Deberá adaptarse a un mercado en régimen de libre competencia y se centrará en contenidos de calidad que aporten información, cultura, entretenimiento y educación de forma gratuita.
Los datos de última hora son tozudos y de sobra significativos: Televisión Española continúa siendo el canal que más inversión publicitaria acapara. También mantiene la mayor cuota de audiencia. Pero esta situación cambiará cuando se implante un modelo diferente de servicio público basado en los nuevos aires de régimen de libre competencia que azotan también al sector audiovisual.
Del total de 2.315,2 millones de euros invertidos en 2003 en publicidad, Rtve ingresó en sus arcas 697,2. Su inmediato seguidor, la cadena privada Antena 3 TV, obtuvo 150 millones menos de la tarta. Sin embargo, la cadena pública tiene una deuda de 6.200 millones de euros que será asumida por el Gobierno. Para colmo las televisiones públicas autonómicas siguen parecidos derroteros.
Éstos son algunos de los indicadores que ahondan en el problema de la distorsión para la competencia que supone la doble financiación de las televisiones públicas, tal y como está planteada y de acuerdo con las repetidas denuncias que se han hecho desde el sector privado. ¿Quiere esto decir que deba o vaya a desaparecer la televisión pública?. No parece que sea el caso, a juzgar por las posiciones y propuestas que se registran en sectores políticos, empresariales y profesionales coincidiendo con el periodo electoral.
En la UE tampoco se plantean la posibilidad de eliminar de un plumazo la televisión pública. En 1997, a través del Protocolo de Ámsterdam, quedó claro que cada Estado debe definir la función de servicio público y el sistema de financiación, aunque deba sujetarse al principio de proporcionalidad, es decir, que únicamente se financie con subvenciones lo que es estrictamente función de servicio público.
La televisión pública es uno de los principales activos del mercado de la comunicación en España y a la vez el mayor foco de discusión y contradicciones. Los problemas se plantearon al final de la década de los ochenta cuando el monopolio de RTVE comenzó a resquebrajarse con la entrada en la competencia de canales autonómicos y, sobre todo, los privados. La situación se ha hecho todavía más compleja a partir de 2000 con la entrada de nuevos canales y la amplificación de los ya existentes como consecuencia del nuevo entorno digital.
Los problemas de modelo y competencia de mercado no han llegado solos. Es un hecho reconocido el uso partidista que han hecho de las televisiones públicas las fuerzas de distinto signo que han gobernado.
Contenidos
Por otra parte los contenidos, que tienen que establecer, al menos teóricamente, las diferencias entre una televisión pública de la que no lo es, tampoco han sido los más adecuados. ¿Se impone un cambio de modelo de servicio público? Algunas comunidades autónomas han ensayado aproximaciones contratando al sector privado determinadas actividades de servicio público. Tal es el caso de la televisión canaria que ha contratado al grupo Prisa para que le suministre la producción de una gran parte de la programación a través de la empresa Sociedad Canaria de Televisión Regional.
Por su parte el Gobierno Foral de Navarra, que decidió no crear una televisión autonómica, sacó a concurso dos cadenas digitales que fueron adjudicadas al grupo Prisa y al empresario periodístico Méndez Pozo, imponiendo a cambio una serie de exigencias de cumplimiento de condiciones de servicio público. Algo similar hizo el Gobierno de La Rioja, que ha adjudicado otras dos cadenas digitales a Vocento y a la COPE. Por otra parte, la Comunidad de Madrid adjudicó una estación digital a Vocento y otra a Quiero TV, que desapareció aunque se mantiene la licencia.
La desidia y pasividad de los sucesivos Gobiernos a la hora de afrontar el cambio de modelo de televisión pública parece tocar a su fin. Las nuevas corrientes regulatorias comunitaria y española tienden a dar el paso de considerar la televisión como servicio público a considerarla como servicio de interés general. De acuerdo con este cambio de clavija, la televisión se prestará en régimen de libre competencia, salvo el servicio público, que podrán prestarlo tanto los canales públicos como el sector privado.
Revisión
Distintos analistas señalan que la consideración del mercado de la televisión como un sistema de libre competencia, similar al que rige el de las telecomunicaciones, hará que la televisión de servicio público deje su actual protagonismo, su permanente ocupación del primer plano del paisaje audiovisual, para ocupar una segunda o tercera fila.
Aunque no lo ha hecho explícito en el programa electoral, el PP tiene en el cajón de sus proyectos más o menos inmediatos la propuesta para una nueva televisión pública que se apoya en estos puntos. Aprovechará para ello el borrador de proyecto de Ley del Audiovisual que estuvo a punto de tomar forma en la legislatura ya acabada. Si quien es llamado por las urnas a gobernar es el PSOE la revisión del modelo de televisión pública se llevaría a la práctica todavía con más urgencia.
El servicio público se vincula a criterios de…
El servicio público de televisión en la era digital es definido por distintos actores del sector, tanto comunitarios como españoles, por una serie de características que persiguen sobre todo la rentabilidad social, aunque ésta deberá compatibilizarse con la eficiencia económica.
En relación con los contenidos el servicio de televisión pública se asocia con programas de calidad y excelencia frente a los programas basura que a menudo ofrecen determinadas cadenas privadas.
También se le pide capacidad de innovación y creatividad, en especial en lo referente a las nuevas tecnologías. Por otra parte se plantea la necesidad de mantener la independencia de los gobiernos de turno. Quedan también cubiertas las actuales obligaciones de servicio público de apoyo a los valores constitucionales, promoción de la diversidad cultural y lingüística, protección de los menores. En definitiva, se debe poder acceder de forma gratuita a un conjunto equilibrado de contenidos de información, cultura, educación y entretenimiento.
Cómo es ahora la TV pública…
Naturaleza del servicio: es un servicio público esencial de titularidad estatal. Gestión: corresponde a la Sepi. En el ámbito autonómico es de los canales autonómicos. Control: lo ejerce el Congreso de los Diputados. Los parlamentos autonómicos, sobre las televisiones regionales. Financiación: Rtve con los presupuestos generales del Estado, ingresos de sus actividades y publicidad. Los autonómicos, además, tienen subvenciones.
…y cómo será
Naturaleza del servicio: se introduce el concepto de servicio de interés general. Gestión: se mantiene igual pero el sector privado podrá contratar servicio público. Control: se ejerce de la misma manera que hasta ahora. Financiación: tanto el sistema público estatal como las cadenas públicas autonómicas se financiarán con los presupuestos públicos, actividades propias y una parte de publicidad tasada y que no distorsione el mercado.