Esther García, figura fundamental en la cinematografía española y socia de la productora El Deseo junto a los hermanos Almodóvar desde 1986, ha sido galardonada con el Premio Donostia del Festival de San Sebastián, un reconocimiento a su trayectoria de más de medio siglo en la industria. La productora, nacida en Cedillo de la Torre (Segovia) en 1956, comenzó su andadura en el cine en 1975, casi por casualidad, como secretaria en la película «Pim, pam, pum ¡Fuego!» Su impresionante carrera incluye la producción de 90 películas y series y una larga lista de premios, entre ellos seis Premios Goya por la dirección de producción en «Acción mutante», «Todo sobre mi madre», y «La vida secreta de las palabras», y por la producción en «Volver», «Relatos salvajes» y «Dolor y gloria». Además, en 2018 se convirtió en la primera mujer productora en recibir el Premio Nacional de Cinematografía.
Durante la rueda de prensa, Esther García compartió sus reflexiones sobre su carrera y el estado actual de la industria. Sus palabras revelaron una mezcla de orgullo, alegría y una profunda responsabilidad al aceptar un premio de tal magnitud. Expresó directamente: «Me siento muy orgullosa y feliz de recibir el premio. Es un premio para seguir luchando por un cine que emocione y deje huella en el espectador». Subrayó que, a lo largo de su trayectoria, el cine ha sido un elemento constante en su vida, a pesar de los desafíos que ha enfrentado la industria.
La productora destacó que el proceso de creación cinematográfica es una experiencia de constante movimiento, donde los equipos de directores y actores trabajan en sintonía para dar vida a una visión. Afirmó que este arte no solo es un trabajo, sino una forma de vida en la que la colaboración y la pasión son los verdaderos motores. Habló de la evolución de la industria y de cómo el cine ha ido adaptándose a las nuevas tecnologías y a las audiencias sin perder su esencia. En sus propias palabras, «la industria ha crecido tanto que ya no es necesario salir fuera para grabar. Las nuevas tecnologías lo permiten».
Al hablar de su relación con Pedro Almodóvar, Esther García dejó claro que es una colaboración que trasciende lo profesional. Explicó que su trabajo con el director es un pilar fundamental en su carrera, una relación que va más allá de lo meramente laboral, en la que se comparten sueños y visiones creativas. Esta conexión ha sido una fuente de inspiración y ha marcado gran parte de su camino en el cine. García describió a Almodóvar como un creador incansable con una visión única, y destacó que es un honor trabajar con él.
Uno de los puntos clave de la conferencia de prensa fue la situación de los cineastas españoles en los Oscar. Esther García, con su habitual franqueza, abordó el tema, haciendo hincapié en las dificultades que enfrentan las producciones para obtener el reconocimiento internacional. Afirmó que Sirat es un proyecto con grandes posibilidades de llevarse la estatuilla; “es una película diferente, moderna y que atrapa al espectador” afirmó.

A pesar de los obstáculos, la productora subrayó que el cine español tiene una gran calidad y que hay muchos creadores talentosos que están haciendo un cine de alta calidad. Expresó que «la industria española tiene grandes artistas, pero que es necesario que haya una mayor promoción de sus obras para que puedan ser reconocidas a nivel mundial».
En este contexto, la productora también se refirió a la importancia de la financiación en el cine. Señaló que «la financiación es una cuestión compleja y a menudo difícil, pero que es la base para que un proyecto pueda llegar a buen puerto». Abogó por una mayor inversión en el cine español, y por la creación de políticas que ayuden a los creadores a llevar a cabo sus proyecto, reconoció que es importante tener un gran nombre detrás, como pasa con Almodóvar y la productora El Deseo, pero que hay grandes historias que solo les falta un empujón.
En sus reflexiones finales, Esther García invitó a los asistentes a seguir creyendo en el poder del cine. Se refirió a la sensación de que, a veces, los cineastas «tiran la toalla porque es muy duro, no hay que rendirse», y ella misma se ha encargado de demostrar que no hay que rendirse, sino que hay que seguir luchando por lo que se quiere, y que hay que seguir creando. Expresó su deseo de seguir colaborando con directores y actores que, como ella, «ven en el cine una forma de vida, y que están dispuestos a arriesgarse para contar nuevas historias».
El Premio Donostia a Esther García no es solo un reconocimiento a su trayectoria, sino también un homenaje a su valiente y audaz manera de entender el cine. Su trabajo ha dejado una huella indeleble en el cine español y, sin duda, su legado seguirá inspirando a futuras generaciones de productores y cineastas.










