El próximo 27 de octubre y hasta el 6 de noviembre tendrá lugar la vigésima edición de In-Edit, de la que en breve se dará a conocer un primer avance de programación y cuya primera novedad es In-Edit 360º, un espacio en que el festival ofrecerá propuestas dedicadas a fomentar la creación, edición, distribución y financiación de proyectos relacionados con el documental musical.
Hoy se anuncian las primeras dos actividades que incluirá In-Edit 360º este 2022. La primera In-Edit Talent , un proyecto realizado junto a Reteena y con la colaboración del Festival Cruïlla, Aclam y Acción Cultural, nacido de la voluntad de promover la cultura audiovisual como motor de innovación pedagógica, vehiculando el audiovisual como herramienta de empoderamiento e incentivando una mirada crítica, reflexiva y selectiva entre las nuevas generaciones.
In-Edit Talent ofrecerá una serie de sesiones formativas sobre documental musical, guión, gestión de derechos musicales en audiovisual y perspectiva de género, además de la posibilidad a sus participantes de acceder al Festival Cruïlla para rodar un cortometraje documental sobre alguna de las bandas que actuarán. El resultado final se proyectará en la próxima edición del Festival In-Edit.
Por otro lado In-Edit 360º incluirá por tercer año consecutivo, en colaboración con Kickstarter, In-Progress, una convocatoria internacional para aquellos creadores de documentales musicales que busquen financiación y asesoría para realizar sus proyectos. Esta nueva edición del proyecto, cuyo plazo de inscripción empieza hoy y estará abierto hasta el 15 de julio, amplía su marco de actuación acompañando a los proyectos en su desarrollo y posterior distribución, además de apoyarlos durante su etapa de financiación.
En breve se darán a conocer más actividades de In-Edit 360º así como novedades y primeras confirmaciones para esta edición tan especial del festival.
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El caso de Villa Caprice es un thriller de los que se cocina a fuego lento, con dos protagonistas que a priori no tienen nada en común, pero que finalmente descubrimos que no son tan diferentes. Ambos quieren ganar, a cualquier precio, aunque en el caso de Germon vemos a un abogado que parece estar de vuelta de todo. Con una infancia triste en la que la pobreza fue una compañera de viaje constante, Germon es un hombre solitario, que aún vive con su padre, y que parece estar guiado por un código ético de rectitud que choca frontalmente con el adinerado e implacable Fontaine. Sin embargo, conforme el caso de complica en contra de su cliente, seremos testigos de cómo su abogado será capaz de utilizar métodos cuestionables (como poco) para conseguir su propósito.
¿Un abogado puede defender a matones, narcotraficantes, violadores y asesinos sin ser él uno de ellos?. La película de Bernard Stora nos plantea la duda sobre si este podría defender al poder sin pertenecer a ese mundo. Y, sobre todo, si podría hacerlo sin caer en sus sombras (no, no me refiero a Star Wars). El personaje de Luc Germon es un hombre con una vida acomodada, y aún así se verá inmerso en una vida de lujos y opulencia, que está muy lejos del resto de los mortales. Y, aunque cree tener todo lo que deseaba, descubre que no tiene nada, y que ahora está a la par que los poderosos, y eso le hace sentir diferente.
El poder corrompe, o tal vez la ilusión de este, y El caso de Villa Caprice retrata con crudeza y sin miramientos como la justicia para quienes están más arriba en la pirámide social es muy diferente a la que afrontamos los que estamos más abajo. Y, en medio de todo esta ese abogado que creía tener el control pero que solo es un títere en manos del poderoso. El alma ya no es el libre, y como un especie cuento trágico somos testigos de cómo Fausto campa a sus anchas sin ningún pudor, porque la justicia es impartida por los hombres, y la naturaleza del hombre es débil y maleable como bien nos muestra la película.
El caso de la Villa Caprice es un estupendo thriller que no dejará indiferentes y que nos muestra las fisuras que agrietan el sistema político y judicial, en este caso Francia, pero que podríamos extrapolar a otros países. El poderoso siempre vence, a cualquier precio. La justicia solo queda en las películas.