Permitirá la venta y arrendamiento de canales con el objetivo de garantizar la supervivencia de todos tras el apagón analógico de 2010.
Se había convertido en uno de los temores más denunciados por los operadores privados de televisión: con el actual marco normativo, en 2010 se podrán ver en cada territorio autonómico entre 44 y 52 canales digitales hertzianos, con un mercado publicitario que en la actual coyuntura no para de caer. ¿Es sostenible o hay que reducir canales como sea?
Las reuniones a puerta cerrada entre Gobierno y televisiones han servido, entre otras cosas, para encontrar una solución al problema que, en la práctica, se resume en permitir la compraventa y el arrendamiento de canales.
Para ello, la primera modificación necesaria es de tipo legal. Hasta ahora, y según recoge la Ley 10/1988 de Televisión Privada, la televisión es un servicio público esencial, cuya titularidad corresponde al Estado. Por ello, el Gobierno es el encargado de, mediante concurso público, otorgar las concesiones, que obligan a la explotación directa de ese servicio público que, además, es intransferible.
Con la nueva ley audiovisual, la televisión pasa de ser un servicio público esencial a un servicio de interés general. Esto implica, básicamente, que se amplía el campo de actuación de los operadores de televisión, antes restringido a lo que dispusieran los pliegos de concesión, al tiempo que se limita la intromisión de las autoridades regulatorias. Además, también se alarga el tiempo de explotación que pasa de 10 a 15 años.
Regularizar situaciones
Desde el punto de vista de los operadores, este cambio permitirá una concentración en el sector. Pero también concede rango legal a actuaciones que ya existen. Un caso paradigmático es el de Sony Entertaiment, que explota un canal de los dos que tiene Veo TV (propiedad de Unidad Editorial). Y Disney, que hace lo propio con Net TV, con la diferencia de que la empresa americana ha entrado en el accionariado de la compañía propiedad de Vocento.
Pero el Gobierno tampoco está dispuesto a que esta tendencia se generalice y las televisiones acaben en manos extranjeras. Por esta razón, la futura ley introduce dos novedades. La primera tiene que ver con el principio de reciprocidad: dejar entrar a un empresa, en cuyo país de origen una española tendrá la misma oportunidad.
En segundo lugar, se impone la limitación de no poder arrendar o vender más de la mitad de la capacidad del múltiplex digital (compuesto por cuatro o cinco canales analógicos) que, a partir del apagón analógico de 2010, disfrutarán los seis operadores privados de ámbito nacional (Telecinco, Antena 3, Cuatro, La Sexta, Veo TV y Net TV). No obstante, si se supera ese límite, el operador en cuestión perderá la posibilidad de renovar la licencia. Y todo ello bajo la atenta mirada del futuro Consejo Estatal de Medios Audiovisual.
Con estas medidas se trata de dar oxígeno a aquellos operadores en dificultades para dotar de contenidos a los cuatro canales que empezarán a explotar a partir de 2010. Los primeros nombres que suenan que estarían dispuestos a deshacerse de ancho de banda son los de las dos televisiones 100% digitales: Net TV y Veo TV.