El pasado jueves 8 de mayo Movistar Plus+ estrenaba «La Canción», serie creada por Pepe Coira y Fran Araújo. Compuesta por 3 episodios, la serie protagonizada por Patrick Criado, Alex Brendemühl y Carolina Yuste, que nos traslada a 1968 y a como Massiel (Carolina Yuste) se alzó como vencedora del festival de Eurovisión cantando «La, la, la».
Con motivo del estreno de la serie, Movistar Plus+ nos invita a sumergirnos en su serie original sobre el «La, la, la» a través de una exposición del vestuario original, incluyendo el famoso vestido con el que Massiel se alzó ganadora en 1968, y disfruta de visionados exclusivos, una colección de réplicas de la boutique Courréges de París, un bingo musical y experiencias inmersivas.
La exhibición de una selección de diseños de La canción estará abierta hasta el 18 de mayo, en el Espacio Movistar (Gran Vía, 28) de Madrid.
Isis Velasco, diseñadora de vestuario de la serie, nos deja a continuación, algunos detalles sobre su trabajo en La canción.
En cuanto Alejandro Marín me llamó para explicarme la existencia del proyecto mi primera reacción fue de emoción extrema de poder reproducir el vestuario de un momento tan icónico para la evolución de la moda en nuestro país en un tramo tan concreto de la represión. Icónico y un momento lleno de luz entre tanto gris, una fantasía hecha realidad.
Pero mi segunda reacción fue un poco de vértigo en cómo asumir dos cosas:
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Poder reflejar de forma fiel el momento social tan concreto con personajes representativos pero “imaginarios” del momento como nuestro protagonista Esteban, su novia Lucía o el jefe Balmaseda.
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La realidad histórica con personalidades tan públicas como la atrevida Massiel, Serrat, Franco o Fraga, el Dúo Dinámico, Artur Kaps.
Conseguir reproducir exactamente vestuarios de una altísima calidad de diseño y patronaje del año 1968 donde la forma de hacer toda esa ropa era puramente artesanal fue un gran reto.
El primer reto lo afronté con una exhaustiva inmersión en el archivo real, con el desafío particular de adivinar los colores reales de momentos precisos o simplemente tipos de tejidos, ya que la mayoría del material de archivo es en blanco y negro.
Para los personajes del “imaginario”, principalmente los burócratas de TVE, intenté fijar una colorimetría más gris y colores quebrados para diferenciarlos del resto de países de Europa. También marqué con el corte de la ropa que en España íbamos con un poco de “deelay” respecto a otros países, siendo todo un poco más clásico, austero y menos arriesgado.
No fue sencillo separar los estilos entre los personajes principales porque la base en la vida real de la época era muy parecida, por lo general vestían con trajes de confección, desde técnicos de tv hasta estudiantes. Así que a base de complementos muy concretos, cortes para ensalzar más las clases o el poder adquisitivo y sobre todo una coordinación extrema con Arte y Maquillaje y Peluquería, fue lo que hizo que pudiera afinar tanto en cada uno de los personajes y poder diferenciarlos en una época tan gris para nosotros.
Para el resto de países están adaptados a la colorimetría, moda y arquitectura más representativa del momento: la contundencia y frialdad alemana diferenciada de la parte más bohemia y revolucionaria francesa o de la elegante y sobria Inglaterra, todo muy coordinado con arte.
En cuanto a las prendas físicas, para todo este mundo de personajes genéricos de la época tuvimos que adaptar diseños ya existentes originales a sus cuerpos y teniendo en cuenta que antes todo se hacía a medida, tuvimos que adaptar las prendas a cada uno de ellos. Así que casi el 100% de la ropa está modificada y personalizada para cada personaje.
En la segunda parte contábamos con más archivo histórico al tratarse de personas reales, pero también con mucha confusión por el color o los tejidos al no poder acceder a las prendas reales, así que el trabajo de campo fue prácticamente de enciclopedia.
Para representar momentos que se mezclan con archivo real, como la llegada de Massiel a Barajas, el videoclip de Serrat con la bufanda republicana, cuando Massiel se prueba los vestidos en París, tuvimos que recrear todo: tejidos por tejido, color por color, largo de bufanda concreto, gabán de Serrat, accesorios de Massiel. Construir pieza por pieza para ser lo más fieles a la realidad posible. Con todas las dificultades que conlleva conseguir tejidos que ya no existen, o incluso pedrería.
Un ejemplo concreto es que la bufanda de Serrat la hicimos con una máquina tejedora de los años 60 que encontramos en Toledo. Y por un tema de altura del actor la tuvimos que repetir dos veces. Una aventura con todo.
Pero hablemos del reto principal: Massiel estaba por encima de las reglas. Massiel iba por delante, Massiel desafió una España gris y enfadada. Massiel vestía con faldas de terciopelo tipo Bonnie and Clyde, boinas, collares místicos de campanas, anillos imposibles y minifaldas.
Massiel eligió un vestido de alta costura francés para la gala de Eurovisión: un vestido Courrèges, un diseñador que también desafiaba la moda del momento con tejidos diferentes y técnicas de diseño muy innovadoras. Massiel lo sabía.
Pero, ¿cómo íbamos a adivinar el entramado de un diseño tan particular?
Después de intentar dar con el vestido original, averiguar por la propia firma, hablar con el museo del traje por si les quedaba alguna ficha técnica, pudimos encontrar una memoria de una exposición en París donde había estado el otro vestido de la misma colección que se prueba Massiel en la boutique de Courrèges. ¡Y bingo!
Supimos el tejido principal: Gazar de seda con una densidad muy concreta, y a través de aquí empezó una odisea de diseño de 4 meses.
Antaño, como he dicho antes, todo era artesanal. La gran dificultad de todo esto ha sido encontrar artesanos que trabajaran ciertas técnicas como el bordado o la serigrafía manual para conseguir la réplica más fiel posible a la realidad de un vestido de alta costura.
Escalar el bordado de la capa exterior con el número de flores exactas con las medidas de Carolina, solaparlas entre ellas para que quede exactamente igual en un cuerpo distinto. Entrelazar cada pieza para darle el movimiento original. Reajustar el corte de la falda a la misma altura de pierna que la Massiel real.
Cuatro meses de absoluta dedicación, entrega y, en realidad, mucho disfrute.
Así que solo me queda decir que me siento una privilegiada de poder haber ido de la mano de Alejandro en algo tan representativo como el día que ¡Massiel llevó minifalda en Eurovisión!

