«Maigret y la muerte del embajador» se presentó en la Sección Mosaico: Panorama Internacional del Festival de Málaga recuperando la figura del icónico comisario Jules Maigret en una nueva adaptación del personaje ficticio francés creado por Georges Simenon. Antes de su estreno en salas el pasado 27 de marzo tuve la ocasión de charlar con su director Pascal Bonitzer.
Pascal, presentas Maigret y la muerte del embajador en el Festival de Málaga, en la sección Mosaico Panorama Internacional. ¿Qué sensaciones tienes de estrenar en el Festival de Málaga?
Para mí es la primera vez que estoy en el Festival de Málaga. No es la primera vez que voy a Málaga porque mi exesposa y sus hermanas viven en Málaga, y ella es de familia española, y la última vez que vine a Málaga fue con ella. Bueno, desde entonces nos separamos, pero para mí es un momento precioso. Es personal. Estoy feliz de volver a Málaga.
Ahora, hablando de la película Maigret y la muerte del embajador, está centrada en el personaje ficticio de novela creado por Georges Simenon, pero ¿está centrada en un momento específico del personaje, en alguna novela?
Bueno, sí, Maigret es el personaje principal y mi objetivo era darle una nueva vida al personaje, incluso una nueva apariencia, porque ha sido recreado en numerosas películas, pero con el actor que lo ha encarnado, Denis Podalydès, quisimos darle una apariencia diferente; se trataba de darle un aspecto distinto, incluso físicamente. Pero también hay otro personaje que es muy importante, que es el personaje de la gobernanta interpretada por Anne Alvaro, que es, en alguna forma, el antagonista. Los dos personajes son casi tan importantes como el otro.
Al estar inspirada en una novela, ¿cómo ha conseguido el equilibrio de esa parte de suspense que tienen las novelas, que hacen que te enganches?
La película, cuando uno la ve, percibe un mix de sensaciones, como una novela: tiene suspense, intriga, crimen. No sé qué es lo que más le ha podido costar a la hora de darle ese toque novelístico en el buen sentido, de tener ese elemento que te engancha a la historia. Es decir, yo pensaba que la historia en sí misma era bastante intrigante para el espectador, también la importancia de contar con un reparto coral; he contado con grandes actores.
Lo que fue lo más difícil, de alguna manera, fue hacer que la historia pasara en el siglo XXI, porque Maigret es un personaje del siglo XX, el libro fue escrito en el siglo XX, y yo pensé que han pasado tantas cosas desde 1960, cuando el libro fue escrito, que era un desafío. Eso es lo que he intentado. Porque uno no se imagina a un Maigret con un teléfono móvil, trabajando en un ordenador y respondiendo a las redes sociales. Es absolutamente incompatible con el personaje.
Mantener ese aspecto de investigador del siglo XX le da ese toque diferente a la película y por esa parte está muy conseguido. Durante la película, menos el inspector, todos son sospechosos. ¿Cómo has conseguido esa tensión de que todos parezcan sospechosos?
No, no es difícil todo eso. Es lo más fácil, porque el principio de la novela policial y, por consecuencia, del filme, es que cualquiera puede ser el culpable. Por cierto, hay un estudioso francés bastante conocido que se divirtió en escribir libros en los que demostró que en varios filmes policiales el detective o el autor se habían equivocado y que el culpable era alguien más. Se puede demostrar que el culpable es alguien más. Así que eso no es difícil. Bueno, no es difícil porque cualquier película de crímenes y de cine negro se basa en el enigma y en que cualquiera puede ser culpable.
Pierre Bayard demostró que el detective se había equivocado, que, por ejemplo, Hercule Poirot se había equivocado sobre el asesino de Roger Ackroyd, que Hamlet se había equivocado sobre el autor del crimen contra su padre, y a veces demostró que el autor se había equivocado. Lo importante es que la solución de la historia sea humanamente interesante y creíble, desde el punto de vista humano, creíble e interesante. Dentro de esto también intentaba crear cierta duda en el espectador.
Incluso viendo el resultado final, el espectador duda. Hay un final, obviamente, pero quizá haya algún espectador que diga que no está convencido de que sea… Sí, porque en realidad el final en el filme no es tan cerrado; en cambio, en la novela tiene un final muy claro. Y yo añadí un epílogo que es de mi creación completamente para que siempre quede la duda y permita reconsiderar que puede que las cosas no transcurrieran como pensábamos. He jugado a ser como este autor, en esta línea, como Pierre Bayard, a crear la duda.
Durante su filmografía ha hecho películas de diferentes géneros. ¿Hay alguno que todavía no haya explorado y le interese? Y si… ¿nos puede adelantar también algún proyecto o película futura?
He empezado a escribir un nuevo proyecto, pero es muy poco avanzado, por lo que no puedo hablar. Creo que siempre he tenido la necesidad de ser capaz de hacer un filme de horror, pero nunca lo he conseguido. No, yo creo que no tengo las cualidades para hacer ese tipo de películas.
Y para terminar, una reflexión que se puedan llevar los espectadores de Maigret y la muerte del embajador.
Un mensaje… Me acuerdo que es un término que para mí es muy difícil de concebir. Tengo la sensación de que soy incapaz de transmitir un mensaje a través de mis películas. Si puedo contar una historia, tengo la sensación de que ya he ganado algo. Si ella transmite un mensaje, creo que soy incapaz. Me parece que los grandes escritores, los grandes cineastas, raramente piensan en transmitir un mensaje a través de sus películas. Es una reflexión más general. O tal vez algunos de ellos lo piensan y otros lo hacen de otra manera.