Esta semana llega a los cines «Madame Web», la última entrega de Sony dentro del universo de Spiderman pero sin la presencia del trepamuros, al menos no de la forma que todos esperábamos. Tras tener oportunidad de verla, es justo decirlo desde el principio: «Madame Web» está lejos de ser un desastre absoluto, pero tampoco alcanza la categoría de buena película.

La historia se sitúa en el año 2003, y lamentablemente, la sensación que deja es la de una producción que podría haber sido realizada en esa misma época. Aunque huyendo de la personalidad propia y cariño nostálgico que pueden tener obras del género de ese mismo año, como Hulk de Ang Lee o Daredevil.
La cinta no aporta nada innovador y recuerda a esos primeros, y torpes, intentos de películas de superhéroes de principios de los dos mil. En este sentido, se convierte en un cóctel de clichés y referencias forzadas que desencantará a los fanáticos más acérrimos y dará crédito a las críticas de aquellos que son más escépticos hacia este género.

A pesar de contar con un reparto fantástico encabezado por Dakota Johnson, Sydney Sweeney, Isabela Merced y Celeste O’Connor, la película no las deja brillar en ningún momento. La extraña estructura narrativa, los múltiples diálogos forzados y la edición cuestionable son obstáculos constantes para el elenco. Incluso secundarios destacados como Emma Roberts o Adam Scott intentan inyectar algo de vida a la propuesta, pero también se ven limitados por las circunstancias.

Un punto digno de mención es el olvidable villano, un cliché andante que parece haber salido de la fórmula más trillada. Este antagonista típico, que asiste a la ópera y recalca en cada línea lo malvado que es, no logra aportar ningún tipo de profundidad ni originalidad a la trama.

Aunque la premisa inicial parece fresca y prometedora, con una mezcla entre la saga Destino Final y las películas de superhéroes, la ejecución falla en cada intento. Este es el mayor fracaso de la película: desperdiciar las oportunidades para destacar que aparentemente están presentes, pero que se pasan por alto por miedo a no meterse en líos.
En resumen
Madame Web no ofrece nada novedoso, siendo otro eslabón en la cadena de películas olvidables que Sony ha venido produciendo desde Venom 2. La cinta carece de la acción frenética de esta última y tampoco posee el carisma ni el humor accidentado de Morbius. Sin duda, es una película que evita tomar riesgos y no invita al espectador a pensar en un futuro prometedor para sus personajes.