La aparición de una niña que llevaba meses desaparecida y la declaración del estado de alarma que tan cerca nos queda en el tiempo (y en el recuerdo), son los dos elementos clave con los que da comienzo «Infiesto». La nueva película original de Netflix que dirige Patxi Amezcua, que se estrenó el pasado 3 de febrero, nos traslada hasta la cuenca minera asturiana para desarrollar un thriller rural, en el que precisamente su ambientación pandémica crea una atmósfera muy peculiar que hace tan creíble su historia.
Es 15 de marzo de 2020, el primer día del estado de emergencia provocado por la pandemia de Covid 19. En este momento tan especial, una joven que llevaba meses dada por muerta reaparece en un pequeño pueblo minero de la montaña asturiana. Hasta allí son enviados dos inspectores de policía (a los que dan vida Isaak Ferriz e Iría del Río) para investigar el caso mientras el mundo parece desmoronarse a su alrededor a raíz de la epidemia. Será en ese ambiente que parece anunciar el fin del mundo, en el que ambos inspectores descubrirán que el caso de la joven desaparecida solo es la punta del iceberg de algo más oscuro y peligroso.
Sin duda, si algo destaca en Infiesto en su ambientación sombría, con ese paisaje asturiano de bosques frondosos y caminos solitarios, regados por esa lluvia pertinaz que cala los huesos. La fotografía de Josu Incháustegui es clave para introducirnos en este universo desolador que además se ve acentuado por la epidemia de coronavirus que ha obligado al confinamiento de la población. Es ese tono oscuro y lúgubre que nos acompaña durante todo el metraje lo que mejor funciona en la película.
No es que lo demás sea malo, al contrario, pero si es cierto que su desarrollo es algo que hemos visto en otras series y películas. Infiesto ofrece una historia en la que hay mucho más de lo que vemos a simple vista, plagada de oscuros secretos y en la que la pareja protagonista está inmersa en sus propias tragedias personales derivadas de la pandemia del coronavirus. A priori, nos puede parecer una historia convencional, y en muchos aspectos la película lo es, algo que en ningún caso es recriminable.
Aunque es cierto que se echa en falta cierto riesgo en determinados momentos, y algo más de profundidad en la personalidad de la pareja de policías protagonista. Ambos cumplen tanto juntos como por separado, pero hay cierto desapego formal en su relación y cómo se nos presenta al espectador. Sin embargo, es que Infiesto es un thriller entretenido, pero no termina de arriesgar quedándose conforme con sobresalir por su angustiosa ambientación, y no acaba de ahondar en una historia que se nos queda un poco a medias.
En definitiva
Infiesto cumple con su función (hacernos pasar un buen rato), y nos ofrece 90 minutos llenos de tensión, ritmo y misterio. Destacar, además de su ambientación y ese aire apocalíptico que nos proporciona el recuerdo del inicio del estado de alarma, las apariciones de Luis Zahera que suben el listón de la película sin esfuerzo. Aunque se echa en falta cierto riesgo (a veces la historia parece ir con el piloto automático), en general Infiesto gustará a los aficionados al thriller criminal con ese tono sombrío que tan bien le funciona.