Dazn, la plataforma global líder de streaming de deporte, ofrece «Fabricando la 33», una entrevista exclusiva con Fernando Alonso en la que el piloto muestra todos los detalles y secretos de la fábrica de Aston Martin. El asturiano, que ya se ha subido al podio en seis ocasiones esta temporada, reconoce que: «La 33 es una motivación para todo el equipo. No creo que por desearlo más vaya a llegar y tampoco creo que haya una posibilidad real de conseguirlo este año, pero siempre habrá alguna carrera que pueda pasar».
Sobre si la racha positiva ya ha llegado a su fin, Alonso ha asegurado que no van a descansar hasta lograrlo: «En Mónaco estuvimos muy cerca y en Canadá también, pero creo que habrá más oportunidades pese a que, siendo realistas, en Red Bull están por encima. La 33 se ha instalado en el equipo y vamos a intentarlo cada fin de semana, aunque sea imposible».
Durante su recorrido por la fábrica de Aston Martin, el bicampeón del mundo ha explicado que no estaría donde está si creyese que la 33 no fuese a llegar: «Cada cosa que hago en la vida es porque pienso que voy a ganar. Si voy a jugar un partido de tenis o fútbol y creo que mi rival es mejor que yo o me va a ganar, no voy. En el motor es lo mismo, y creo en este equipo. No sé cuánto tiempo nos va a llevar ganar, pero pienso que lo vamos a hacer en un futuro».
El líder del plan y de la misión
Un gen competitivo que afirma compartir con la escudería británica: «La filosofía en Aston Martin es buscar la excelencia en todo lo que haces, ya que para marcar la diferencia y tener un poco más de prestaciones que todos tus rivales necesitas buscar algo más». Y para ello, su compromiso con las más de 800 personas que trabajan para el equipo es total: «Me gusta ser la sombra de los ingenieros y estar en todo, ver todos los detalles del coche y que todo está funcionando y hacer de policía para que todo el mundo esté trabajando. Me gusta estar encima de ellos y que todos trabajemos hasta la última hora».
En Fabricando la 33, Alonso ha puesto en valor la inversión de Aston Martin para el desarrollo de un coche que aspira a ser campeón gracias a unas máquinas que trabajan sin descanso las 24 horas del día para fabricar todas y cada una de las piezas del monoplaza: «En los hornos se introduce el carbono en fibras envasadas al vacío y salen las piezas ya fabricadas. Antes solo se podían hacer piezas pequeñas, ahora mismo entraría todo el suelo o incluso el chasis entero. Hemos pasado de encargárselo a terceros a poder hacerlo en casa y esto es un reflejo de la inversión y la apuesta que se está haciendo».
Además, ha destacado la importancia de la labor del piloto en el proceso de elaboración y evolución del coche: «Hay muchas piezas que salen del piloto, ya que, aunque no la idea física pero sí la espiritual, han salido de tu boca. Cuando funcionan te sientes muy orgulloso».
La Alonsomanía, un fenómeno social
Sobre el fenómeno que ha experimentado en las redes sociales, Alonso asegura que: «Vivimos en un mundo digital y sería un error no sumarse. Hay que tener sentido del humor y reírte de ti mismo. Tengo mucha suerte del cariño que recibo». Sin embargo, no todo se queda en Internet, ya que ha reconocido que: «Hay mucha gente que me para por la calle y me da las gracias y se me olvida si les habré hecho algún favor. Pero me las dan por esas mañanas madrugando para ver Australia, por llevarme en verano al chiringuito para ver las carreras… Siempre me ha sorprendido y me ha chocado».
El sueño español se vive en Dazn
Tras haber vuelto a hacer soñar a los aficionados del Gran Circo con victorias, y por qué no, con un nuevo título español, las luchas de Fernando Alonso y Carlos Sainz se viven en Dazn. El próximo Gran Premio de los Países Bajos, que se celebrará el último fin de semana de agosto, se podrá seguir al completo en Dazn. F1.
Mientras tanto, los mejores contenidos del Mundial se pueden disfrutar en Dazn. Además de revivir con Víctor Abad los grandes momentos del GP de Bélgica en la última entrega de Código F1, o conocer los detalles de los límites de pista con Albert Fàbrega y sus Fàbregalecciones, también está disponible True Driver: Un hombre de muchas misiones, una entrevista exclusiva con Lewis Hamilton en la que el siete veces campeón del mundo asegura que no le importaría volver a compartir equipo con Fernando Alonso.
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Como parte de esta nueva corriente, que en mi opinión tan bien está sentando al cine social y basado en hechos reales, tenemos cintas más que reivindicables como Figuras ocultas, Persépolis, Ellas hablan o Las buenas compañías a la que se une la cinta que nos atañe hoy y que no es otra que Todas somos Jane que llega a nuestra cartelera este 4 de agosto y que, con Phyllis Nagy al mando (Guionista de la maravillosa Carol, cinta que os recomiendo muchísimo y que tenéis en España disponible tanto en Filmin como en Prime Video), demuestra que con talento y un muy buen reparto se pueden hacer grandes cosas.
La cinta se estructura en dos partes claramente diferenciadas. En la primera parte tendríamos algo del estilo de la maravillosa película francesa El acontecimiento (disponible en Movistar Plus+), basada en el libro homónimo de la flamante ganadora del Nobel Annie Ernaux. Es decir, tenemos la historia de una mujer que necesita abortar y que, debido a unas normas sociales más que cuestionables, se le niega ese derecho. A pesar de que, en el caso de la película que nos atañe, encima está en riesgo la vida de la madre.
La cinta estructura esos 45 primeros minutos casi como una cinta de terror. Con reuniones de comités médicos repletos de hombres y donde se habla de la paciente como si no estuviera delante, silenciándola completamente, y donde acabamos viendo la escena del aborto y se palpa en el ambiente el miedo de la protagonista. El trabajo en esta primera mitad de película de Elizabeth Banks es digno de aplauso y, sinceramente, está absolutamente excelsa.
Posteriormente, la cinta da un giro y pasa de ese «terror» sobre lo injusto y el miedo a las represalias a una cinta muchísimo más política. Toda la segunda mitad de película está completamente construida alrededor de esa organización secreta que se dedicaba a intentar ayudar al máximo de mujeres posible a llevar a cabo un aborto en las mejores condiciones, dentro de las propias limitaciones que tenían por estar moviéndose en la ilegalidad y aún a riesgo de acabar en la cárcel para todas las que participaban.
Aquí abandonamos la historia más personal de Joy y pasamos a hablar de todas las mujeres que estaban en una clara situación de desamparo y de los problemas que una sociedad como la norteamericana tenía en los años, con la revolución «hippie» golpeando fuerte y multitud de grupos que hasta la fecha habían sido discriminados buscando reclamar su espacio.
Es en este contexto y utilizando el recurso de pasar de lo personal a lo global cuando la película se llena de multitud de discursos rimbombantes, diálogos tremendamente afilados y discusiones sobre el criterio que se debería o no tener para elegir a las pacientes, hecho que la hace elevarse en algunos momentos en complejidad e interés pero que la hace pecar de caídas de ritmo también.
En cualquier caso, es más que evidente que estamos ante una de esas cintas que yo catálogo de «necesarias» -si es que hay algo necesario en el cine- que descubrirá una realidad a muchos de los espectadores que la vean y que no deja de estar hablándonos del pasado pero poniendo un claro ojo en el futuro. Máxime cuando a día de hoy, en estados unidos, el aborto ha vuelto a estar prohibido en la mitad del país.
