«Los Muértimer», la nueva película producida por Telecinco Cinema y Álex de la Iglesia (Pokeepsie Films), ha iniciado su rodaje bajo la dirección de Álvaro Fernández Armero («Ocho Apellidos Marroquíes», «Si Yo Fuera Rico», «Sentimos Las Molestias») y con un reparto integrado por Víctor Clavijo, Alexandra Jiménez, Fele Martínez, Belén Rueda, Pepe Lorente, Diego Montejo, Iratxe Emparan y Melani García.
Con guion de Jelen Morales, el filme es un relato de misterio, terror y humor fúnebre basado en la exitosa trilogía de cómics Los Muértimer de la joven ilustradora francesa Léa Mazé, nominada a los prestigiosos Premios de la Industria del Cómic Will Eisner de Estados Unidos y presente en la selección del Festival Internacional de Cómic de Angoulême. Además, ha sido reconocida en 2018 con el Premio al Mejor Cómic Infantil por la Asociación de Periodistas y Críticos de Cómic de Francia, entre otros galardones obtenidos en su país.
Los Muértimer, que narra la historia de cinco amigos que descubren una trama de robos de joyas en un cementerio sin que ningún adulto los crea, reúne de nuevo a los productores Telecinco Cinema y Pokeepsie Films tras el éxito de Perfectos desconocidos y El Cuarto Pasajero. Su rodaje se desarrollará durante siete semanas en diversas localizaciones de Vizcaya.
Sinopsis
Gabi (Iratxe Emparan) llega desde Francia como estudiante de intercambio a un pequeño pueblo en el imaginario Valle de Murrieta, en el norte de España. Se aloja en casa de Nico Mortimer (Diego Montejo) y de los padres de este, Marisa (Alexandra Jiménez) y Sebastián Mortimer (Víctor Clavijo), que están al frente de la funeraria de la localidad, situada junto al cementerio municipal. Los dos chicos sufren bullying en la escuela debido al peculiar oficio de la familia Mortimer, más conocidos por los lugareños como «Los Muértimer». Por esta razón, casi siempre se refugian en el cementerio, el único lugar donde nadie se mete con ellos.
Un día, Pol (Pepe Lorente), el tallista de lápidas, les cuenta una de las muchas historias paranormales que oculta el cementerio y deciden investigar. El hallazgo de un cadáver ensangrentado y unas joyas robadas los devuelven a la realidad. Cuando alertan a los padres de Nico del cruel asesinato, alguien ha limpiado la escena del crimen y huido con el botín, por lo que nadie los cree. A partir de ese momento Gabi y Nico reciben varias amenazas de muerte. A pesar del terror que supone sentirse vigilados, están dispuestos a descubrir la verdad, aunque eso signifique poner en riesgo sus vidas y entrar de lleno en el sombrío mundo de los adultos.
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Civil War parte de la premisa de que en Estados Unidos se ha desatado una terrible y cruenta guerra civil. Hay una serie de estados que se han sublevado ante el gobierno y su presidente y están intentando tomar el control de la capital -y eliminar al presidente actual- para pasar a gobernar ellos. Lo primero que debemos saber de esta cinta es que, a diferencia de otras que tratan conflictos bélicos, aquí no vamos a ver la perspectiva de los soldados, sino que Garland pone el foco en un grupo de periodistas que tienen que cruzar una gran parte del país en busca de una entrevista al presidente antes de que acabe la guerra. Así que tiene un esquema de «road movie» en algunos momentos, pero, obviamente, introduciendo la crudeza, el terror y el peligro que provoca una guerra de este estilo en un viaje como ese.
Considero que uno de los puntos fuertes de Civil War es su capacidad para quedarse un poco al margen de las motivaciones del conflicto en sí, para darle el peso a las consecuencias del conflicto. Durante la cinta nos damos cuenta que no tenemos nada claro quién es quién en esta guerra. Cuáles son los bandos o qué es lo que lo ha detonado todo. Y esa decisión de guion de dejarnos a oscuras es la muestra de que a Garland no le interesa el quienes sino que le interesa el por qué. La forma como la narración va avanzando, los momentos absolutamente terroríficos -como el que protagoniza Jesse Plemons que con cinco minutos se adueña de la película- o esos momentos de incomprensión total sobre lo que está ocurriendo como el que está relacionado con un francotirador nos demuestran que estamos ante una cinta que denuncia lo irracionales que son las guerras y lo arbitrarias que pueden llegar a ser. La gente se dispara porque sabe que, sino lo hace, el enemigo lo hará y para ello difumina en su cabeza a ese enemigo como si fuese un ente y no una persona de carne y hueso como son ellos. Despersonalizando al enemigo para que le resulte más fácil vivir con la violencia y la muerte que se están desatando a cada segundo. Creo que este pilar donde se apoya la cinta es tan firme que todo el resto de la película puede apoyarse encima sin temor a que vaya a caer.
Por otra parte, la cinta no se queda solo ahí, sino que también tiene otro fuerte pilar al que agarrarse para narrar la complejidad de un conflicto tan total como este. Y es que también nos habla de hasta que punto podemos ser capaces de llegar para llevar a cabo lo que creemos que debemos hacer. La persecución de la imagen perfecta, de poder narrar lo que ocurre a toda costa hasta el punto de ponerte en riesgo tanto tú mismo como a tus compañeros y el hecho de ir traspasando pequeñas líneas rojas buscando hacer tu trabajo es la otra gran trama de la cinta y se refleja especialmente en los personajes de Kirsten Dunst y Cailee Spaeny -ojo a esta chica que apunta alto a pesar de ser tan joven- cuyos papeles retratan el descreimiento de quien lleva toda una vida haciendo esto en comparación a la idealización de la juventud del que comienza y es capaz de convertir el miedo en energía para llevar a cabo el trabajo. Consiguiendo, a la postre, que ambos personajes sean las dos caras de una misma moneda que está dando vueltas en el aire constantemente.
Todo esto Garland lo adereza con una dirección a la altura de un maestro y un uso del sonido particularmente llamativo con el que es capaz de provocar hasta algún «jump scare» sin ser esto una película de terror -aunque sí es terrorífico todo lo que se narra-. Consiguiendo, a la postre, que estemos ante una cinta con un guion cuidadísimo, que no da puntada sin hilo, pero cuyas formas en las imágenes que crea a veces se imponen a ese guion buscando la metáfora no solo en lo que se dice sino en cómo se rueda y se muestran algunas escenas. Esto nos lleva, para mí, al único pequeño punto negativo de la película y es que, sin entrar en spoilers, creo que hay una escena hacía el final donde Garland quiere ejemplificar tanto desde lo visual su mensaje que acaba por construir una escena de una forma que pierde un poco el realismo y la lógica que tiene todo el resto del metraje. Esto no quiere decir que la cinta se caiga por ello, pero si que me ha resultado francamente llamativa esa decisión de puesta en escena para conseguir llegar hasta el final en su planteamiento.


