Damian Lewis y Guy Pearce protagonizan ‘Un espía entre amigos’ (‘A Spy Among Friends’), un drama de espías basado en una historia real: las consecuencias de la deserción del oficial de inteligencia británico de la KGB, Kim Philby, y la compleja relación con su amigo y colega del MI6, Nicholas Elliottt. Un total de 6 episodios que llegarán a Movistar Plus+ a partir del 13 de abril.
La serie adapta el libro de Ben Macintyre, editado en España como “Un espía entre amigos: la traición de Kim Philby”. Detrás de la adaptación está el guionista británico Alexander Cary, que trabajó en varias temporadas de ‘Homeland’.
Sinopsis
Londres, 1963. Nicholas Elliott (Damian Lewis), un importante agente del servicio de inteligencia británica, recibe la delicada misión de vigilar de cerca a su amigo y colega Kim Philby (Guy Pearce), tras salir a la luz que ha estado trabajando para la KGB durante más de 20 años. Elliott debe viajar hasta Beirut para traerlo de vuelta y extraer una confesión. Pero, poco después de su encuentro, Philby deserta a la Unión Soviética sin dejar rastro y Elliott debe volver a Londres con su lealtad bajo sospecha. Mientras intenta encajar la traición personal de su amigo, Elliott se ve inmerso en un concienzudo interrogatorio con el fin de determinar si colaboró en la huida de Philby o si solo ha sido una víctima más de su doble vida.
Las caras de la serie
Damian Lewis, conocido por éxitos como Homeland, Billions y Hermanos de sangre, ganador de un premio Emmy, y Guy Pearce (Memento, La máquina del tiempo, L.A. Confidential), actor icónico de los 90, lo hemos visto en televisión en series como Mildred Pearce (Emmy a mejor actor de reparto), The Innocents, Jack Irish, Cuento de Navidad o más recientemente Mare of Easttown.
Completa el trío como secundaria Anna Maxwell Martin (Philomena, Good Omens, El círculo Bletchley) en el desagradecido papel de Lily Thomas, la interrogadora que examina a Nick Elliott tras la deserción de Philby. Ya la vimos en un papel similar como la fría y despiadada detective de Line of Duty.
¿Quién fue Kim Philby?
Philby («Stanley» era su nombre en clave) pasó a la historia como uno de los mejores espías del mundo. Se le incluyó entre los denominados «cinco de Cambridge», cinco espías británicos reclutados por la Unión Soviética y posteriormente expuestos que filtraron información a la URSS durante la II Guerra Mundial y hasta principios de la década de 1950. Otros nombres famosos de esos cinco fueron Guy Burgess y Donald Maclean.
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El paisano Rubin Stein retoma la idea de su corto del mismo nombre donde los angelitos del título, Tin & Tina, harán mucho de sufrir a Lola y su recién estrenado marido. Para ello tira de nostalgia volviendo a los 80 de manos de la historia de la televisión y de su universo personal en su debut en el largo. Un debut que promete un viaje a una época donde la religión era muy importante y chocaba con la creciente libertad que estaba naciendo en una España en transición. Para ello aprovechará la mirada de Milena, presente en casi todos los planos. Sus ojos nos llevarán de la tristeza a la alegría, de la ilusión al miedo, siempre escrutando a esos dos niños albinos que no sabe por donde van a salir.
Tiene dos partes claramente diferenciadas: una de introducción a esta nueva familia y la segunda de agonía, «tensión y miedo constante de que pueda pasar algo». Milena la considera «una de misterio, con una trama muy profunda. Habla de temas que dan miedo, pero los aborda desde un lugar muy bonito».






Es por esto que, en mi opinión, creo que yo me encuentro dentro del público al que potencialmente va dirigida una película como Oso vicioso -que llegó a nuestros cines el 31 de marzo- la cual trata sobre un oso que consume ingentes cantidades de cocaína por culpa de una mala praxis de unos narcotraficantes que la pierden en el bosque donde vive el animal y que, a la postre, provoca multitud de muertes, ataques y situaciones surrealistas.
Pues bien, aún siendo parte del público al que va dirigida una película como esta no he conseguido encontrarme verdaderamente a gusto dentro de la cinta en prácticamente ningún momento de los algo más de noventa minutos que dura el largometraje dirigido por Elizabeth Banks (Dando la nota 1 & 2, Los ángeles de Charlie).
El por qué de la falta de disfrute viendo una película que lo principal que debería ofrecer es precisamente diversión es complicado de analizar. No es que falle especialmente en nada: Tiene buenos efectos, el oso cumple con creces sin verse cutre o mal hecho, tiene momentos «gores» francamente pasados de vueltas y las típicas situaciones surrealistas a las que los asiduos de este tipo de cine estamos acostumbrados y que le dan la «vidilla» necesaria a este tipo de películas para ir enlazando los distintos ataques unos con otros y creando esa atmosfera en los personajes de la necesidad de sobrevivir a toda costa en una lucha con la criatura de turno.
Ahora bien, aunque en los apartados anteriores cumpla, más o menos, con lo esperado hay en uno en que claramente creo que falla -a pesar de tener a Keri Russell, actriz que me encanta desde que protagonizó la serie The Americans– y es en el reparto.
Estamos ante una peli bastante coral -con un casi cameo del fallecido Ray Liotta- y donde no acabamos de implicarnos en ningún momento con los personajes que nos van presentando. Hay una evidente falta de carisma en prácticamente todos -un Kevin Bacon mismo te levantaría esta película el solito- y es como que al final acabas un poco uniéndote al bando del oso y esperando que acabe por destrozarlos a todos de dos zarpazos. Seguramente, si hubiesen paliado este problema evidente en las interpretaciones y en el desarrollo de personajes con unas escenas muchísimo más locas y exageradas podría haberse camuflado todo este problema con sangre y vísceras por doquier. Pero como tan poco es tan excesiva y violenta como querían hacernos creer en los distintos trailers de la cinta, al final por una cosa o por otra, la casa se nos ha quedado sin barrer.