De la mano de Warner, el 11 de septiembre llegó a los cines «Prácticamente 2». Nicole Kidman y Sandra Bullock vuelven a la gran pantalla para protagonizar esta secuela, la cual conserva la esencia cottagecore noventera de 1998.
En esta nueva entrega, vemos a Sally y Gillian Owens en el papel de madre y tía, respectivamente. Las hijas de Sally (Sandra Bullock), Antonia y Kylie, encarnadas por las actrices Maisie Williams y Joey King, serán los nuevos rostros de la historia. A pesar de que la trama de Kylie tiene mayor peso en la historia que la de su hermana, son Kidman y Bullock las que permanecen como protagonistas de la película. Es su relación actual como hermanas, con sus hijas/sobrinas y con el exterior en torno a lo que gira la trama.
Precisamente, uno de los puntos fuertes de la película está en la exploración de las distintas relaciones entre mujeres. Esa dinámica femenina sigue siendo, por sí misma, uno de los elementos más atractivos de la saga. Resulta interesante observar cómo esos vínculos se mantienen, se transforman, cómo evolucionan y permanecen con el paso del tiempo. Una de las escenas más poéticas de la película, con los familiares rostros de Stockard Channing y Dianne Wiest en el papel de las matriarcas más veteranas, lo deja perfectamente reflejado.

La apuesta estética cottagecore y eminentemente noventera permanece a lo largo de la cinta y la enriquece, desde el pequeño pueblo norteamericano, trasladándose al Londres más mágico y rural. Sin embargo, la historia presenta puntos débiles. Las protagonistas, sobre todo Sally (Sandra Bullock), están toda la película sufriendo, culpándose y magnificando cosas que forman parte de cualquier vida humana. Gillian (Kidman) es artificialmente lo contrario. Esto, con la ayuda de unos diálogos que repiten la mayor parte de las frases a lo largo de la película, y unido a el susurro constante entre ambas actrices, provoca una sensación de agobio, así como un tedioso estancamiento de la narración.
Este tono sufridor, redundante y amedrentado de las protagonistas resulta obsoleto, y hace que la película tenga un resultado regular. Definiría Prácticamente Magia 2 como un conjunto de algunas escenas acertadas y otras menos; como la escena final, que, sin spoilers porque está en el trailer, es más bien un tributo a la saga, una escena para los créditos, una metáfora de la aceptación de la magia en la sociedad pero que en realidad no nos dice nada.

