguirá adelante.

Canal+ Francia posee el 90% de la plataforma italiana Telepiù, una empresa muy deficitaria, cuya unificación con Stream (millonaria en pérdidas) habría resultado muy costosa tras las duras condiciones impuestas por la autoridad italiana para permitir la fusión. Por el contrario, el grupo francés, dueño del 21,27% de la empresa española Sogecable, desea que culmine la fusión de la plataforma digital de esta última con Vía Digital, controlada por Telefónica.

Los analistas han acogido positivamente la ruptura de la fusión italiana, por más que Murdoch, dueño de Stream, haya montado en cólera al romperse la operación, amenazando con un pleito. La fuente aludida de Canal+ puntualizó a este periódico que «no hay cláusula alguna de indemnización en caso de fracaso de la fusión con Stream», por lo que descarta un golpe económico a las cuentas del grupo tras la ruptura.

La cadena italiana Telepiù representa el 70% de las pérdidas en que Canal+ Francia incurrió el año pasado, cifradas en 600 millones de euros. La severidad de las condiciones impuestas por la autoridad italiana para permitir la fusión con Stream han provocado la ruptura, pero Canal+ asegura que Telepiù proseguirá con «su plan de reducción de costes», renegociará algunos contratos y abordará de inmediato «la sustitución de todas las tarjetas de sus descodificadores digitales», con el fin de «erradicar la piratería de la que es víctima» en Italia.

Financiación del cine

Vivendi también ha despejado las dudas del Gobierno de París sobre el futuro de Canal+. La autoridad audiovisual francesa había pedido explicaciones a raíz del relevo de Pierre Lescure, principal ejecutivo de Canal+ hasta el mes pasado, una medida que provocó muchas dudas respecto a la financiación del cine en Francia. El ministro de Cultura y Comunicación, Jean-Jacques Aillagon, se felicitó ayer del compromiso expresado por Messier para conservar la independencia editorial de la cadena, financiar producciones de cine y respetar «la integridad» de Canal Plus. La autoridad audiovisual se reunirá la semana que viene para dar una respuesta oficial.

Por otra parte, el presidente de Vivendi, Jean-Marie Messier, ha nombrado a su brazo derecho, Eric Licoys, como vicepresidente del Consejo de Vigilancia de Canal+, que preside el propio Messier, delegándole todos sus poderes. Licoys es el director general de Vivendi Universal y este nombramiento le sitúa como supervisor de una cadena televisiva cuyo primer ejecutivo es Xavier Couture.

Mientras tanto, fuentes de Telecom Italia indicaron ayer a este periódico que el ex monopolio de telefonía italiano no piensa tomar decisión alguna sobre el futuro de Stream, que posee junto a News Corp., de Murdoch. La operadora considera que corresponde a su socio resolver la situación creada tras la decisión de Vivendi de abandonar la fusión de las dos plataformas de televisión digital italianas: Telepiù y Stream, propiedad al 50% de Telecom y de News Corp. El magnate australiano había pagado a Telecom 80 millones de dólares por el 50% de Stream, condicionando esta compra a la fusión de esta plataforma con Telepiù.

Deudas de Telecom Italia

Las restricciones impuestas por la autoridad antimonopolio italiana llevaron a Vivendi a dar marcha atrás en sus planes de fusión. Una decisión que Murdoch no está dispuesto a aceptar. El Gobierno italiano espera ahora la reacción de Telecom Italia. «Esperamos que todo vaya bien», dijo ayer el ministro de Comunicaciones, Maurizio Gasparri. Telecom se ha embarcado en una cura de adelgazamiento para librarse de las deudas que la lastran y ha anunciado un plan de venta de diversas firmas.