Es curioso cómo la carrera de Liam Neeson se ha visto completamente influenciada por su aparición en la trilogía de «Venganza» (muy recomendable especialmente la primera entrega) hasta el punto de haberse convertido, sin ninguna duda, en uno de los actores fetiche de multitud de directores/as que buscan un actor que cumpla para papeles de «tipo duro» ya sea en un lado de la ley o en el otro.
Además de las películas ya mencionadas, su alianza con Jaume Collet-Serra nos trajo algunos productos más que interesantes que van en la misma línea de personaje diligente, con las cosas muy claras y con un sentido de la justicia muy marcado que va contra todo y contra todos en multitud de situaciones donde el resto de personajes parece que estén un poco a verlas venir.
En esta ocasión, llega a nuestros cines el 22 de julio La memoria de un asesino, película donde el bueno de Liam cruza la línea y se aleja de la justicia reglada para interpretar a un asesino en serie, con un cierto código ético, que decide no eliminar a uno de sus objetivos por considerarlo inaceptable y se pone en contra de la organización que le paga buscando venganza.
El argumento, cómo podéis observar, es bastante tópico. Y lo hemos visto en otras películas en varias ocasiones (no solo en la película original, de nombre homónimo, sino en otras del mismo género cinematográfico). El valor diferencial de esta película respecto a otras es la forma en que juega con la enfermedad que afecta a uno de los protagonistas mientras, al mismo tiempo, teje una intricada red de corrupción que nos facilitará empatizar con este muy particular personaje principal. Hay una sensación constante de «tic tac» que afecta a toda la cinta y que le imprime un ritmo francamente alto con el que es muy difícil no sentirse atrapado desde el inicio.
Además, el hecho de contar con un actor de la talla de Liam Neeson hace que la película se levante en muchos momentos que, seguramente, con otro actor no funcionarían tan bien. Su carisma y saber hacer delante de las cámaras consiguen ganarse al espectador hasta el punto de subirnos al barco de este asesino durante las casi dos horas de metraje a pesar de que sabemos que no es una buena persona y que se ha dedicado toda su vida a matar gente. Reconozco que, además de por Liam, esto también ocurre por un guion que se encarga de posicionarnos al mostrar a los villanos como auténtica mala gente que no tiene ningún tipo de línea roja.
Por otro lado, desde la parte policial, contamos con un Guy Pierce que está más que cómodo en su papel y que sirve de contrapunto al personaje protagonista. Entre los dos construyen este intrincado thriller, con tintes de denuncia sobre lo que ocurre en las poblaciones fronterizas de estados unidos y cómo, muchas veces, la sociedad y las altas esferas miran para otro lado.
En resumen
Poco más que añadir, creo que La memoria de un asesino es un thriller solvente en su planteamiento, que funciona francamente bien en términos de ritmo y de entretenimiento y que, si tuviese que ponerle algún «pero» es, quizá, su excesiva duración. Aunque reconozco que a mí no se hace larga en ningún momento. Pienso, eso sí, que habría funcionado mejor siendo una película de 90-100 minutos. En cualquier caso, es recomendable para los fans de este tipo de cine. La cinta da lo que esperamos que nos dé, ni más ni menos.
