El comité de empresa de Retena, de UGT, denuncia que la integración de Tenaria en Auna podría desembocar en una serie de «despidos encubiertos» al implicar reubicaciones geográficas y funcionales para la plantilla, que, de no aceptar las nuevas condiciones, se iría a la calle con la indemnización mínima por despido
En principio, Auna no ha planteado ningún excedente para la plantilla de la antigua operadora de cable navarra y riojana, que adquirió en julio pasado mediante un canje de acciones con sus antiguos accionistas, sino una adscripción del personal en dos de las sociedades del grupo.
Según indicó Livia Carrillo, presidenta del comité de Retena, tras varios meses sondeando al nuevo propietario sobre posibles «movimientos de personal», recientemente han sabido que 23 trabajadores se integrarán en febrero o marzo en Auna Operadores, sociedad que da soporte administrativo a todo el grupo.
A ella irán destinados los 6 empleados riojanos y los 17 pamploneses que formaban los departamentos financiero, jurídico, de compras y logística, recursos humanos y sistemas informáticos de Tenaria. En cuanto al resto de la plantilla (comerciales y personal de mantenimiento y construcción de red) no se integraría hasta junio en Auna Telecomunicaciones (TMC), la división de telefonía fija del grupo Auna.
Auna dispone actualmente de una plantilla en torno a 75 trabajadores en Pamplona y otros 40 en Logroño. «Hace un par de años éramos más de 170, pero mucha gente se ha marchado y sus puestos no se han cubierto o lo han hecho con personal externo», explica esta responsable sindical.
Los centros de Pamplona y Logroño cuentan con sendos comités de empresa integrados por delegados de UGT. El temor de los representantes sindicales es que estos 23 «primeros afectados» por la integración en Auna suponen «un despido encubierto» porque, según Carrillo, «al cabo de unos meses sus puestos de trabajo van a estar en Madrid o Barcelona», lugares donde opera Auna Operadores. En este sentido, indica Carrillo, «la mayoría son trabajadores que no quieren moverse de sus ciudades actuales, sea por motivos familiares o personales».
Trato de despido improcedente
El malestar del comité ha surgido al conocer, en la última reunión celebrada del 11 de enero, que Auna «no está dispuesta» a pagar más allá de la indemnización mínima legal (20 días por año trabajado) que establece la ley para quien no quiera trasladarse.
«Pretendíamos que se diera tratamiento de despido improcedente a toda la gente que no aceptara las nuevas condiciones», indica la portavoz del comité, incluidos aquellos otros empleados que sean reubicados funcionalmente (cambio de puestos). «La mayoría de la plantilla somos jóvenes titulados, si hubiéramos querido trabajar fuera, seguro que ya lo habríamos hecho» explica.
Asimismo, se quejan de que, habiendo sido Tenaria una empresa «semipública» (donde Caja Navarra y Sodena tenían el 42, 5% y 15,5% del capital) «no se haya negociado una garantía de empleo» como en EHN. «Hemos pasado de ser un ejemplo de la sociedad de la información a ser, de repente, la empresa fantasma del Gobierno foral», se queja Carrillo.