La memoria, el hogar y la relación con nuestras raíces atraviesan «Benigno», una película presentada en la sección Alquimias de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). Rodada en Super 8, la obra se acerca a la cotidianidad de su protagonista a través de una mirada que combina el carácter artesanal del cine analógico con una reflexión sobre la soledad, el envejecimiento y la vida en comunidad.
Su director, David Baute, profundiza en las particularidades de un rodaje desarrollado durante varios años, la importancia de preservar las rutinas de Benigno y la relación personal que mantiene con la historia. Una conversación sobre el valor de las pequeñas cosas y la necesidad de conservar aquello que une a las personas con su pasado.
«Benigno» se presenta en la sección Alquimias de la Seminci, que apuesta por un lenguaje cinematográfico más diferente y experimental. Viendo la película, especialmente por ese tratamiento en Super 8, creo que encaja perfectamente en esta sección. ¿Por qué decidisteis rodarla con este formato, que tiene unos planos y una textura tan característicos?
Sí, la verdad que bueno, la historia, como has visto la película de temporada la más. Sí, sí, directamente como la historia. bebe mucho de lo que es la. Sí, sí, sí. la memoria, también el hogar, toda esa transmisión que tiene que ver con ese pasado vivido de una casa, de un hogar, pues por ahí creíamos que un formato que se acercara mucho a eso era el Super 8, que no deja de ser un formato como casero, un formato que se usa durante mucho tiempo para trabajo a nivel cinematográfico también, pero a nivel nivel, digamos familiar para la cotidianidad, para esa actividades del día a día, para esos festejos populares de mi casa, de mi barrio y y de alguna manera creíamos que era un formato que le iba bien a esta película.
Luego también creíamos que le iba bien por el tipo de fotografía, que como tú bien dices, a nivel visual de una textura, muy especial destacaban unas luces muy especiales, un color muy especial. Siendo verdad también que es muy complejo firmar con Super 8, porque realmente nunca ves el proceso, nunca ves lo que estás filmando. no tenemos la opción de visionar eso, se firma Y son películas, además de dos minutos y medio. Casetes de dos minutos y medio que da para eso y ya luego tienes que enviar a laboratorio, esperar un mes que te llegue la película y ahí sorprenderte con la magia del cine.
También era bonito esta película fue bonito por ese proceso más artesanal, ¿no? De esperar luego el resultado y que surgía de ahí, ¿no? A veces nos sorprendía gratamente la propia película, a veces no, a veces pasaban cosas que bueno, que no eran que no eran las que esperábamos, pero en general sí que estábamos muy contentos con generar esa textura a partir del Super 8 y sobre todo con ser dialogar la historia de Benigno, su cotidianidad, su hogar con ese formato Super 8 que creíamos que de alguna manera, pues bueno, es algo que lleva implícito.
Estamos en un momento de grandes avances tecnológicos y de cierta obsesión por los formatos más espectaculares. Por ejemplo, la conocida apuesta de Christopher Nolan por el IMAX. Sin embargo, creo que películas como» Benigno», rodadas en Super 8, permiten recuperar esa esencia del cine más clásico, pero desde una mirada actual. ¿Tienes también esa sensación de que estos formatos ofrecen una especie de oasis frente a la sobreestimulación visual que encontramos hoy en día?
Sí, totalmente. Yo creo que bueno, te lo has dicho muy bien, ¿no? Ahí lo podemos llevar al terreno de la vida actual también y es lo que pasa con el mundo digital, ¿no? El mundo digital también te permite grabar y grabar muchas horas y tal, mientras que este tipo de películas de soporte que es más tradicional te acota mucho las cosas, pero para bien, yo creo, porque te concentras más en el proceso creativo, Es decir, no es esto de que bueno, enchufe una cámara, lo voy a grabar y venga, vamos a repetir cosas y a ver qué sale y a ver qué surge, ¿no? Sino que como un poco los pioneros del cine vamos a pensar ya a repensar qué queremos hacer, a qué hora es esta luz, a qué hora es estas cosas, porque esta es la toma, ¿no? Y esta tiene que valer y bueno, se puede repetir a lo mejor o a lo mejor no y es este el momento y creo que eso también en el propio ritmo del rodaje lo hace más sostenible, ¿no?
Hacer que convivas más también con la persona, con la que estás, te lo lleva todo como un mundo más de artesanal, ¿no? Quizás como más humano también, ¿no? Ese formato te lo lleva todo también lo traslada a lo humano, ¿no? al cuidado de las personas, al cuidado del equipo de trabajo.
Y en ese sentido yo creo que bueno que estamos muy contentos por eso, por un lado es verdad que también nos gustaba esa textura y creo que la conseguimos, lógicamente, yo no voy a descubrir a Mauro verse como director de fotografía.
Y y por otro lado, es verdad que también nos interesaba, pues como jugar dentro del proceso de esta película con ese tipo de formato, porque la película además ha ido construyendo poco a poco, ¿no? A nosotros no firmamos de una manera tampoco. convencional, digamos, bueno, vamos a meter unos cuatro o cinco meses con esta película, ¿no? sino que esta película fue un proceso de cuatro o cinco años donde rodábamos dos semanas de repente, parábamos, veíamos sobre eso que veíamos, dialogábamos, la gente del equipo de guion, un poco de arte, de fotografía, veíamos cómo construir sobre eso dentro de la vida de benigno, ¿no porque nosotros no queríamos alterar tampoco la vida de Benigno, que fue una circunstancia como muy curiosa, porque él tiene su vida o sus rutinas como muy instadas, ¿no?
Él tiene su cigarro a tal hora o su desayuno a tal hora o su huerta a tal hora y él las cumple y la sigue cumpliendo a rajatabla al minuto, Entonces a nosotros teníamos que movernos en su entorno, ¿no en su día a día, ¿no? Y dentro de ese día a día, pues cómo seguíamos construyendo capas para que eso que habíamos firmado nos diera algo más y algo más y algo más. Y entonces fue un proceso pueblito de construcción de guion mientras se iba firmando.
Durante la película hay planos de «Benigno» en sus momentos más cotidianos, como cuando se baña, y otros del paisaje, las casas, el mar o las montañas, que me recordaban mucho a un cuadro. Es verdad que el Super 8 tiene esa textura casi pictórica. ¿Había alguna referencia concreta a la pintura o al arte para construir esas imágenes, o es más una interpretación mía como espectador?
No, hay un poco las dos cosas. Por un lado es verdad que nosotros también los procesos de investigación solemos acercarnos mucho a la pintura, y a ver cosas que de alguna manera lo llevamos al imaginario de la película. ¿no? Es verdad que el benismo, por otro lado, marca su espacio, su lugar, un poco sus rutinas y hay que construirlo ahí, ¿no? Y es verdad, por otro lado que Maduro es una persona que le gusta también generar esos retratos más clásicos, ¿no? desde los cinematográficos.
Entonces es un poco uniendo esas tres patas, pues creo que como bien dices, se van generando esas secuencias un poco que son retratos pictóricos, ¿no del día a día de benigno. El pueblo es muy pintoresco también, ¿no? lo hace también así, la casa, el hogar, el propio Benigno creo que tiene también una forma de no solo físicamente, sino de actuar, de ser como es, que también lo lleva como un terreno así que se nos fue parecer a un cuadro de de algún artista del siglo XVII, XIX, o sea que todos esos elementos confluyen para que a nivel visual sea una obra artísticamente muy cuidada, y eso es lo que hemos también querido proteger dentro de la película, siendo un guion o una historia que surge con la naturalidades de la persona, y que su vida y que es un retrato de su vida, pero a la vez acompañarlo de un cuidado, no solo tampoco, quiero solo quedar con la parte fotográfico, sino también en el se ha hecho un trabajo con el sonido también muy interesante, a través de los propios sonidos que se generaban en ese espacio de la vuelta, del cuarto de labranza, de la casa y tal, pues has construido un mundo también en el diseño sonoro que enriquecía la película.

Hay algo que me llamó especialmente la atención durante la película: esa sensación de soledad, incluso de cierta tristeza, que rodea a Benigno, pero que en ningún momento busca provocar pena. Al contrario, también vemos su vitalidad, sus rutinas, los cigarros, los baños o las escenas con la tortuga. ¿Todo esto estaba pensado desde el guion o fue surgiendo durante el rodaje a medida que conocíais mejor su día a día?
Sí, no, no, no, o sea, él tiene esas rutinas y las tiene siempre, ¿no? Y él se baña una hora y hace sus ejercicios de deporte que son los que vemos que hace, lo sigue haciendo a su hora ya cada vez menos porque le cuesta físicamente y son esos ejercicios los que él hace y son Y él tiene luego ese convivir también con el resto de la comunidad, ¿no?
Es verdad que vive solo y eso la atormenta de alguna manera porque al final vuelve solo a tu hogar, ¿no? y estás solo y pasas la noche solo y al final pues bueno, lógicamente, llegar a una vejez y estar solo pues pues a lo mejor no es del todo saludable o no a todo el mundo le gusta y él lo vive como de una manera un poco compleja, ¿no?
Pero sí que es verdad que queríamos cuando planteamos esta película, no quedarnos con él un poco con la situación más dramática del envejecer en soledad y encima además con alguna enfermedad. Eso está en la película y está presente y él tiene un problema grave, ya de hecho, ya casi no ve en un ojo por un cáncer que tiene en la vista y tiene otros problemas, pero para nada, o sea, él sigue manteniendo como esa vitalidad, esas ganas de vivir y de disfrutar cada día y cada momento del día.
Y eso era lo que queríamos llevar a la película, ¿no? No nos quedáramos en la contemplación de una etapa final de vida, ¿no de una llama que se apaga. No, no, todo lo contrario, sino de algo que se quiere mantener encendido y que tiene esa vitalidad para disfrutar de esos momentos hermosos que nos da cada día.
Yo creo que bueno, que eso se consigue y que bueno o ilustra así lo que es la cotidianidad de benigno, ¿no? Realmente en la película lo que cuenta y los vecinos que vemos y la parte que es donde él sale en los bares y su huerto y su casa es es todo de benigno, ¿no es un mundo, el volcán también.
El volcán es verdad que es la única parte que se juega un poco en oníricamente, pero tiene su trasfondo. El volcán es el barrio donde él vive se llama el volcán y es el lugar se construyó después de que el volcán arrasara ese barrio, ¿no? Y sus padres, sus abuelos, sus bisabuelos construyeron ese barrio. Y él sigue pensando, ¿no en su día a día, lo que pasa es que en la película no se explica todo que ese volcán va a llegar otra vez y se va a llevar su casa otra vez por delante y eso en su día a día real, él tiene una obsesión con el volcán, entonces queríamos como que el volcán también fuera un personaje que está ahí dialogando durante la película, ¿no? Pero no es un elemento ficcionado de repente para meterlo ahí, ¿no? sino que convive con su vida,
La película invita a reflexionar sobre la soledad de las personas mayores y la importancia de conservar los vínculos familiares, pero sin imponer un mensaje explícito. También aparece la relación de Benigno con su casa y con el volcán, como parte de una memoria que conecta a distintas generaciones. ¿Hasta qué punto querías reivindicar ese cuidado hacia nuestros mayores y preservar la historia que representan?
De hecho, la película es un poco surge de eso. Yo nunca he tratado de hacer documentales o pelis, así que se basen en historias mías personales, pero tenía como ahora la necesidad de encontrarme un poco con lo que fue mi origen y de alguna manera yo nací también en ese barrio del volcán, pues claro, Benigno fue un primo de mi abuela, crecí en un lugar donde las casas todas eran como una misma casa, o sea, todos convivíamos, entramos en una en otra, o sea, se generaba como una tribu, una hermandad que creo que está llegando un momento final, a una etapa final donde ya eso ya no se está reproduciendo ni en mi barrio, ni en ningún otro sitio.
Y entonces quería de alguna manera como dejar plasmado ese momento que me parecía tan ideal de la vida en comunidad, ¿no? Y venirme un poco reunida quizás la facetas esas que todavía se conservan en algunos lugares y en este lugar de bueno, de humanismo, de relación con los demás, de tratar de habitar tu espacio, pero de disfrutarlo también, de todas esas cuestiones que hoy en día por nuestro día a día, por nuestra cuestión, pues nos han alejado de esa vida, ¿no?
Entonces, creo que la película busca eso, transmitir mucha humanidad y decir que de alguna manera podemos vivir también de esa forma que es más armónica con nosotros, con el planeta, con todo, y que solo estamos perdiendo, ¿no?
Y es un poco un guiño a todos esos mayores a nuestros abuelos, nuestros tal, que vivieron así, creo que de una manera como más no sé, más humana, ¿no? una manera más ecológica también, una manera más de entenderse con el mundo, con la sociedad, con todo, ¿no? Y de alguna manera eso creo que está llegando a su fin.
Y bueno, y creo que no quería tampoco idealizarlo, pero sí que creo que es una etapa que se puede cerrar y que era muy bonita, ¿no? De cómo convivíamos y cómo nos sentíamos nosotros como personas dentro del lugar donde vivimos.
