Estrenada en cines el pasado viernes 14 de enero, «Pájaros enjaulados» narra una historia desconocida por estos lares. La película dirigida por Oliver Rihs explora una etapa oscura de la historia de Suiza que estuvo marcada por intensas protestas y levantamientos sociales en Zúrich. Y, lo hace a través de Walter Stürm (conocido en su momento como el rey de las fugas) y su abogada Barbara Hug. A través de la relación entre un delincuente convertido en icono cultural y una mujer idealista e inconformista, «Pájaros enjaulados» es más que un biopic, un relato sobre (a ratos conmovedor) de como la libertad que a veces damos por sentada, no es tan fácil de conseguir ni de gestionar.
Como toda película basada en hecho reales, Pájaros enjaulados cuenta con el valor añadido de ofrecer un retrato «realista» sobre un momento concreto de la historia de un país como Suiza. Oliver Rihs se apoya en las propias memorias de Walter Sturm para narrar una historia desconocida para el que suscribe, y que se centra en las vidas de dos personas en apariencia totalmente opuestas, tanto de pensamiento como de acción, pero a las que les une el concepto de libertad. La cinta nos sitúa en el contexto de las revueltas y la represión estatal suiza de la década de los 80, y nos permite conocer la situación social y política que vivía en ese momento el país helvético.
La película de Oliver Rihs funciona bastante bien, como retrato de una época de revueltas antisistema en el país del sistema. Reconozco mi fascinación por el pasado, lejano o cercano, mis años de Facultad tienen algo que ver, y Pájaros enjaulados consigue acercarnos de forma realista a un momento del que nos separan apenas 40 años. Pero, este relato no necesita entrar en detalles sobre lo ocurrido, y si queréis saber más sobre el porqué tuvieron lugar aquellas manifestaciones de jóvenes suizos solo hay que buscar un poco por internet para saberlo. Y, si lo resumimos brevemente, todo tuvo que ver con la cultura, y la libertad que como he comentado no siempre valoramos ni sabemos cómo disfrutarla.
Sin embargo, el momento histórico en el que se enmarca Pájaros enjaulados solo es la excusa para narrar la historia de los dos personajes protagonistas. Por un lado, Walter Stürm, un mito en Suiza que para algunos fue el rey de las fugas de los 80 y 90, y para otros solo fue un sociópata peligroso. Hijo de una familia rica, toda su vida se vio abandonado por un padre ocupado y su anhelo de libertad trascendió más allá de su propio deseo personal, y acabó afectando a quienes le rodeaban. Una de esas personas fue Barbara Hug, una abogada idealista que ve la posibilidad de usar la figura de Stürm en su lucha para reformar el sistema penal suizo. Ambos aparentan utilizarse, pero poco se darán cuenta de que se necesitan para liberarse de los demonios que los atormentan.
La historia de Walter Stürm, el rey de las fugas resulta entretenida y tiene sus momentos divertidos unos, dramáticos otros. Su ingenio a la hora de fugarse de la cárcel, el uso de disfraces, pelucas y bigotes al estilo de Mortadelo y Filemón, y su deseo de libertad, pero también de sentirse querido, hacen de Stürm un personaje entrañable, aunque en el fondo algo egoísta (pero quien no lo es en mayor o menor medida). Por el contrario, la historia de Barbara Hug es el relato de una mujer obsesionada con su trabajo, luchando contra la injusticia social y por los derechos de la mujer. Desde pequeña vive lastrada por una salud precaria y por el desapego emocional hacia sus padres (algo que tiene que común con Stürm). Toda su existencia ha sido una huida hacia delante para escapar de sus oscuros pensamientos, con múltiples adicciones que han deteriorado su cuerpo aunque no su mente, que está en permanente ebullición. Una mente que solo encuentra la paz a través de su lucha ideológica y social, siendo un fin en si mismo, ya que cuanto más roza sus limitaciones físicas más empeño pone en su lucha. Tanto Stürm como Hug viven presos de sus impulsos, y su búsqueda de libertad para sí mismos y para los demás, los mantiene presos y en caída libre, algo que la cinta de Oliver Rihs muestra sin tapujos.
En resumen
Rodada en localizaciones de Suiza, Alemania y España, Pájaros enjaulados con su estilo realista y cercano nos zambulle en una época de cambios sociales y políticos en Suiza, y nos presenta la historia paralela de dos personajes a priori antagónicos y con ideas muy diferentes, pero que tienen en común el vivir (o más bien sobrevivir) lastrados por su pasado, y con una permanente sensación de desamparo. La película de Oliver Rihs, que ha tenido una prolífica carrera por diferentes festivales internacionales, resulta en su mayor parte descorazonadora y a ratos asfixiante, aunque su final nos invita a la reflexión, y a la esperanza. Pájaros enjaulados es una película para abrir nuestra mente, y sin duda no es para todos los paladares.