Hay un género de documental, muy poco explotado en nuestro país, que tiene su máxima expresión en la televisión americana. Se trata del tipo de documental que supone un cierto homenaje a esos políticos o figuras públicas que tuvieron el poder durante un período de tiempo en la historia del país, y que ahora, desde la comodidad del retiro escribiendo algún aburrido libro de memorias, analizan su etapa con una perspectiva digamos un poco benévola, a lo cual ayuda casi siempre el tono del documental.
En plan, hombre, ya que ha venido a contarnos como le fue, no vamos a ponerle a caldo. Es un género del que vive el Canal de Historia o del extinto Bio, y suelen ser productos que tiran de imágenes de archivo, alternando opiniones de colaboradores cercanos a la figura, siempre con un buen tono, sin estridencias, por lo que a la larga suelen gozar de buena acogida por parte de la audiencia, independientemente de partido político al que pertenezca el homenajeado.
En España, donde la política siempre nos ha llevado al enfrentamiento antes que al consenso, si exceptuamos La Transición, este tipo de productos siempre se califican de sectarios, de pagados por algún tipo de fundación o institución pública o privada a favor de un determinado sesgo político por lo que no suelen gozar de mucha popularidad o credibilidad.
Por eso la serie documental La Ultima Llamada, disponible en Movistar Plus+, supone un producto ciertamente rompedor en el panorama audiovisual de este pais, ya que analizar sin estridencias una presidencia sin caer en la descalificación ni en el punto de vista ventajista que da la perspectiva histórica, y sobre todo, sin parecer que las ideas políticas de quién hace el producto o quién lo exhibe determinen el resultado, tiene un mérito increíble.
Otra cosa es el resultado, digamos a nivel narrativo, y si es capaz ese resultado de interesarte tanto como para ver los cuatro episodios, o si aprovecha la oportunidad para indagar de verdad en las decisiones que tomaron en su día estas cuatro figuras públicas; en eso, el documental decepciona un poco, naturalmente.
Porque cuando se trata de homenajear, se homenajea. No hay sitio para nada más.
Tal vez el mayor mérito sea que todos, absolutamente todos los protagonistas de cada historia de cada presidente del gobierno de los últimos veinte años, desde su familia a sus asesores más próximos, hablen en el documental correspondiente, y eso lo acerca a los productos que se emiten en AMC Networks.
Porque si hay algo que hace al Canal de Historia, el canal que es, es que siempre hablan todas esas figuras históricas que casi nunca hablan.
Los apuntes personales se intentan conjugar con el peso de cada presidente en la historia, en una especie de traje a la medida de cada presidencia, obviando los momentos realmente oscuros que cada uno ha tenido que sufrir, o mencionándolos, pero para ensalzar el peso de cada momento en su devenir personal o en su lugar en la historia de España.
Pero es de agradecer que estén los cuatro en el mismo título, que sus figuras aparezcan bajo el tema que, para bien o para mal, comparten: el ejercicio del poder.
Al acabar cada episodio, tienes ganas de votarles. Les crees. Te convence su labor, y sobre todo te identificas con su postura política, con sus decisiones mas allá de la ideología. Te identificas en lo que ellos son: representantes del pueblo español que les ha votado. Españoles como tu, en definitiva, con sus virtudes y sus defectos, por lo que ver los cuatro episodios se vuelve una actividad amable, plácida, sin que surja una discusión sobre lo que ha dicho tal o cual personaje en tal o cual momento.
También reflejan como de equivocado puedes estar, que aunque el tiempo ya te haya aportado tanto la perspectiva histórica como la oportunidad de analizar cada paso que has dado, tú sigues pensando o diciendo exactamente lo mismo que en aquella época, incluso añades razones nuevas que nunca habías dicho para justificarte.
La diferencia entre lo que dice Tony Blair, por ejemplo, sobre que hay que ver las cosas en perspectiva, que ahora es muy fácil juzgar como una equivocación la guerra de Irak, con la información de que se dispone, al contrario que entonces, y lo que dice el propio Aznar, (“elegí lo mejor para España”) sin ningún tipo de remordimiento, caricaturiza un poco al personaje, al igual que el cuadro de Goya “La Familia de Carlos IV”, encargado para ensalzar a la familia real, también la caricaturice.
Lo mejor es lo que dice Ana Botella, “creíamos que había armas de destrucción masiva, y no había;
estas cosas pueden pasar…”
La parte de Felipe González en realidad daría para un documental en sí mismo, por la duración de su cargo y por todo lo que se obvia en su parte, de una forma un tanto grosera, aunque para los socialistas que Alfonso Guerra dé su opinión siempre es un buen ejercicio de nostalgia política.
Zapatero apenas incide que el caos que dejó en este país, y aunque no se fustiga demasiado, si tiene tanto él como sus asesores la capacidad de hacer autocrítica de ese desastroso segundo mandato después de encarnar en el primero muchas de las esperanzas y los proyectos que ahora dice pertenecer a una parte de la izquierda.
Probablemente la parte más difícil de argumentar sea la de Rajoy, un presidente que se fue como se fue, de sobremesa en un reservado de un restaurante frente al Congreso de los Diputados, mientras el bolso de Soraya Sáenz de Santamaría ocupaba su escaño durante la moción de censura que derribó a su gobierno.
Es el único que se muestra arrepentido de algo… El caso es que, en perspectiva, Rajoy ha sido el dirigente español, de largo, que más complicada tuvo su llegada, que peor escenario se encontró, y que cuando se fue había aprobado una cosa llamada presupuestos generales, sin contar con la mayoría absoluta del Congreso.
Y eso se olvida fácilmente.
Lo más estremecedor sin duda de esta serie documental, son esos asesores del presidente Aznar que dicen, sin ningún remordimiento, sentados en el lugar que ocupan en la historia de este pais, que era una oportunidad acercarse después de los terribles atentados del 11 de Septiembre al amigo americano. Que aquellos terribles acontecimientos que conmovieron a parte del mundo, fueron en realidad la oportunidad que estaban esperando.
Si, así lo dicen.
En estos tiempos, parece imposible no ser sectario, no tomar partido hasta la descalificación del adversario; pero si quieres serlo, se puede ver en dos partes, de las cuatro que tiene, según la línea política que más te guste, ya que se traza el perfil de los dos presidentes de derechas y de los dos de izquierdas que han ocupado la presidencia las últimas cuatro legislaturas, obviando la legislatura actual.
Algo me dice que no habrá el mismo consenso para hacerle un documental a Pedro Sánchez
Un documental woke.
Dais la noticia atrasada, lleva ya 15 días este documental en Movistar Plus.
Dimos la noticia el 19 de septiembre. Esto es un artículo de opinión. Disculpas aceptadas.
¿Y donde pones que sea un articulo de opinion? Ah, que lo tenemos que imaginar o leer en tu respuesta, como siempre tan acertadas y cariñosas.
Solo hay que leer con atención. Con todo el cariño
Fernando, gracias por tu respuesta. Pero sigo sin encontrar la palabra «Opinion» dentro del articulo.
Solo encuentro la palabra «Blog» y «Un blog es un sitio web o una sección de un sitio web que publica regularmente contenido (como artículos o entradas) en orden cronológico inverso, donde las publicaciones más recientes aparecen primero». Como las noticias que publicas tu, las que hace David, las de Kermy….
Hablando se entiende la gente y te agradezco que tu quieras hacerlo sin defenderte per se.
Lo he intentado ver y es insoportable. No me interesa lo que digan esas cuatro cacatúas, del régimen franquista del 78. Culpables de una Constitución pactada por golpistas, comunistas, etarras, católicos y todas las cacatúas de España de esa época.
Todos nefastos pero el mejor González sin duda, ojala este payaso y traidor que esperemos que acabe en cadena perpetua actual se pareciese un poco a el y la España actual a la de entonces exceptuando ETA, estábamos mejor.