Esta semana llega a Prime Video «Fallout», la serie basada en la exitosa saga de videojuegos postapocalípticos con millones de seguidores. Esta promete ser una de las grandes apuestas de la compañía de streaming para los próximos años, que ha puesto toda la carne de mutaracha en el asador, llegando a estar planeando ya la segunda temporada de la misma cuando la primera acaba de ver la luz. Nosotros hemos tenido la oportunidad de disfrutar a lo grande de los dos primeros episodios en su premiere, así que aquí va nuestra opinión.
La historia no nos lleva a ningún lado que los fans de los juegos no hayan visto antes: un mundo devastado tras un apocalipsis nuclear, donde los supervivientes luchan por sobrevivir en un entorno hostil. Aquellos que siguen en pie, o en lo que se hayan convertido, se agrupan en facciones y grupos de todas las formas, tamaños y colores, cada uno luchando por tener un trozo del irradiado pastel.
En esta ocasión, y a diferencia de la versión jugable, la trama se centra en tres personajes principales: Lucy (Ella Purnell), una moradora de refugio obligada a aventurarse en el mundo exterior; Maximus (Aaron Clifton Moten), un miembro de la Hermandad del Acero en busca de reconocimiento; y el genial cowboy necrófago interpretado por Walton Goggins, un auténtico robaescenas y uno de los personajes más carismáticos de la serie.
La gran fuerza de Fallout radica sin duda en su mundo, que se siente más vivo que nunca. Lleno de posibilidades y referencias para los seguidores de la saga, es un mundo que rezuma potencial y radiación a partes iguales. La icónica estética de mediados del siglo XX se traslada perfectamente del videojuego a la serie, haciendo que cada escena sea una delicia visual llena de detalles y referencias cuidadosamente colocadas. Mención especial a todas las escenas en las que salen las servoarmaduras, abriendo ojos y bocas a partes iguales por toda la sala.
Jonathan Nolan, hermano de Christopher, lleva la batuta de esta caótica orquesta con maestría. Manejando los hilos como un experto marionetista, logra sacar lo mejor de cada situación y personaje. Se nota el cuidado y la dedicación que ha puesto en la serie, y no podemos esperar a ver qué más nos tiene preparado para esta particular aventura, apoyándose en el éxito de Westworld para ofrecernos una historia que bebe de las referencias al western, pero en un nuevo universo.
En resumen
Fallout no es solo una excelente adaptación de la saga de juegos, sino que también es una gran serie por derecho propio. Esta especie de western postapocalíptico en un mundo lleno de mutantes y cucarachas gigantes promete mucho. No solo consigue cautivarte con lo que ves, sino que también te incita a explorar más y descubrir el vasto potencial que este fascinante mundo tiene para ofrecer. Esperemos que este se materialice en futuros episodios pues, sin duda, estaremos aquí para verlo.








He querido mencionar el origen de la directora y coguionista de la película porque creo que es importante. HLM Pussy no solo habla del feminismo o la sororidad. Habla de la diferencia de clases y de razas, y de cómo esto afecta al feminismo. De cómo cambia la percepción del feminismo según las gafas que lleves o te hayan impuesto, según si eres rica, pobre, blanca, negra, cristiana, árabe, judía. La lucha feminista no es igual de fácil para todas, ni igual de efectiva.
En la película, Amina, la chica privilegiada por ser rica y blanca a efectos sociales (en realidad es mestiza, pero su padre, árabe, se esfuerza en ocultarlo), es quien encabeza una lucha que, en un principio, Zineb y Djeneba rechazan. Lo hacen por miedo, pero también porque sienten, en cierto modo, que Amina no merece formar parte de esa lucha, mucho menos encabezarla, porque aparentemente ella no la necesita. No obstante, desde el colegio «de ricos» donde meten a Amina, vemos que cualquier chica, independientemente de su raza o clase social, puede sufrir acoso.
«En una noche negra. En una piedra negra. Una hormiga negra. Dios la ve». Esta frase retumba una y otra vez en la cabeza de Zineb, la chica que sufre el acoso. Es como si pidiese un milagro, que esa situación desaparezca, que todo vuelva a ser como antes -ella misma lo verbaliza-, pero sin tener que enfrentarse a ello. Tiene demasiado miedo, incluso vergüenza.
La luz sobre esa hormiga, que permite que todo el mundo la vea, son las redes sociales. Estas se plantean como el nuevo medio para la lucha feminista y, al mismo tiempo, encarnan la perspectiva desde la que el film retrata el feminismo: la adolescencia. Ya en el título de la película, HLM Pussy, vemos esa nueva propuesta feminista que está surgiendo, más provocativa y, necesariamente, más inclusiva.


