Creo que todo el mundo convendrá conmigo en que, desde su paso por DC, Zack Snyder se ha convertido en un director excesivamente rodeado de polémica. Tanto sus numerosos fans como los no menos numerosos «haters» que arrastra por redes sociales, envuelven cualquiera de sus nuevos estrenos en una polémica constante entre adoradores de sus películas y odiadores de las mismas. Y, en esta ocasión, «Rebel Moon» no ha sido una excepción.

Desde su estreno en Netflix hace ya algunas semanas la cinta del director norteamericano está envuelta en una vorágine constante de críticas y alabanzas, completamente desmedida y, si me preguntan a mí, tremendamente surrealista. Creo que el director que nos trajo tan buenos productos como 300 o El amanecer de los muertos no se merece estar siempre en la picota por unos y por otros y que, a su cine y figura, le vendría bien alejarse un poco de todo esto y encontrar algo más de calma para llevar a cabo sus proyectos.

Y es que, si algo tengo claro viendo Rebel Moon -y ya lo pensé con su anterior película, la flojísima El ejercito de los muertos– es que Snyder está completamente imbuido ya por las fobias y filias que despierta en redes sociales y parece que ha entrado en un proceso de intentar reafirmarse todo lo posible ante la industria y ante su propio público. Tengo la sensación constante en sus últimos proyectos de que siempre quiere abarcar más aspectos cinematográficos de los que debería, como si quisiera demostrarse más válido así, llegando a un punto en que, quizá, está intentando hacer más de lo que puede.

Y digo esto porque, si entramos a analizar Rebel Moon lo que uno se encuentra es todas las virtudes que tiene Snyder -Potencial visual apabullante, manejo tremendo de las escenas de acción, frases lapidarias por doquier y épica constante- pero también se encuentra los problemas de un director que no sabe ser comedido para su propio bien. La fotografía, de la que vuelve a encargarse el mismo, sigue siendo mucho peor que cuando la realizaban profesionales de la talla de Larry Fong –Watchmen, 300, Batman v Superman– y lo es porque Snyder parece que confunde crear algunas escenas visualmente muy bellas y casi de «Wallpaper» con otras escenas donde hay hasta emborronamiento de la imagen. Lo mismo podemos decir del guion, donde la construcción de personajes brilla por su ausencia y eso acaba por lastrar a la película cuando necesita elevarse.

En cualquier caso, como ya he mencionado anteriormente, no todo es malo, ni mucho menos. La cinta sigue funcionando, especialmente en su primera hora. Y te mantiene interesado ante esta historia que recuerda excesivamente en exceso a Star wars -dicen las malas lenguas que como a Snyder le negaron dirigir una cinta de la franquicia esta es su respuesta- pero empieza a caerse en su segunda mitad. Y si se cae es porque de golpe todo se nota apresurado y los dejes de estilo del propio director empiezan a aparecer en exceso. Hay un abuso constante de la cámara lenta, un exceso de gente sin camiseta por ninguna razón aparente y, lo más grave, una formación del equipo de héroes que no está bien desarrollada y que te impide empatizar verdaderamente con la mayoría de ellos.

El propio director ha comentado que hay una versión extendida de la película, con clasificación R incluida, que veremos en algún punto. Y yo, a día de hoy, no puedo saber si esto arreglará o no estos problemas. Lo que sí sé es que quizá ya va siendo hora de parar esta moda de las versiones extendidas. Empieza a ser cansino que vayamos al cine, o a la plataforma de turno, y estemos viendo películas que ya sabemos de entrada que no son «la versión buena» o, como mínimo, la versión que el director/a querría que viéramos. Es frustrante pensar que pretenden que dediquemos dos horas a ver esta versión. Y luego otras tres o cuatro a ver la versión «definitiva». Y lo mismo ocurrirá con la secuela anunciada para abril.
En resumen
Sinceramente, y por no extenderme mucho más, creo que Rebel Moon no es tan mala como se dice. Sus virtudes, especialmente a nivel de dirección, coreografías y ambientación son tremendamente evidentes. Pero tampoco creo que sea ninguna maravilla, ni una película que provoque un antes y un después en el genero de la «space opera». Simplemente, y a la espera de poder ver la versión «definitiva», creo que estamos ante una película con muchas luces y muchas sombras que, a pesar de todo el ruido producido, no deja de ser una cinta que entretiene en su mayoría de metraje y que, para los amantes del cine de acción, va a funcionar bien. Disfrutemos del cine.