Poco podía imaginar Sir Arthur Conan Doyle cuando en 1887 creó a Sherlock Holmes, que este transcendería más allá de las páginas donde nació. Porque, no cabe duda que el famoso detective consultor forma parte de la cultura popular, y pasados los años sigue muy presente, casi (o sin él casi) como un personaje real y no como una invención surgida de la imaginación de un escritor. Sherlock Holmes y su influencia va más allá de los relatos y novelas que protagonizó junto al doctor Watson, ya que el personaje ha trascendido a su creador, que incluso se vio obligado a «resucitarlo» ante la presión del público, y hoy en día su figura no es un mero recuerdo literario. Fruto de esa influencia hemos visto a Sherlock Holmes protagonizar obras que no pertenecen al canon holmesiano, como ocurre en «Estudio en esmeralda», adaptación del relato corto de Neil Gaiman que Planeta Cómic público en nuestro país el pasado mes de junio.
Las aventuras de Sherlock Holmes, que forman parte del canon holmensiano, es decir, cuatro novelas y cincuenta y seis relatos de ficción, no solo han sido adaptadas a diferentes formatos, ya sea a través de seriales radiofónicos, películas o series de televisión. El interés por el personaje ha sido tal, que a lo largo de los años han proliferado los llamados pastiches holmesianos, que han utilizado al personaje para que protagonizará nuevas aventuras fuera del canon oficial. Estos pastiches ya proliferaron en vida del propio Conan Doyle, y formaron parte por ejemplo de las novelas de Maurice Leblanc, el creador de Arsene Lupin, aunque con el nombre de Herlock Holmes. Estos pastiches se centraban en el género policiaco, planteando nuevos casos que el detective consultor debía resolver, ya fuera en solitario o junto a su inseparable John Watson. Sin embargo, otros géneros literarios se han inspirado en Sherlock Homes: la literatura fantástica con ambientación victoriana y el steampunk dentro de la ciencia ficción.

De esta forma, en estos pastiches (cuyo número es cada vez mayor) hemos podido ver a Sherlock Holmes protagonizar tanto historias policiacas de estilo más convencional, como relatos de corte fantástico que enfrentaban al detective consultor contra zombis, vampiros, seres surgidos de la mitología de Lovecraft o al mismísimo Superman. ¡No, es broma! Sherlock Holmes. El hombre que no existía y Sherlock Holmes. Donde nadie ha llegado de Francisco Javier Miguel Gómez, son dos novelas en las que el residente del 221B de Baker Street une fuerzas con otros personajes famosos, tanto del cine como de la literatura. La literatura española es prolífica en cuanto a estos pastiches se refiere, con autores como Rafael Marín y la divertida Elemental, querido Chaplin; Rodolfo Martínez con su muy recomendable trilogía Los archivos perdidos de Sherlock Holmes; Alberto López Aroca y la divertida y muy loca Sherlock Holmes y los zombis de Camford; o Juan Ramón Biedma y su irregular Londres, 1891: Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado. Hay como veis, multitud de ejemplos en los que Sherlock Holmes ha dado el salto más allá de lo escrito e imaginado por Conan Doyle. Pero, hay más claro, porque el mundo de la literatura nos ha dado a una hermana, Enola Holmes que ya tuvo su adaptación cinematográfica, e incluso a una hija. E, incluso en el mundo del manga James Moriarty tiene su propia saga, y hasta en televisión hemos tenido la versión femenina del detective en la serie japonesa Miss Sherlock.

A estar larguísima lista de autores fascinados por Sherlock Holmes se unió en 2004 Neil Gaiman, que decidió recurrir a su increíble imaginación y su habilidad como escritor para fusionar en solo relato el mundo de Sherlock Holmes con los mitos de Cthulhu. El resultado fue el relato corto Estudio en esmeralda, publicado en España por Roca Editorial dentro de la antología Objetos Frágiles, que se llevó diversos premios como el Hugo a la mejor historia corta. Un relato que en apenas 9 páginas nos metía de lleno en un caso de asesinato en el Londres victoriano, con reminiscencias a Jack Destripador pero con la peculiaridad de estar situado en un mundo en el que la mitología creada por Lovecraft se ha hecho realidad. Una mezcla sorprendente que funciona desde la primera página, y que nos mete de lleno en un mundo aterrador, pero a la vez muy real, que culmina con un final inesperado.

Años después, Rafael Albuquerque y Rafael Scavone realizaron una adaptación para Dark Horse que podemos disfrutar en España de la mano de Planeta Cómic. En las 96 páginas de Estudio en esmeralda se mantiene el espíritu del relato de Gaiman, que recrea el primer encuentro del detective y su famoso ayudante que Conan Doyle escribió en Estudio en escarlata. Con el magnífico dibujo de Rafael Albuquerque, la novela gráfica nos permite realizar un fascinante viaje al Londres victoriano que ya hemos visto en otras ocasiones, aunque con una aterradora realidad de fondo. Porque los seres Primigenios imaginados por Lovecraft son reales y están presentes en nuestro mundo. Precisamente, el asesinato de uno de estos seres desencadena el encuentro de los dos protagonistas a quienes se les encarga la investigación, que los llevará desde las barriadas de Whitechapel hasta el palacio de la Reina.
En resumen
Estudio en esmeralda es un excelente cómic, con un soberbio dibujo (saturado de color) que nos lleva de paseo por un Londres victoriano sorprendente y que nos permite asomarnos al abismo del horror cósmico. La mezcla entre los universos imaginados por Conan Doyle y Lovecraft fluye en las 96 páginas que conforman esté cómic, y que plasma en imágenes el apasionante relato escrito por Neil Gaiman. Cada viñeta es una obra de arte en sí misma que nos pone tras las pistas que deben resolver el crimen. Un puzle maravillosamente estructurado que nos irá guiando hasta un desenlace que nos sorprenderá, y que nos dejará con una sonrisa en los labios. Un cómic imprescindible que debe estar en la estantería cualquier aficionado al noveno arte.