Sabes que una serie te está calando fuertemente cuando encontrándote a mitad de su visionado tienes tal subidón de adrenalina que solo tienes ganas de destrozar tu maldita casa. Esto es lo que me ha sucedido viendo «We are Lady Parts», serie británica del año 2021 y que con un pelín de retraso ha llegado a nuestro país gracias a Filmin. Y ya os aviso desde ya, por si os da pereza leeros toda mi gloriosa reseña, que ha entrado en mi Top del año y que veo harto difícil que salga de él. Sí, ya sé que estamos solo a principios de marzo, pero es que estamos hablando de una serie que aúna calidad, comedia, frescura y hasta denuncia social. ¡Flipa!
Venga, imagina que eres discriminado por tu sexo, tu raza, tu religión y por tu condición social. Eso crearía en ti tal frustración y tanta rabia que tendrías que canalizarla de alguna forma antes de explotar. Como, por ejemplo, montando una banda de música punk. Eso es lo que hacen Saira, Ayesha y Bisma, tres chicas musulmanas que han formado Lady Parts, un grupo con el que planean comerse el mundo y de paso concienciar a otras mujeres. El problema es que andan necesitadas de una guitarrista y ahí es donde entra Amina, que es todo lo contrario a lo que deberá ser una auténtica rockera. Y es que Amina es una joven tradicional que solo quiere conocer a un chico con el que casarse y montar una familia. Pero por un pequeño equívoco, en el que tiene mucho que ver el atractivo hermano de Ayesha, Amina acabará formando parte de las Lady Parts.
A partir de aquí la serie se desarrolla con la conocida premisa de la típica banda novel que intenta hacerse un nombre. Lo bueno en We are Lady Parts no está en esta premisa sino en su envoltorio. Y creedme cuando os digo que ese envoltorio es francamente divertido. A veces, hasta hilarante. Porque Amina tendrá que navegar entre dos aguas. Por un lado, la de su nueva faceta como guitarrista de un grupo punk. Y por otro, la de joven musulmana que busca marido mientras al mismo tiempo ayuda a su mejor amiga a preparar su boda. Y son los momentos protagonizados por Amina, verdadera estrella de la función, los que convierten a We are Lady Parts en algo tan especial. La serie contiene escenas cómicas realmente excelentes, como la que se desarrolla en un acto social para recaudar fondos para los niños de Siria con nuestra protagonista echando la pota. O todas y cada una de las veces en las que Amina echa a volar su imaginación y tiene visiones en las que aparece Ahsan, el hermano de Ayesha del que Amina está enamorado. Porque este es otro de los grandes puntos a favor de la serie: cuando quiere jugar la baza de ser una comedia romántica, lo hace de manera muy inteligente, divertida y sin caer en la ñoñería fácil. Pero Amina no solo nos regala momentos cómicos. También nos proporciona pequeñas dosis de drama. Mucha atención a la escena en la que interpreta «Creep» de Radiohead. Sublime a la par que emotiva.
Pero os decía que We are Lady Parts también tenía un mensaje social. Aquí vemos a unas chicas que deciden rebelarse contra todo y contra todos. Se enfrentan al patriarcado, divertidísimos todos los momentos en los que Bisma regaña a su marido por desmerecerla inconscientemente y brutal la escena en la que se dedica a vender un cómic sobre la menstruación, al racismo, jodidamente tremenda la escena en la que las Lady Parts se van a actuar a un pub de machistas y racistas y en la que se marcan una versión punk del «9 to 5» de Dolly Parton que me puso tan puto a mil que me dieron ganas de tirar los putos muebles de mi casa por la jodida ventana, pero también a la estricta tradición musulmana que corta muchas libertades a las mujeres y que las hace ser mal vistas por estar soltera, tocar un instrumento o por ser lesbiana.
Ya os avanzaba que el desarrollo de la historia es típico y tópico, pero eso en lugar de ser un hándicap es otro punto a favor. Porque sí, vale, el final de lo hueles a leguas, pero es el final que llevas deseando que se produzca desde casi el inicio. Y cuando finalmente sucede, te alegras, te emocionas y tienes un último subidón de adrenalina. Acabas el visionado de la serie realmente feliz y eso es digno de aplauso.
Otro capítulo que merece ser resaltado es su brillante elenco actoral, en el que destacan poderosamente Anjana Vasan como Amina y Sarah Kameela Impey como Saira. Se hace difícil encontrar una serie en la que todos los miembros del reparto estén tan pero tan bien y que tengan una vis cómica tan buena.
Escribe y dirige este cotarro Nida Manzoor, directora y guionista británica descendiente de una familia musulmana paquistaní que decidió crear We are Lady Parts frustrada porque solo le pedían que escribiera sobre asesinatos por honor y matrimonios forzados. ¿Lo veis? Lo que os decía yo antes de canalizar de forma cojonuda la frustración.
En resumen
We are Lady Parts es una auténtica seriaza y cometéis un grave error si decidís no echarle un vistazo. ¡Pero si incluso su exigua duración juega a su favor! Son tan solo seis episodios de veinticuatro minutos. La vieja mentalidad punk de cuanto más breve, mejor. Como la mierda de polvos que le echas a tu pareja. Yo he disfrutado mucho con su visionado, así que no se me ocurre nada mejor que terminar esta reseña como la he empezado, haciendo mías unas palabras del gran Evaristo de La Polla Records y variarlas un poco para gritar a los cuatro vientos en honor de las Lady Parts… ¡Aúpa el punk patatero y musulmán!