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Radiografía de la televisión de pago (II): Quiero todo, pero quiero elegir

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En la primera entrega de esta radiografía hablaba de simplicidad. De la comodidad de encender el descodificador, pulsar un botón y encontrar lo que queremos ver. Hoy quiero hablar de otra cuestión: la libertad de elección y, sobre todo, cuánto cuesta ejercerla.

Pongamos un ejemplo. Soy abonado de Movistar Plus y quiero disfrutar de los canales de AMC Networks, de Disney+ Prémium y de las competiciones de fútbol que DAZN no ofrece íntegramente a través de Movistar, como la Bundesliga o la Serie A italiana.

No estoy pidiendo que me regalen nada. Quiero contratar esos contenidos, pagarlos y disfrutarlos, preferiblemente desde el descodificador que ya tengo en casa.

Pero empiezo a encontrarme con dificultades.

La paradoja de los precios

Orange comercializa paquetes que permiten acceder a AMC, Disney+ Prémium y DAZN Premium, entre otros servicios. Naturalmente, no todas sus tarifas incluyen lo mismo, y las ofertas personalizadas pueden variar considerablemente.

Ahora imaginemos que quiero completar mi oferta de Movistar contratando esos servicios por separado, sin compromisos de permanencia.

Tomando como referencia los precios mensuales de contratación independiente, encuentro dos escenarios.

Si contrato DAZN Fútbol por 29,99 euros, Disney+ Prémium por 15,99 euros y AMC Channels por 4,99 euros, el desembolso adicional asciende a 50,97 euros mensuales.

Si, en lugar de DAZN Fútbol, contrato DAZN Premium por 44,99 euros, la suma alcanza los 65,97 euros al mes.

Por un euro más, AMC Channels puede combinarse con AMC+, elevando los respectivos totales a 51,97 y 66,97 euros.

Son precios de referencia de suscripciones independientes, sin descuentos asociados a compromisos anuales. En DAZN, además, debemos tener presente su preaviso de cancelación. Y no estoy hablando del precio total de ninguna operadora, sino del desembolso adicional necesario para acceder a esos servicios. En el caso de AMC Channels, doy por supuesto que ya dispongo del acceso a Prime Video necesario para contratarlo.

Ahora quiero mirar la situación desde el otro lado.

Un abonado de Orange que quiera disfrutar de buena parte de las producciones originales, películas y series disponibles en Movistar Plus puede contratar su Plan Libre de Cine y Series por 4,99 euros mensuales. Si también desea la selección deportiva incluida en el plan superior, puede optar por el de 9,99 euros.

Por supuesto, esos planes no equivalen a toda la televisión de Movistar, ni incluyen todos sus derechos deportivos. Pero permiten acceder a una parte importante de su entretenimiento sin cambiar de operador.

La asimetría resulta llamativa: completar determinados contenidos de una oferta puede costar varias decenas de euros, mientras que acceder a buena parte del entretenimiento de la otra cuesta menos de diez.

No estoy comparando dos productos idénticos. Estoy comparando las posibilidades reales que tenemos los abonados de complementar la televisión que ya pagamos.

Disney+: cinco euros que explican un problema

Quizá el ejemplo más sencillo sea Disney+.

Movistar comercializa distintas modalidades de Disney+, pero quienes tenemos Ficción Total recibimos Disney+ Estándar sin anuncios y no disponemos de una mejora directa a Prémium conservando ese paquete.

En Orange, sin embargo, quien ya tiene Disney+ Estándar puede mejorar a Prémium por cinco euros mensuales adicionales.

¿Por qué no aplicar una fórmula semejante en Movistar?

No sería una subida general de precios. Sería una opción voluntaria. Quien esté satisfecho con Disney+ Estándar seguiría pagando lo mismo. Quien quiera Prémium pagaría la diferencia y conservaría su cuenta, sus perfiles y los demás contenidos de Ficción Total.

La alternativa de contratar Disney+ Prémium por separado cuesta 15,99 euros al mes. Es decir, 10,99 euros más de desembolso adicional que una hipotética mejora de cinco euros.

No estoy pidiendo que me regalen Disney+ Prémium. Estoy pidiendo que me permitan pagar la diferencia, en lugar de contratar otra suscripción completa.

Y hay algo más: la comodidad.

Netflix: un ejemplo de integración

Antes de hablar de lo que me gustaría mejorar, quiero reconocer algo que Movistar hace especialmente bien con Netflix.

Dentro de Ficción Total puedo elegir distintas modalidades de Netflix y adaptar la suscripción a mis preferencias, sin necesidad de contratar otra cuenta independiente. Es precisamente la flexibilidad comercial que echo de menos en Disney+.

Pero la integración de Netflix va más allá de los precios y los paquetes.

En el menú principal del descodificador de Movistar existe una sección llamada «Estoy viendo». Allí pueden aparecer los contenidos que he dejado a medias, incluso cuando proceden de Netflix.

Por ejemplo, si estoy viendo un documental en Netflix y lo dejo a medias, puedo encontrarlo después en «Estoy viendo» del descodificador. Al seleccionarlo, se abre la aplicación de Netflix y continúo la reproducción.

Netflix permite recuperar desde el menú de Movistar Plus contenidos cuya reproducción habíamos dejado a medias. Captura propia, 25 de octubre de 2026.

Me parece una solución magnífica porque elimina pasos y hace que la experiencia sea mucho más sencilla.

Conviene aclarar, eso sí, que Movistar utiliza diferentes modelos de integración.

Los catálogos de HBO Max, SkyShowtime, Apple TV, BBC Player o FlixOlé están incorporados directamente al entorno de Movistar Plus. Sus contenidos se consultan y reproducen dentro del propio servicio, sin necesidad de abrir una aplicación externa.

En cambio, Disney+ y Prime Video cuentan con aplicaciones propias. Movistar muestra títulos de sus catálogos en el menú, con carátulas y descripciones, pero al seleccionarlos nos dirige a la aplicación correspondiente.

Es decir, Movistar ya dispone de una integración de contenidos bastante avanzada, aunque no todas las plataformas funcionan exactamente de la misma manera.

Y aquí surge una pregunta: si Disney+ ya tiene sus títulos incorporados al menú del descodificador, ¿por qué no intentar que también aparezcan los contenidos pendientes en «Estoy viendo», como sucede con Netflix?

No sé si existen impedimentos contractuales o técnicos. Mostrar un catálogo y recuperar el punto exacto de reproducción no son funciones idénticas. Pero considero que merece la pena avanzar en esa dirección.

No estoy pidiendo a Movistar que invente un sistema nuevo. Estoy proponiendo que, cuando los acuerdos lo permitan, extienda a otras plataformas algunas de las ventajas que ya ofrece con Netflix.

La aduana del descodificador

Movistar incorpora en su descodificador aplicaciones como Netflix, Disney+, DAZN y Prime Video. Es una ventaja, aunque algunos abonados prefieran utilizar dispositivos externos.

De hecho, podría decir, con cierta picardía, que es posible ver AMC desde un descodificador de Movistar: basta con contratar AMC Channels a través de Prime Video.

No es lo mismo que recuperar los canales de AMC en sus diales, naturalmente. Pero técnicamente permite acceder a sus contenidos desde el mismo aparato.

El problema aparece cuando utilizo una suscripción independiente de determinadas plataformas.

Al seleccionar la lanzadera de una aplicación, puedo encontrarme con una pantalla comercial de Movistar que me ofrece dos opciones: contratar el servicio con la operadora o indicar que ya lo tengo contratado.

Es una especie de aduana digital antes de llegar al contenido que ya estoy pagando.

Un ejemplo muy claro lo encontramos en Atresplayer Premium. Su pantalla de acceso en el descodificador presenta dos botones: «Quiero contratarlo» y «Ya lo tengo». El segundo está destinado a quienes disponen de una suscripción propia y quieren acceder con sus claves.

La pantalla comercial previa al acceso a Atresplayer Premium permite contratar el servicio con Movistar o acceder con una suscripción independiente. Captura propia, 25 de octubre de 2026.

No hablo de introducir contraseñas continuamente ni de cerrar sesiones dentro de la aplicación. Hablo de una pantalla intermedia que añade un paso al acceso desde el descodificador.

Y si he contratado una plataforma directamente porque Movistar no me ofrece la modalidad que deseo, ese paso adicional me parece especialmente poco práctico.

Si Movistar ya dispone de esas aplicaciones, ¿por qué no facilitar también una integración comercial más flexible y un acceso más directo para quienes ya estamos abonados?

No solo tengo que pagar más para conseguir lo que quiero. Encima tengo que pasar por una aduana para verlo.

DAZN: que el abonado pueda elegir

Con DAZN el asunto es más complejo, porque intervienen derechos deportivos y acuerdos de distribución.

Movistar ofrece una cantidad considerable de fútbol y otros deportes, pero eso no significa que sus abonados tengamos acceso a todo DAZN Premium.

Si quiero seguir determinadas competiciones internacionales, puedo necesitar una suscripción adicional a DAZN Fútbol. Y si deseo acceder al catálogo completo de DAZN, podría necesitar Premium.

¿Sería posible negociar una mejora de acceso dentro de la cuenta vinculada a Movistar? ¿O comercializar complementos opcionales para quienes queramos más fútbol o más deportes?

No conozco las condiciones económicas que permitirían hacerlo. Pero me gustaría poder elegir entre distintas opciones, en lugar de verme obligado a contratar una segunda suscripción independiente.

Además, aquí tenemos otra oportunidad para aprovechar la integración tecnológica existente. Si DAZN ya está presente en el descodificador de Movistar, lo deseable sería que una ampliación comercial de sus contenidos pudiera utilizar la misma cuenta y el mismo acceso.

Naturalmente, eso requeriría un acuerdo entre ambas empresas. No basta con que exista una aplicación para que Movistar pueda activar cualquier contenido.

Pero tampoco me parece una aspiración desmesurada.

No hace falta que todo el mundo pague por todo. Hace falta que quienes queramos más contenidos tengamos la posibilidad de contratarlos sin perder las ventajas de nuestro paquete actual.

¿Una plataforma de televisión o un nuevo Netflix?

Llego a una cuestión más delicada.

Movistar Plus+ lleva años apostando por la producción propia de series, películas y documentales. Y conviene reconocer que entre esas producciones hay trabajos de gran calidad.

Personalmente, disfruto de algunos de sus documentales. No pretendo despreciar esas obras ni a los profesionales que las realizan.

Pero me hago una pregunta: ¿cuántos abonados contratan Movistar principalmente por sus originales y cuántos lo hacemos por la comodidad de reunir televisión, cine, series y deportes en un mismo servicio?

Es una pregunta, no una afirmación sobre las preferencias de millones de clientes.

Movistar tiene derecho a desarrollar una estrategia de producción propia. Y los abonados tenemos derecho a discutir si esa debería ser su principal prioridad.

Si el presupuesto obliga a elegir entre producir más contenidos propios o reforzar la distribución de contenidos ajenos, creo que merece la pena debatir ese equilibrio.

No significa que dejar de producir una película permita financiar automáticamente los canales de AMC o DAZN Premium. Los contratos y sus costes son diferentes.

Pero tampoco significa que las decisiones de inversión sean ajenas a la experiencia del abonado.

A mí puede interesarme un documental sobre Hombres G y, al mismo tiempo, echar de menos AMC Living, VinTV, AMC Western o determinados partidos de la Bundesliga.

Una cosa no excluye la otra.

Y si Movistar ofrece buena parte de sus originales mediante una suscripción independiente de 4,99 euros, quizá también debería plantearse cómo facilitar que sus propios clientes podamos ampliar nuestra oferta de entretenimiento de manera sencilla y económicamente razonable.

Quiero todo, pero quiero elegir

No pretendo que Movistar copie íntegramente la oferta de Orange. Tampoco que regale contenidos ni que todos los abonados paguen por servicios que no desean.

Lo que propongo es algo más sencillo: que permita combinar paquetes, mejorar modalidades y contratar complementos sin renunciar a otros contenidos que ya disfrutamos.

Que quien quiera Disney+ Estándar pueda conservarlo. Que quien quiera Prémium pueda mejorarlo. Que quien quiera más fútbol tenga opciones. Y que quien prefiera los canales lineales pueda seguir disfrutando de esa televisión sencilla que defendía en la primera entrega.

La tecnología ya permite reunir muchas de estas plataformas en una misma pantalla. Ahora corresponde a las empresas encontrar fórmulas comerciales que acompañen esa posibilidad.

Porque, al final, la libertad de elección no consiste solamente en decidir qué contratar. También consiste en poder combinar lo contratado sin pagar innecesariamente dos veces por lo mismo.

No quiero que Movistar decida qué contenidos debo sacrificar para disfrutar de otros.

Quiero todo. Pero, sobre todo, quiero poder elegir.

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2 COMENTARIOS

  1. Muy interesante. Pero la idea de que Movistar Plus debería permitir una personalización casi total de su oferta resulta atractiva, pero parte de una visión muy centrada en el usuario y un cierto desconocimiento del mercado. No todos los abonados quieren combinar AMC, Disney+ Premium, DAZN Premium y varias competiciones internacionales. La mayoría busca una oferta sencilla y equilibrada, no construir su propio paquete pieza a pieza.

    Además, el artículo da a entender que muchas de estas limitaciones dependen únicamente de Movistar, cuando en realidad intervienen acuerdos con empresas como Disney o DAZN. Las modalidades disponibles, los precios y los derechos de emisión no los decide una sola compañía, por lo que algunas opciones que parecen evidentes para el cliente pueden no ser viables comercialmente.

    También es discutible la comparación con Orange. Ambas operadoras han apostado por modelos muy distintos: Orange se ha centrado más en agregar servicios de terceros, mientras que Movistar combina esa función con contenidos propios, canales exclusivos y producción original. Por eso no siempre tiene sentido comparar directamente sus precios o sus fórmulas de comercialización.

    Por último, el texto resta importancia al valor de los contenidos originales. Si Movistar se limitara a reunir plataformas ajenas, acabaría siendo un simple intermediario. Precisamente sus series, documentales y canales propios son parte de lo que la diferencia de la competencia. La libertad de elección es positiva, pero una televisión de pago también necesita una oferta coherente y sostenible para todos sus clientes, no solo para quienes quieren tener absolutamente todo.

    • Gracias por tu comentario, Jordi. Creo que hay un matiz importante que quizá no he conseguido transmitir suficientemente bien en el artículo.

      No estoy proponiendo eliminar los paquetes cerrados ni convertir Movistar Plus en una televisión completamente a la carta. De hecho, siempre me han gustado los paquetes completos. Recuerdo con especial cariño el antiguo Fusión Total Plus con cuatro líneas, que reunía prácticamente todo bajo un único precio e incluía incluso MultiPlus.

      Lo que defiendo es que esos paquetes puedan convivir con una mayor flexibilidad para ampliarlos.

      Por ejemplo, si ya tengo Ficción Total con Disney+ Estándar, ¿por qué no ofrecerme la posibilidad de pasar a Prémium pagando una diferencia, como ocurre en Orange, sin perder Ficción Total ni tener que contratar una segunda cuenta de Disney+? Con DAZN planteo una posibilidad semejante.

      No pido que todos los abonados contraten lo mismo, ni que Movistar tenga que aceptar acuerdos económicamente inviables. Soy consciente de que intervienen otras empresas y de que existen condiciones contractuales. Precisamente por eso lo planteo como una propuesta, no como una exigencia de aplicación inmediata.

      Tampoco niego el valor de las producciones originales. Lo que cuestiono es el equilibrio entre esa apuesta y la función de Movistar como gran integrador de televisión de pago.

      Y respecto a Orange, no pretendo afirmar que ambas ofertas sean equivalentes. Mi comparación se centra en cuánto dinero adicional necesita desembolsar un abonado para acceder a determinados contenidos que su operador no le ofrece.

      En definitiva, no quiero sustituir los paquetes cerrados por una oferta fragmentada. Quiero conservar sus ventajas y poder mejorarlos cuando me interese.

      Creo que ambas cosas son perfectamente compatibles.

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