Tres actores de Chicago se unen para colaborar en una película profunda y sensible, ¿te cuento la mejor parte? Tanto en la realidad como en la ficción, son una familia muy emocionante.
Dan (Keith Kupferer) es un peón de construcción normal y corriente que está pasando por un duelo del cual solo sanará tras conectar con sus emociones y con su hija, Daisy (Katherine Kupferer Mallen) en un club de actuación municipal. Mientras se enfrentan a sus miedos, Dan y su mujer, Sharon (Tara Mallen) nos mostrarán la razón de su gran duelo.
Ghostlight es un tipo de película única, de una entre un millón.
Esta película contiene una sencillez para contar emociones tan complicadas que hace que el trabajo de Kelly O’Sullivan y Alex Thompson (Directores) se convierta en algo completamente admirable.
Una de las cosas más notables de esta película es ver como Dan pasa de ser un simple humano, con sus miedos y demonios a ser un guía emocional que solía esconderse de sus preocupaciones, y finalmente, las abraza y reconoce.
Tras las primeras sensaciones, Ghostlight es emotiva y emocionante. Después de dejar que el regusto se disuelva, diría que es una película que requiere mucha sensibilidad e inteligencia emocional para comprender los problemas por los que pasa cada personaje.
En definitiva, Ghostlight es una película para disfrutar, pero más que eso, es para sentir, emocionarse y quizá hasta soltar una lagrimilla. 100% recomendada.