El acuerdo entre el presidente de Telefónica, César Alierta, y el de Prisa, Jesús Polanco, para integrar Vía Digital en Canal Satélite Digital (de Sogecable, que gestiona Prisa) tiene en vilo a la industria de satélites. Hispasat, la empresa española de satélites fundada en 1989, se juega su supervivencia si pierde el negocio de la televisión de pago en España. Telefónica y Vía Digital representan actualmente el 40% de sus ingresos y su continuidad está teóricamente en el aire tras el acuerdo entre Alierta y Polanco.
Pero sólo en teoría. Hispasat, una empresa controlada en la práctica por el Gobierno, está jugando fuerte sus bazas frente a Astra, líder mundial de satélites con sede en Luxemburgo. La españolidad de Hispasat y la disposición del actual presidente de esta empresa, Pedro Antonio Martín Marín, a pasar a dirigir Admira la división de medios de comunicación de Telefónica a las órdenes de Alierta, no presagia nada bueno para los intereses de Astra.
Vía Digital opera con Hispasat, pero Sogecable, que es la empresa compradora en la operación que se avecina, recurre desde su fundación a Astra para llevar a los hogares Canal Satélite Digital. Esta relación tradicional entre Astra y Polanco no es un compromiso eterno. En el anterior intento de fusión, hace cuatro años, Sogecable accedió en las negociaciones que quedaron inconclusas a que la nueva plataforma única recurriera a Hispasat.
En juego están los 2,5 millones de abonados que tendrá la nueva Sogecable y los que llegarán para una empresa llamada a dominar la TV de pago en España. ¿Cuál será la elección? «Es pronto para decirlo, esos detalles se concretarán una vez que el acuerdo reciba todas las autorizaciones oportunas», coinciden fuentes oficiales de Sogecable y de Admira.
Cambiar las antenas
La teoría es que la empresa que vende no impone condiciones y que es más barato cambiar de orientación las antenas de los 800.000 abonados de Vía Digital que las de 1,7 millones de Canal Satélite más Canal Plus Digital.